Desapariciones

Más de un centenar de personas buscan por tierra, mar y aire al hombre desaparecido en La Antilla

  • El sevillano de 70 años lleva desaparecido 15 días desde que saliera de su casa de La Antilla a tirar la basura 

  • Dos pilotos de drones expertos en grandes superficies trabajan en la búsqueda

Búsqueda por mar del desaparecido en La Antilla. Búsqueda por mar del desaparecido en La Antilla.

Búsqueda por mar del desaparecido en La Antilla. / Jordi Landero (La Antilla)

Ya han pasado quince días y todos los esfuerzos parecen pocos para buscar a Francisco Javier Milla, Kiko, el sevillano de 70 años y enfermo de alzheimer que el pasado día 7 de septiembre salió de su casa de veraneo en La Antilla para tirar la basura a un contenedor situado a escasos 50 metros, y del que desde entonces absolutamente nada se sabe.

Y todo ello a pesar de la intensa búsqueda que durante todo este tiempo ha coordinado la Guardia Civil, a la que se ha dado una nueva vuelta de tuerca con un despliegue sin precedentes en la zona, en el que participaron más de un centenar de personas, entre ellos 40 guardias civiles, más de 50 voluntarios entre familiares y amigos del desaparecido, algunos de ellos miembros del Club Clásicos y Joyas de Sevilla al que pertenecía, unos 20 socios de la ONG SOS Ayuda Sin Fronteras, dos pilotos de drones especializados en rastreo de grandes superficies, y miembros de Protección Civil de Lepe.

La búsqueda se desarrolló palmo a palmo y tanto por tierra, como por mar y aire, y en el operativo intervinieron el Servicio Marítimo y el de Seguridad Ciudadana, así como la Policía Judicial de la Guardia Civil, apoyados por dos perros del Servicio Cinológico del Instituto Armado: uno especializado en la búsqueda de restos orgánicos sumergidos y especialmente venido desde Madrid, que rastreó a bordo de una embarcación del Servicio Marítimo el entorno del Puerto de El Terrón y las marismas del río Piedras; y otro especializado en el rastreo de grandes superficies, que se desplazó con los equipos desplegados por tierra.

A ellos se unieron casi una decena de drones: cuatro de la escuela de pilotos onubense Alaire, y otros cinco de SOS Ayuda Sin Fronteras, que también aportó a las labores de búsqueda un paramotor. En el caso de Alaire, según su responsable, Blanca Vera, los aparatos desplegados ayer están especializados en el rastreo de grandes superficies y equipados con altavoces para emitir señales acústicas en caso de rescates y con cámaras termográficas para la detección de focos de calor. A pesar de todo ello las condiciones climatológicas, especialmente el viento, impidieron una búsqueda más intensa por parte de estos medios aéreos.

La ONG sevillana especializada en rescates también instaló un Puesto de Mando Avanzado a las puertas del camping La Antilla, donde habilitó un camión 4x4 y varios vehículos todo terreno, y desde el que puso a disposición del operativo toda la infraestructura de navegación y cartografía vía satélite necesaria para la organización de los equipos de búsqueda.

Sobre la zona rastreada, según destacó Luis Galván, máximo responsable del operativo y capitán de la V Compañía de la Guardia Civil, los equipos de búsqueda de la Benemérita se dividieron en tres grupos de trabajo, desplegándose los dos primeros por la zona de ‘Pinares de Lepe’ para peinar zonas ya rastreadas con anterioridad, pero ahora con la ayuda del Servicio Cinológico. El tercero se desplegó por agua, encargándose del rastreo de las inmediaciones del puerto de El Terrón, de la línea de costa, del río Piedras y de los caños navegables de sus marismas. Galván destacó la ayuda de Protección Civil y de todos los voluntarios que se movilizaron ayer en la búsqueda de Kiko, los cuales fueron coordinados por la Guardia Civil.

El despliegue material y humano tuvo tres epicentros. Por una parte una de las rotondas de la carretera interurbana A-5056 (Lepe-La Antilla), que fue el punto de partida para los dos equipos de tierra de la Guardia Civil. Por otra el puerto de El Terrón, que centró la búsqueda por agua y por las marismas del Servicio Marítimo. En tercer lugar el domicilio del desaparecido, situado en la calle Barlovento de La Antilla, del que partieron los grupos de voluntarios para rastrear las inmediaciones de la carretera entre La Antilla y El Terrón. Y finalmente el camping la Antilla, donde SOS Ayuda Sin Fronteras instaló su Puesto de Mando Avanzado.

Desde todos esos flancos, fue peinada una vez más sin éxito la vasta extensión de terreno integrada en el triángulo que conforman La Antilla, Lepe y El Terrón, zona donde algunos testigos aseguraron haber visto a Kiko por última vez.

El hermano de Kiko, Ángel Milla, reconoció en declaraciones a Huelva Información que la familia está ya “desesperada”. Y es que según añadió “son ya casi quince días sin tener noticia alguna sobre el paradero de mi hermano”. Todo ello, precisó, a pesar de que “no hemos parado de buscar”, y de que durante todo este tiempo han llenado Sevilla y sus hospitales, así como todos los rincones de La Antilla, con fotografías de su hermano. “Hasta ahora ha sido todo infructuoso” se lamentaba, a la vez que reconocía que “las esperanzas son ya pocas, aunque ojalá aparezca”.

Kiko salió de su casa en La Antilla poco antes de las 15.00 horas del 7 de septiembre, vistiendo en ese momento camiseta y gorra negras y pantalón vaquero corto, además de tener el pelo canoso, bigote y gafas. Por su parte Isabel Robles, cuñada de Kiko, añadió que en el momento de desaparecer también llevaba 10 euros y un viejo carnet de conducir en los bolsillos, así como un cordón de oro con una imagen de El Cachorro colgado al cuello.

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