Semana Santa

Erasmus bajo las trabajaderas

  • Jóvenes de la Universidad onubense conocen un ensayo de costaleros en la Hermandad de Estudiantes Una iniciativa de la Tertulia Cofrade 'El Aguaó' Participa la asociación esnhuelva

Los toques de llamador en la calle Paco Cerrejón del Matadero tuvieron en la noche unos testigos excepcionales. La rampa para salvar el alto escalón el almacén  está dispuesta. La cuadrilla se encuentra bajo el paso, es la baja; la alta anda despistada, le tocará entrar una media hora después. Sin embargo,  sí hay gente nueva muy atenta a lo que se está realizando. No es sólo la voz del capataz que manda a los tres golpes secos para que se levante el paso. Todo está arreglado, la nueva mesa y el paso dispuesto para la salida, con los faldones negros. En la calle, las dificultades de siempre el coche aparcado que hace más reducido el espacio y más difícil el trabajo. Cuando enfila la calle abajo se ve andar con elegancia. Lo que para todos es algo habitual para algunos es un descubrimiento. Es el caso de Jacobo (italiano) y Juliana (colombiana), dos estudiantes de Psicología en la Universidad de Huelva que se han quedado para conocer cómo anda un paso y qué sentido tiene todo esto. Dicen que le gusta la Universidad onubense, que hay mucha más práctica que teoría.

La noche empezó para los costaleros una hora antes. Jacobo y Juliana habían acudido al traslado o mudá del paso del Cristo de la Sangre, de la Hermandad de Estudiantes, a la parroquia de San Sebastián, al que será trasladada la imagen del Señor en la noche de hoy Viernes de Dolores esperando la salida del Martes Santo.

Una invitación a estos erasmus tras la iniciativa propuesta en una de las tertulias cofrade de El Aguaó de Huelva Información, en la que se invitó al rector de la Universidad de Huelva, Francisco Ruiz, quien pudo conocer en ella de la mano de hermanos mayores y otros protagonistas cuál es la realidad de la Semana Santa onubense en estos momentos. En ese encuentro se dio a conocer la iniciativa de este periódico de invitar a unos erasmus a vivir un ensayo de costaleros. 

Quedaba entonces aún pendiente el convenio de la UHU con la Hermandad de Estudiantes, incluso después de celebrado el anual ciclo universitario. Ahora será esta idea, la de acercar la Semana Santa a los erasmus, la que dará consistencia al convenio suscrito. Una nueva andadura a un ciclo cofrade que necesita otro aire.

Este nuevo atractivo hizo que a través de la asociación esnhuelva y la Hermandad de Estudiantes, acudieran también un grupo numeroso de diversas nacionalidades al traslado del paso.

La amplia acera de la calle Arias Montano sirvió para que la cuadrilla de los costaleros de Estudiantes fuera igualada por su capataz Manuel Gómez Carnicerito. Aunque la espera para llegar a este punto se hizo como cada ensayo, excesivamente larga, tiempo que pudieron  invertir los erasmus para ver cómo es el paso, qué cubren los faldones: las trabajadoras. Detrás aún queda el reflejo de otras noches de ensayos, en las que están las vigas bajo la parihuela metálica. La primera pregunta no puede ser otra que la del peso. El paso ronda entre unos 800 kilos. La segunda, para cuántos costaleros: 30 bajo el paso y fuera, esperando,  otros tantos, que harán el relevo para coger aire.

Jacobo y Juliana saben de lo que es la Semana Santa. Sus países de origen, Italia y Colombia, son de tradición cristiana. Sin embargo,  para el primero, en su ciudad es más de celebrar la Pascua que de sacar pasos a la calle. Juliana tiene más familiaridad, otros españoles llevaron a las tierras de Iberoamérica toda nuestra cultura. Sin embargo, es distinto, allí hay escasa  participación de  jóvenes, es más de abuelos y en muchos sitios se está perdiendo. El ritual de la Semana Santa desaparece, lo mismo que estuvo a punto de ocurrir en Huelva cuando no había para pagar a quienes se metían debajo, cuando además estos escaseaban. Los jóvenes son los que dan vida a este nuevo proyecto. Ese mismo ambiente de juventud que se ve en la noche de traslado. Una jornada especialmente calurosa, nada que ver con otras de frío en pleno invierno. La Luna de la Parasceve va creciendo. Allí en Colombia casi siempre llueve por Semana Santa, no hay estación, se puede pasar en una hora de un lugar a otro con un cambio radical en el clima. Aquí la luna sí tiene mucho que decir en Semana Santa, además del hecho histórico de la crucifixión de Jesús en la Pascua Judía, cómo va a influir en las mareas. De eso ya entiende algo más Jacobo que aun cuando en su mediterráneo italiano eso de las mareas no se nota aquí sí lo conoce bien. La noche había tenido de antesala la estancia en la playa para hacer surf. Y es que nuestra provincia tiene todas estas posibilidades.

Los hombres están dispuestos según trabajadera. Carnicerito, da las primeras voces. A renglón seguido le dice a todos los erasmus, que están subidos en la acera de las últimas casas bajas del Matadero, que aquí todo se basa en la disciplina. La rudeza da paso a un encuentro amable entre todos. La oportunidad de llevar el trabajo de la cuadrilla a la gente, para que comprendan lo que se hace bajo las trabajaderas, que muchas veces, por lo habitual, parece que no se valora en su totalidad. Un capataz con traductor al lado. No pensaba Carnicerito verse nunca a así, sus ordenes sólo las repite quien va en la trasera del paso para que la cuadrilla se entere bien de lo que está mandando. Ahora la voz está a su lado.

Primero explicando qué es un costal y para qué sirve, con detalles tan sencillo que nos une con algunos países de donde provienen estos erasmus, como es la tela de arpillera del saco con el que están hechos. Sacos que hoy están en desuso en el tráfico interno de la mercancía en España, sustituido por los de papel o plásticos, pero que perfectamente son de los sacos de café de Colombia, país de origen en este caso de Juliana.

Hay que hacerse la ropa. Es el momento de explicar que el trabajo del costalero nos traslada a oficios más rudimentarios, lejos de tecnologías. La faja como el que usa el hombre del campo, el costal que era el que protegía en los oficios de la carga y descarga, adaptado a una trabajadera. También comprobaron las nuevas modas, de las fajas más actuales, las tirantas y músculos de gimnasios.

Llega el momento de salir desospués  del trabajo previo de Carnicerito con su cuadrilla, a la que da las órdenes oportunas de cómo será el Martes Santo, los horarios para estar citados frente a la iglesia y cómo irá todo.

Suena el llamador y qué es so. Es la ocasión para explicar algunos elementos del paso. Unos que están momificados de otra época, que rememoran un tiempo pasado, como las maniguetas de cuando eran portadas las imágenes en parihuelas,  o el llamador, que es como esa mano con bola que golpea la puerta de una casa antigua, elemento que ahora se decora para enfatizar un aspecto del paso que va a marcar las órdenes a los costaleros.

En la calle se ve el caminar del paso, el racheo, las vueltas. Sin embargo, aún falta el todo, el Cristo de la Sangre. El que da sentido a la estructura de madera, a la filigrana de un paso tallado en madera, en este caso de caoba, o la parihuela, maderas muchas de ellas que vienen de Iberoamérica. Elementos que vuelven a hacer cercana al grupo de personas que habitamos el mundo, siempre grande pero a veces se hace pequeño en detalles como estos.

El paso camina hacia la iglesia, donde quedará preparado para la salida, será entonces cuando todo tenga sentido. Visualizamos con ellos lo que es la cofradía con sus penitentes, las luces de los cirios, las cruces de penitencia, los ciriales, la música, las voces de los capataces, la saeta y todo envuelto en la sinfonía del aroma de azahares como regala la noche por el Matadero. Todo en busca de la pascua, será entonces cuando se mire hacia El Rocío, esa será otra experiencia viviendo la luz y la alegría de esta tierra cuando las jacarandas que también vinieron de Iberoamérica y guardan su propio ciclo de flor par en este tiempo teñir de malva el cielo azul de Huelva. 

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