José María Gay de Liébana. Economista

"El buen populista ha de ser de derechas, millonario y putero"

José María Gay de Liébana. José María Gay de Liébana.

José María Gay de Liébana. / Juan Carlos Muñoz

-¿Esperaba la victoria de Trump?

Sí. Lo esperaba porque en EEUU también la gente sufre. No todo son películas de Hollywood. Cuando vas por Beverly Hills todo es bonito, pero también hay calles en Los Ángeles con indigencia y pobreza, con clases medias arruinadas. Es una reacción un poco desesperada y visceral, pero me la esperaba. Incluso lo había insinuado. En La Vanguardia, en diciembre del año pasado, lo anuncié como un cisne negro. El otro es el Brexit, y tampoco me equivoqué. Lo veía porque la gente está enfadada. El populismo es una reacción de la gente contra el establishment. Eso ha sido el resultado electoral en EEUU: un no al establishment. Trump parece que encarna un poco estos valores. A ver qué hace.

-Ésa es la pregunta. ¿Comparte la preocupación del BCE por el proteccionismo?

-Me preocupa porque no es sólo el proteccionismo desde EEUU, sino también que fomente barreras dentro de Europa. Me preocupa el efecto simpatía que puede tener. Que va a tener en Francia y Alemania, que puede tener en Italia y Austria o incluso en España. La gente compra el discurso de que vienen de fuera a quitarles el empleo. En el Brexit ha ocurrido. Es la reacción de gente que cada vez se siente más empobrecida y tiene falta de fe en su futuro y el de sus hijos.

-¿Y la reacción no debería ser la contraria, más Europa unida?

-Sí. Soy de los que cree que Europa tiene que estar muy unida porque cada vez más el mundo se va configurando a través de bloques.

-Y si no hay vuelta atrás, ¿Brexit duro o blando?

-Cuando uno ya sabe el final, lo mejor sería lo más rápido posible. Pero a las propias empresas no les interesa que sea muy rápido porque de momento van desmantelando sus cuarteles generales en Londres. Y, como dije, Dublín es la gran beneficiada. Ni Fráncfort ni París. Dublín está a 40 minutos en avión [de Londres]y los irlandeses saben lo que hacer: muchas facilidades y pocos impuestos.

-¿La UE se puede permitir dar la sensación de que estar fuera es lo mismo que estar dentro?

-Hombre no. Tienes que tener unas condiciones especiales. Reino Unido ha querido salirse. Ellos tienen sus razones. Pues muy bien, adiós. Está bien que tengamos una buena relación, pero en el caso de Reino Unido tiene que haber una relación distinta a casos como Noruega u otros países pequeños, caso de Andorra.

-Ha venido a Andalucía a hablar de economía y transformación digital. ¿Dónde diría que estamos?

-Estamos de momento en Segunda B. El Cádiz es un histórico de Primera división y volverá alguna vez...

-El Cádiz está en Segunda.

-Es verdad. Ya estáis, acabáis de subir, pero luego hay que hacer toda la escalada. Una vez arriba necesitas estar bien en la Europa League, bien en la Champions. España está en Segunda B porque no hay mentalidad todavía de digitalización. Nos cuesta mucho. Parte de Europa está igual.

-¿Qué falta? ¿Talento, financiación...?

-Talento lo tenemos. Financiación falta, pero sobre todo faltan iniciativas de los gobernantes, que están chapados a la antigua y se creen que estamos en el siglo XIX. Nos falta el modelo económico. España tiene que ser un país menos dependiente del turismo low cost o de servicios con muy poco valor añadido. Hemos de propender hacia algo más, pero para eso necesitamos a la Administración. Pero como sólo pone trabas, trabas, trabas... pues es más difícil. Pero hay que desarrollarlo.

-¿Hay la visión pacata de que digitalización son dispositivos, cuando es mucho más que esto?

-Sí. Es mucho más. Entender que con el móvil puedo hacerlo todo: ver si mi vuelo, que iba bien, de repente se retrasa; despachar con el mundo; llevar las tarjetas de embarque; poner la calefacción de casa sólo con una clave. Eso debe llegar al mundo empresarial. Para eso hay que estar formado y tener habilidades.

-Hace semanas defendió que tendremos un problema muy serio con las pensiones en 2018. ¿Cómo se afronta, con impuestos?

-Sí. Hombre, sería la solución mala. Porque dentro de unos años, como no pongamos impuestos a los robots, no sé a quién le vamos a cobrar. Hay que cambiar el sistema, yendo hacia una fórmula de capitalización. Pero ahora lo que se necesita es urgentemente una solución. No nos preocupaban las pensiones cuando trabajaban 20 millones de personas. Nos preocupan cuando trabajan 18 millones. Si tuviésemos empleo en cantidad y calidad suficiente preocuparía menos.

-El Gobierno confía mucho en la cifra de 20 millones de ocupados, pero con las bases de cotización actuales...

-Claro. No es sólo que lleguemos a esa cifra, sino la calidad de esos empleos. Las personas que ganan 500 o 600 euros en trabajos temporales cotizan muy poco frente a gente que se está jubilando tras trabajar muchos años y cotizando alto.

-Desde 2008, en el estallido de la crisis, se habla de un cambio de modelo productivo, pero ahora estamos volviendo al ladrillo.

-Sí. Será un ladrillo de más calidad, más medido. Pero es verdad que no abordamos lo que verdaderamente necesitamos, que es la industrialización del siglo XXI.

-Terminamos como empezamos, con el populismo. ¿Por qué no ha cuajado en España, porque es de izquierdas?

-Sí, porque es de izquierdas. El buen populismo ha de ser de derechas y tiene que encarnarlo un millonario, que sea un poco putero, lo digo de esta manera, que tenga encanto y que no vaya en un 4L, sino con su avión. Y que cuando llega a la Casa Blanca se pone un salario de un dólar porque es que no lo necesita.

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