Semana Santa

El Lunes se hace silencio y mesura

  • La cofradía impone su solemnidad y recogimiento en el centro, arropada por miles de fieles

CON una primera levantá (a pulso) del paso de misterio realizada por Carlos Hernández Cordero, hermano fundador de la hermandad, y del paso de palio por Javier Martín en representación de su padre, Celestino Martín, por su afinidad con la hermandad y su colaboración, arrancó la mañana la Hermandad y Seráfica Cofradía de San Francisco de Asís, Nuestro Padre Jesús del Calvario y María Santísima del Rocío y Esperanza en la céntrica Iglesia de Jesús del Calvario. El saetero moguereño Manuel Batista puso su talento al servicio de un acto que ya es toda una tradición en la mañana del Lunes Santo.

Justo en un día como el de ayer, pero de hace 42 años, fue bendecida la imagen del Cristo por Manuel López Vega, párroco de las Colonias y sacerdote que acogió a la hermandad, según explicó Estéfano Molín, hermano mayor de esta cofradía. A las 21:00 de la noche hizo su salida esta cofradía desde su capilla, en una estación de penitencia cuyas novedades se centraron en la restauración de los ciriales y cruz parroquial, así como del juego de trajes de libreas.

Guiado por José Miguel Moreno y la austera ornamentación floral, consistente en lirios, a cargo de Antonio Rivera, el paso del Calvario, con sus 700 kilos de peso, impuso el silencio en la explanada de antiguo mercado, sólo roto por la voz de Vicente Redondo El Pecas, que le dedicó una saeta.

Precedido por la sobria música del Trío de Capilla Virgen de la Consolación (oboe, flauta y saxo), Jesús del Calvario caminó con lentitud hasta la Placeta al objeto de esperar el tránsito de la banda de la Virgen del Amor, que estaba en carrera oficial.

El cortejo, formado por 250 nazarenos vestidos de marrón franciscano, inició su recorrido, uno de los más cortos de la Semana Santa onubense, con su habitual recogimiento, mientras el llamador del palio de María Santísima del Rocío y Esperanza, adornada por rosas blancas, dio la orden de salida a su cuadrilla, que sustenta los 1.350 kilos de este paso. Antonio José González Rengel, hijo de Antonio González García (que al ser presidente del Consejo de Hermandades no fue como capataz general), guió el palio junto a Jesús M. Larrarte. Ya el año pasado Antonio José González Rengel fue segundo capataz junto a Antonio Quiñones.

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