Sanidad

El SAS vigila a cerca de mil personas ante los riesgos del fuerte calor

  • El servicio lo presta Salud Responde e intenta minimizar los efectos de las altas temperaturas entre la población más vulnerable

Una señora descansa sobre su andador, como consecuencia del fuerte calor. Una señora descansa sobre su andador, como consecuencia del fuerte calor.

Una señora descansa sobre su andador, como consecuencia del fuerte calor. / Correa (Huelva)

Un total de 950 pacientes –cifra similar a la de años anteriores– están ya en seguimiento telefónico, dentro del Plan de Prevención de los Efectos de las Temperaturas Excesivas que activa cada año la Consejería de Salud y Familias para prevenir y minimizar las consecuencias que el calor y las altas temperaturas puedan tener sobre la salud de la población, especialmente la más vulnerable. De los usuarios incluidos en este programa, 195 corresponden al Distrito de Atención Primaria Condado-Campiña, 584 al Distrito Huelva-Costa y 171 al Área Sanitaria Norte.

El seguimiento permite identificar las situaciones y problemas del paciente e interconectar a las enfermeras gestoras de casos, enfermeras de familia y profesionales de Salud Responde, así como poner en marcha los mecanismos de control y actuación necesarios para minimizar los efectos de las altas temperaturas. Son las enfermeras de los centros de atención primaria las que hacen esta labor continua de identificación de pacientes con mayor riesgo o mayor vulnerabilidad ante el calor.

Es el caso de mayores de 65 años y pacientes frágiles que viven solos, cuyo estado de salud está debilitado por padecer alguna patología crónica de alta morbilidad o que tomen un medicamento que pueda influir en la adaptación del organismo al calor. A ello se suma en muchos casos que estas personas no disponen de condiciones de habitabilidad adecuadas en sus viviendas para protegerse del calor. Junto al seguimiento telefónico que se realiza a través de Salud Responde, también se intensifican las visitas domiciliarias.

La Administración sanitaria establece tres grupos de riesgo diferenciados. En primer lugar, el nivel 0, que incluye a mayores de 65 años que tengan una o más de las siguientes patologías: EPOC, insuficiencia cardiaca, demencia, insuficiencia renal, obesidad excesiva, hipertensión o diabetes; y que tomen alguna medicación de las siguientes: diuréticos, hipotensores, anticolinérgicos, antidepresivos y psicótropos. También se incluyen aquí personas con trastorno mental grave, así como niños menores de 4 años y especialmente lactantes.

El nivel 1 está integrado, por su parte, por mayores de 65 años que vivan solos o con su cónyuge mayor también de 65 años y que tengan más de una de las siguientes patologías: EPOC, insuficiencia cardiaca, demencia, trastorno mental grave, insuficiencia renal, obesidad excesiva, hipertensión y diabetes; que tomen más de una medicación de las siguientes: diuréticos, hipotensores, anticolinérgicos, antidepresivos y psicótropos y que tengan una vivienda difícil de refrigerar.

Mientras que el nivel 2 se refiere a personas mayores de 65 años que vivan solas y que tengan más de una de las siguientes patologías: EPOC, insuficiencia cardiaca, demencia, trastorno mental grave, insuficiencia renal, obesidad excesiva, hipertensión y diabetes; que tomen más de una medicación de las siguientes: diuréticos, hipotensores, antidepresivos, anticolinérgicos y psicótropos; y que tengan una vivienda difícil de refrigerar y que no reciban nunca visitas.

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