José Luis Gozálvez | Obituario La profunda huella que nos queda

  • Fallece en Soria el historiador José Luis Gozálvez a los 66 años

José Luis Gozálvez, hace un año, en la presentación de su libro de la Guerra de Cuba. José Luis Gozálvez, hace un año, en la presentación de su libro de la Guerra de Cuba.

José Luis Gozálvez, hace un año, en la presentación de su libro de la Guerra de Cuba.

Tenía que ser un día señalado el que se marchara. Fue ayer, en plena celebración de Navidad, cuando a sus amigos se les torció el gesto en el almuerzo al enterarse de su fallecimiento. Porque nadie esperaba que José Luis Gozálvez (1952-2018) se fuera tan pronto. No con tanto por hacer, con tanto por compartir.

Quizá tampoco fue casualidad que ocurriera en Soria, en una vuelta a los orígenes, entre su familia. Nunca cortó esos lazos castellanos que arrastraba en su acento y en su trato con los demás, pero aquí echó raíces aunque no fueran natales, y fue Huelva su patria chica de por vida, enamorado de esta tierra y de su gente desde que llegara muchos años atrás.

La marcha de Gozálvez deja a la provincia onubense sin uno de los nombres que han contribuido más a ella. Lo hizo casi en el anonimato. No buscaba más porque todo lo hacía con el amor profundo que descubrió y desarrolló para Huelva y con la pasión con que siempre ejerció su condición de historiador, de gran estudioso, hombre cultivado siempre dadivoso.

Porque José Luis Gozálvez fue hombre sencillo pese a su grandeza, de la que nunca gustaba alardear. Y era, sí, generoso siempre, cercano, complaciente y servicial para cualquiera que se le acercara pidiendo ayuda o consejo. Ahí estaba para responder, inquieto para procurar incluso lo que no estuviera en su mano, presto para todo lo que fuera profundizar en el conocimiento. Lo hacía siempre con entusiasmo, caballero, educado, divertido, con una sonrisa y un sentido del humor capaces de conquistar tantas amistades como acumuló a lo largo de los años.

El recuerdo de Gozálvez es el del hombre culto, caballero, divertido, entrañable y generoso

Muchos de esos amigos sintieron ayer la rabia del vacío que les deja su viva conversación, ya sólo para el recuerdo, como poso de aprendizaje también para tantos a los que impartió su magisterio, en las aulas universitarias y fuera de ellas; en la propia vida, en la que tantos encontraron en él un modelo excepcional.

Gozálvez fue un activo profesor en el CUR, en La Rábida. La rectora de la Universidad de Huelva, María Antonia Peña, recordaba ayer en las redes que a él le debe sus estudios. “Si te gusta la Historia, estudia Historia... y olvídate de si luego tendrás trabajo o no. Lo más importante en la vida es estudiar lo que a uno le gusta”, le aconsejó en COU, escribió.

Trabajó después muchos años en la Diputación, vinculado al Área de Cultura, y potenció los lazos americanistas de Huelva, de las figuras de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, de La Rábida, de Moguer, de Huelva... Entre sus últimos trabajos presentados están un libro sobre la Guerra de Cuba, otro sobre el hermano del Nobel, Eustaquio, y otro, inmenso, sobre la Inquisición en la provincia. También ese encuentro anual del atún y su cocina que se celebra cada septiembre en Isla Cristina, fruto de sus investigaciones sobre almadrabas y su pasión por el buen comer. Es parte de ese entusiasmo que todos recordarán de él. De un buen hombre.

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