Pedro Sánchez lo deja para finales de agosto

Los españoles fueron a las urnas el 28 de abril, pero aún habrá que esperar a finales de agosto o a primeros de septiembre para que el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, dé el siguiente paso para intentar su investidura: presentar a Unidas Podemos y a los nacionalistas un "programa social y progresista", que "compendiará" de las reuniones que ha mantenido en estas últimas semanas con representantes de 180 colectivos sociales y profesionales. Si éste fuese el problema, es lo que el candidato socialista debería haber hecho desde abril a julio, que fue cuando se presentó a la investidura. Si de lo que se trata es de romper la "desconfianza recíproca" que mantienen Pedro Sánchez y el líder podemita, Pablo Iglesias, el nuevo programa no servirá de mucho. En realidad, estamos ante la redacción de un nuevo relato para blindarse ante la repetición de las elecciones generales, para culpar de modo íntegro a Unidas Podemos de no haber querido entrar en el Gobierno y, de modo paralelo, acusar a Ciudadanos de ni siquiera sentarse con el presidente del Gobierno cuando éste ha llamado a su líder, Albert Rivera, a Moncloa. Sánchez no volverá a ofrecer a Pablo Iglesias un Gobierno de coalición, y es muy razonable, Unidas Podemos demostró que carece del sentido de la responsabilidad y que está sobrado de codicia de poder cuando rechazó la coalición que se le ofreció. Al PSOE no le va a resultar muy complicado, en este sentido, fabricar una explicación de cara a esa campaña electoral. Ahora bien, el proyecto de Sánchez quedará muy tocado. ¿Cómo puede gobernar el PSOE si no funciona su alianza, digamos que natural, con Unidas Podemos y Ciudadanos también lo rechaza? El parlamentarismo español no puede estar bloqueado con tantas líneas rojas, el sistema de democracia representativa llama al pacto entre diferentes. No hay otro modo. Sánchez va a esperar a finales de agosto para reunirse con PNV, regionalistas cántabros y Unidas Podemos, pero debe llamar también a los líderes de PP y de Ciudadanos, porque a todos les incumbe la gobernabilidad del país. Es necesario apelar, en especial, a Ciudadanos y a Albert Rivera para que formulen unas condiciones para la alianza, porque lo único que se ha oído hasta el momento es que rechazan que Sánchez sea aliado de los nacionalistas. Bien podría ser el partido naranja el sustituto que lo evitase. Rivera tiene la obligación institucional de acudir a la reunión con Pedro Sánchez si es citado y a transmitir a qué está dispuesto más allá de la nefasta negativa como propuesta política.

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