Huelva

Un investigador concluye que la tortura del crimen de El Campillo fue “por disfrutar”

  • La Fiscalía reduce a 16 años la petición de condena por asesinato para Daniel Leroy y a 15 años las del resto; por los robos varían de uno a cuatro años, según el acusado

  • El jurado recibirá hoy el objeto del veredicto y se retirará a deliberar

Álex Ramos y José Almansa, oculto bajo una capucha, ayer antes de la segunda sesión del juicio por el crimen de El Campillo. Álex Ramos y José Almansa, oculto bajo una capucha, ayer antes de la segunda sesión del juicio por el crimen de El Campillo.

Álex Ramos y José Almansa, oculto bajo una capucha, ayer antes de la segunda sesión del juicio por el crimen de El Campillo. / Alberto Domínguez (Huelva)

La segunda sesión del juicio por el crimen de El Campillo, que se celebra con jurado popular en la Audiencia Provincial de Huelva, dejó ayer el testimonio de tres de los investigadores de la Guardia Civil que esclarecieron el caso y que detuvieron (cinco meses después de la muerte violenta de José Rachón en su casa de la finca Calero) al menor ya condenado y a los cuatro encausados: Daniel Leroy Oliva, José Almansa, Horacio Suárez y Álex Ramos.

Los agentes de la Benemérita explicaron que inicialmente se desconocía la identidad de los presuntos autores de las fechorías del 1 de septiembre de 2016, pero poco a poco fueron estrechando el cerco. Al principio se mantuvieron abiertas varias líneas de investigación, hasta que el "runrún en el mundo delincuencial" de la zona les llevó hasta dos de los procesados, que "a varias personas habían reconocido que ellos habían sido".

En ese punto, obtuvieron la captura de un vídeo de las cámaras de seguridad del hospital comarcal de Riotinto "donde salen los cinco la noche de los hechos". Ahí identificaron a los tres restantes, explicaron en el plenario presidido por el magistrado Antonio Pontón.

También habían localizado una huella de la misma zapatilla deportiva en los dos escenarios de la acción criminal: en la piscina municipal de El Campillo (primera parada de los acusados, tal y como han reconocido) y en las inmediaciones de la vivienda del guardés de la finca Calero. Esa zapatilla fue localizada posteriormente en la casa del menor durante la diligencia de entrada y registro.

La Benemérita intervino un vídeo en el que aparecían bromeando y con los enseres robados tras el asesinato

Con el quinteto identificado, se triangularon los teléfonos móviles y, con autorización judicial, los investigadores intervinieron el terminal de Horacio. "Contenía un vídeo en el que, en plan jocoso, decía que estaba durmiendo en la casa de Almansa" después de los hechos y bromeaban diciendo "vámonos, que viene la Guardia Civil".

Las imágenes, según el agente que detalló su contenido, no dejaban lugar a dudas. De un lado, se veía un televisor que "el hijo de José Rachón reconoció como el de su padre". También aparecían otros enseres robados, como las cajetillas de tabaco de la peculiar marca Mark 1 que pertenecían a la víctima del asesinato o "papas fritas del bar de la piscina".

Este mismo investigador también indicó al tribunal popular que en el teléfono de Horacio pudieron comprobar cómo, después del crimen, "había hecho una búsqueda en Huelva Información sobre el asesinato".

Los cuatro acusados del robo y el asesinato del guardés arocheno en El Campillo, en el banquillo en la primera sesión de la vista oral. Los cuatro acusados del robo y el asesinato del guardés arocheno en El Campillo, en el banquillo en la primera sesión de la vista oral.

Los cuatro acusados del robo y el asesinato del guardés arocheno en El Campillo, en el banquillo en la primera sesión de la vista oral. / Alberto Domínguez (Huelva)

Otro de los agentes recogió de las inmediaciones de la finca Calero una de las motosierras que se habían llevado los asaltantes como botín. En ella, tras los pertinentes análisis, acabaron localizando "ADN de Almansa y del menor". Los restos biológicos de Horacio se hallaron en la piscina, manifestó.

Los investigadores coincidieron en apuntar que los acusados se dedicaban antes del crimen a cometer robos "en grupo" y en que eran conocidos en la Cuenca Minera tanto por la Guardia Civil como por la Policía Local. "Iban juntos a robar casi todos los días" y sus antecedentes constaban en la base de datos de la Benemérita.

A la que entonces fue pareja del considerado por la acusación "el cabecilla" del crimen, Daniel Leroy, la interrogaron en un par de ocasiones y "fue muy importante, le dimos toda la credibilidad porque solo podía saber lo que ella decía alguien que hubiera estado allí".

Los agentes aseguran que los cuatro “iban juntos a robar casi todos los días”

La chica –que en la primera sesión de la vista oral alegaba no recordar apenas nada– relató a los investigadores que su novio dijo en la noche de autos en el piso de Almansa que "José Rachón tenía 4.000 euros" en la casa. Ella no salió con el quinteto, permaneció en la vivienda de Riotinto y los vio llegar a la mañana siguiente. Les indicó que el ambiente era "de triunfalismo". Narraron los hechos "como algo grande".

La joven describió detalles del caso muy precisos, desde el robo de un palo selfie en la piscina a cómo se produjo la brutal agresión a la víctima. "Ella decía que lo habían golpeado porque sabían que tenía dinero, para que se lo dieran; que Daniel Leroy le dio patadas y le saltó sobre las costillas", algo de lo que "se jactaban".

Esta testigo aportó otros pormenores, como el ataque con una cobaya o "que le habían tirado por la cara salmuera", algo que está comprobado que fue así.

Sobre esta tortura que los responsables infringieron al anciano y que le provocó la muerte, uno de los guardias concluyó que "¿ese maltrato a ese hombre, en base a qué es si no es por disfrutar?".

La declaración de esta joven también sirvió a los agentes para saber qué ocurrió, presuntamente, con el DNI y otros documentos relevantes de José Rachón "que Daniel se había llevado" de la escena del crimen y que nunca aparecieron.

La novia de Daniel dijo a los agentes que su suegra quemó la documentación del asesinado “en una olla”

Ella relató que después del reparto del botín en el piso de Almansa de la barriada de La Naya, se marchó con su pareja a El Alto de la Mesa y se acostaron en su casa. Añadió que cuando la madre de Daniel Leroy vio la documentación de la víctima en la mesilla de noche le dijo: "¿Qué le has hecho al viejo?". A continuación, siempre según su versión, la mujer cogió el DNI y las cartillas, "se los llevó a la terraza y los quemó en una olla".

Los guardias también destacaron el carácter colaborador de Horacio porque “nos sirvió la información que nos dio”. El acusado “no reconoció que hubiera participado, pero sí dio todo lujo de detalles y admitió que estuvo allí”, dijo un agente. Otro evidenció que el joven “hizo la declaración para eximirse él y echarle la culpa a los otros”.

Las conclusiones e informes finales de acusaciones y defensas se expusieron en la tarde de ayer, siendo lo más llamativo la rebaja de penas de la Fiscalía para los acusados: por el asesinato, 16 años para Daniel Leroy y 15 para el resto (muy lejos de la inicialmente pretendida prisión permanente revisable por el acuerdo alcanzado con las defensas); por los robos con violencia y en la piscina, entre cuatro y un año, dependiendo del encausado.

En la mañana de hoy las parte concretarán el objeto del veredicto, que Pontón entregará al jurado. Este se retirará a deliberar. Se prevé que el fallo pueda hacerse público en la tarde de hoy o mañana por la mañana.

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