Huelva

Detectan doce centros de actividad de nutrias en las marismas del Odiel

  • Está coordinado por la Delegación de Desarrollo Sostenible, Electroquímica Onubense y Atlantic Copper

Una nutria en el paraje natural Marismas del Odiel. Una nutria en el paraje natural Marismas del Odiel.

Una nutria en el paraje natural Marismas del Odiel. / M. G. (Huelva)

Un estudio de los investigadores Manuel Gómez y Enrique García identificó al menos 12 centros de actividad de nutrias paleárticas (Lutra lutra) en el Paraje Natural Marismas del Odiel, declarado Reserva de la Biosfera. El trabajo está coordinado por la Delegación Territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible e impulsado por la Fundación Atlantic Copper y Electroquímica Onubense, que conviven en el entorno con el Paraje Natural, ha informado la fundación en un comunicado.

Los autores llevaron cabo una observación pormenorizada del terreno y revisiones bibliográficas de exploraciones históricas, así como toma de muestras y rastreo, lo que les ha permitido mostrar las localizaciones de nutrias en distintas zonas del espacio protegido. García Muñoz y Gómez Cristóbal detectaron al menos doce centros de actividad y están centrados en dos familias de mustélidos mediante técnicas de foto-trampeo.

“El Paraje Natural Marismas del Odiel es un ecosistema que dispone de muchísimo alimento para la nutria”, explicaron los investigadores, quienes también destacaron “la importancia de que comparta ecosistema con otros mamíferos como el zorro, la gineta, el meloncillo, el tejón o jabalí, entre otros, además de con aves”.

La nutria es un mamífero “emblemático y su seguimiento es importante para el espacio protegido porque estos grupos faunísticos completan la reconocida riqueza en aves de Marismas del Odiel”, según el director conservador del paraje natural, Enrique Martínez.

La nutria paleártica es un mustélido de gran tamaño que se ha convertido para los investigadores en un excelente bioindicador del estado de los ecosistemas, no solo del ecosistema acuático, donde se alimenta, juega y pasa gran parte de su vida, sino también del ecosistema terrestre donde descansa y se reproduce. “Nos ofrece información de ambos ecosistemas, acuático y terrestre, y también de la interacción entre ambos, algo de vital importancia a la hora de evaluar los efectos antrópicos sobre los ecosistemas”.

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