Huelva

Los forenses contabilizan 44 lesiones en el cuerpo del anciano asesinado en El Campillo

  • La causa de la muerte no estuvo en una herida concreta sino en la “concatenación de golpes” sufrida

Horacio Suárez y Daniel Leroy Oliva, a su llegada en la mañana de ayer al Palacio de Justicia de Huelva desde la prisión. Horacio Suárez y Daniel Leroy Oliva, a su llegada en la mañana de ayer al Palacio de Justicia de Huelva desde la prisión.

Horacio Suárez y Daniel Leroy Oliva, a su llegada en la mañana de ayer al Palacio de Justicia de Huelva desde la prisión. / Alberto Domínguez (Huelva)

La intervención de los forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) de Huelva en la segunda sesión de la vista oral del crimen de El Campillo sirvió ayer al jurado popular para conocer el alcance de las lesiones que sufrió José Rachón antes de fallecer. Porque su muerte violenta se produjo, como concluyeron, por "la concatenación de golpes" que recibió durante las cuatro horas de tortura que padeció en la pequeña vivienda de la finca Calero.

Por vídeoconferencia declaró el facultativo que acudió al levantamiento del cadáver en la mañana del 1 de septiembre de 2016. El examen externo le llevó verificar que sufría "múltiples lesiones traumáticas" y que estas eran compatibles "con un palo que había allí y que se usaba en un barreño de aceitunas". La víctima había sido rociada con "un líquido de salmuera". Por los fenómenos cadavéricos estableció que el hombre podía llevar muerto "entre 10 y 12 horas".

Mayor entidad tuvo la declaración de los dos forenses que realizaron la autopsia el viernes 2 de septiembre de hace cuatro años. Señalaron que Rachón estaba "poco vestido, con una camisa y unos calzoncillos mojados y adheridos al cuerpo con restos de hierba". El cadáver estaba impregnado de "olor a sal, vinagre y hierbas aromáticas".

Llegaron a localizar "hasta 44 lesiones" en el cuerpo del asesinado, 13 de ellas "en la cara y en toda la superficie corporal, las más llamativas en la espalda". Las heridas "no eran grandísimas, pero sí profusas".

Los médicos concretaron que "la espalda era una pura lesión". Presentaba un gran hematoma especialmente intenso en la zona izquierda que se extendía hasta el brazo. Como traumatismos más relevantes además de estos apuntaron a una pequeña fractura craneal y a las cinco costillas que tenía fracturadas.

La causa de la muerte fue un shock traumático e hipovolémico. Ante los miembros del jurado, los forenses especificaron que ninguna de las lesiones de manera aislada le produjo el fallecimiento, sino que el guarda pereció "a consecuencia de múltiples golpes, de una concatenación de golpes".

Todas las heridas sufridas "tienen la misma data". Por las erosiones que presentaba a la altura de las rótulas y los golpes en la espalda, llegan a la hipótesis de que "estaba inmovilizado", probablemente "de rodillas". Tampoco descartan el ataque con la cobaya por "los cuatro arañacitos" de la mejilla izquierda, compatibles con las uñas de un roedor.

Asimismo, los expertos del IML entienden que los cortes que la víctima presentaba en la oreja derecha, "tanto por delante como por detrás, son compatibles con un cuchillo". Encajaría esto con la versión de la acusación sobre que los responsables de la tortura amenazaron a José con cortarle la oreja si no les decía donde supuestamente ocultaba el dinero que, como ya se sabe, no tenía.

Al ver el estado del cuerpo y la cantidad de sangre, los peritos investigaron y acabaron constatando que el fallecido no tomaba ningún anticoagulante tipo Sintrom o similar. "Era una persona sana de 78 años, por lo que determinamos que no hay causa orgánica preexistente que haga que se produzca el fallecimiento". También descartaron que hubiera consumido alcohol o algún tipo de drogas.

Los médicos subrayaron que Rachón no tuvo "una muerte inmediata, no fue fulminante". No entraron a valorar el grado de dolor que padeció antes de perecer, aunque sí destacaron que "no tuvo por qué perder el conocimiento". Agregaron que los traumatismos se los pudo producir "un individuo muy activo que lo haga todo o varios simultáneamente", así como que "más que por una gran intensidad, abogaría por una reiteración de los golpes".

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