Huelva

La entrada a Huelva por la H-31 cuenta con el radar que más multa de España

  • El control se sitúa en el kilómetro 79,9 a altura de la salida 80 y contabiliza casi 39.000 multas en el primer semestre de 2019 frente a las 1.566 de 2018

El radar de La Ribera, en el tramo de la A-49 que lleva a la capital onubense. El radar de La Ribera, en el tramo de la A-49 que lleva a la capital onubense.

El radar de La Ribera, en el tramo de la A-49 que lleva a la capital onubense. / Alberto Domínguez (Huelva)

Es bien conocido por conductores asiduos de la autopista A-49 que vayan y vengan a Huelva capital. El famoso radar a la altura de la salida 80 de la H-31 que siempre está activo y dispuesto a cumplir su objetivo. Es decir, el de sancionar al conductor que sobrepase los 100 kilómetros por hora, ya que desde el año pasado se redujo la velocidad a la que se podía conducir en este tramo en 20 kilómetros por hora.

Este radar ha logrado un merecido primer puesto por ser el cinemómetro que más multas ha puesto en el primer semestre de 2019 en España, en total 38.930 –aunque el mismo punto tiene un índice de peligrosidad media "bajo", del 7,6, en el periodo 2013 a 2017, tal y como valora Automovilistas Europeos Asociados (AEA). El año pasado por las mismas fechas solo había sancionado a 1.566 conductores, según informa la misma asociación. Es decir, se ha incrementado en más de 37.000 personas, lo que supone un aumento de casi el 96 por ciento de un año a otro.

De esta forma, los datos de siniestralidad se deben a que el mismo punto kilométrico donde se sitúa el radar aparece recogido en la información que ofrece el Ministerio de Fomento consultada por este diario como un lugar en el que se producen accidentes con víctimas, concretamente en 2017 –fecha última de la que hay datos oficiales— se contabilizaron dos accidentes con víctimas con dos heridos leves, el año anterior también fueron dos accidentes de este tipo con 5 heridos leves, en 2015 y en 2014 no hubo accidentes en los que hubiese víctimas, mientras que en 2013 se produjo un accidente con víctimas que dejó ocho heridos leves, lo que da la media de 7,6 de índice de peligrosidad.

Otros puntos donde se registran accidentes en la provincia de Huelva tienen un índice de peligrosidad mucho más alto que el que coincide con el radar de la H-31, como es el caso de dos puntos de la N-431, cuyo índice de peligrosidad medio sube a 122,9. Esta carretera une las capitales de Huelva y Sevilla y tiene un uso anecdótico en comparación con la autopista.

Por otra parte, las razones para que se ha producido un incremento tan elevado de multas son varias y apuntan a ser por la reducción de velocidad de 120 a 100 kilómetros por hora, que obedece a "la configuración del enlace y a la seguridad vial en la zona", tal y como indican desde el Ministerio de Fomento a Huelva Información.

En este sentido, la jefa provincial de Tráfico, Cristina Gago, explica que los conductores pueden tener cierto "acostumbramiento" a pasar por la zona a 120 kilómetros por hora, por lo que habrá que esperar a que el ciudadano tenga más interiorizada la nueva norma vial que rige desde 2018.

Además, señala que radares activos el año anterior en todo el país con un elevado número de sanciones no han estado funcionando en 2019, lo que contribuye a que el cinemómetro onubense haya escalado hasta el primer puesto. Gago también manifiesta que el radar está debidamente señalizado, incluso con paneles de mensaje variable varios kilómetros antes de pasar por delante del mismo.

Así, hay que recordar que en el enlace 80 de la H-31 se unen varias realidades: un radar que siempre está en funcionamiento y que en este primer semestre de 2019 ha sancionado casi 39.000 veces, una reducción de velocidad a 100 kilómetros por hora desde el año pasado, una línea continua en la calzada –que se pintó cuando se redujo el límite de velocidad- y un carril prácticamente inexistente de incorporación a la vía rápida.

Con esta situación, el presidente de la AEA, Mario Arnaldo, matiza a este diario que cuando se varía la norma y se reduce la velocidad tienen que existir datos objetivos de siniestralidad que acompañen este cambio, por lo tanto, se debe verificar cuántos accidentes se daban antes del cambio y cuántos se dan en la actualidad, ya que, si no la ciudadanía puede pensar que el objetivo de la reducción de la velocidad es recaudatorio, al situarse justo antes de un radar.

Para Arnaldo, igualmente, el hecho de que se haya producido una subida exponencial en el número de multas indica que las nuevas normas "no se han respetado, por lo que no se ha evitado el riesgo". Así, también habrá que tener claro el motivo por el que los conductores se saltan el límite de velocidad, ya que además de la costumbre, a veces la información acerca de la reducción tampoco es lo suficientemente "legible" para los usuarios de la vía, e incide en que los conductores no suelen fijarse bien en los paneles de mensajes variables. Además, apunta que la finalidad de un radar debe ser "evitar un riesgo y no multar".

Esta misma tónica se da en todo el panorama nacional, según indican desde AEA, señalando que "a la vista del importante número de denuncias formuladas mayoritariamente en autopistas y autovías, y no en las carreteras secundarias donde se producen el 70 por ciento de los accidentes con víctimas", su presidente considera que "la DGT debería replantearse su política de radares, ya que no se está consiguiendo el objetivo de evitar los excesos de velocidad, ni los accidentes, convirtiendo los radares en meros instrumentos de recaudación".

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