La opinión invitada

Puertas aún más abiertas a una PAC de cazaprimas, especuladores y absentistas

  • Rechazo a que se desvirtúe la figura de 'agricultor activo'.

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UN agricultor español recibe de media entre un 73% y un 64% menos de ayudas de la PAC que un francés, alemán o británico. El análisis realizado por nuestros Servicios Técnicos sobre los datos de la Comisión Europea y el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) refleja que la media anual por beneficiario en España se sitúa en 5.600 euros, mientras que en Francia se eleva por encima de los 20.000 euros, en Alemania supera los 15.600 y en el Reino Unido se sitúa en torno a los 18.000 euros. Además, y según datos de la propia Comisión Europea, en España hay más de 900.000 perceptores de ayudas PAC, frente a los 372.000 beneficiarios PAC en Francia, los 334.000 de Alemania o los 179.000 de Reino Unido.

Esta diferencia estriba en el perfil del perceptor de ayudas. Aunque en nuestro país hay más de 900.000 perceptores, los datos de la Seguridad Social, de la Encuesta de Población Activa y del Fondo de Garantía Agraria (FEGA) nos dicen que no hay más de 350.000 agricultores y agricultoras profesionales. Este hecho perjudica a los profesionales agrarios de nuestro país porque las ayudas se diluyen derivándose de forma indiscriminada a quienes no tienen la agricultura como actividad preferente. Nuestros profesionales se encuentran en inferioridad de condiciones frente a los de otros países comunitarios. Llevamos años reivindicando una priorización de las ayudas PAC para los hombres y mujeres profesionales del campo y, cuando creíamos que habíamos avanzado un pequeño paso con la definición de agricultor activo y actividad como requisitos indispensables para acceder a las ayudas PAC, llega la Comisión Europea e insta al Ministerio a cambiar las reglas del juego en el minuto 89 de partido.

Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) hemos trasladado a la Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, y a las consejerías de Agricultura de la distintas comunidades autónomas nuestra preocupación por las objeciones planteadas por la Comisión Europea a la definición de agricultor activo en la propuesta de aplicación de la nueva PAC en España. La CE argumenta que se dejaría fuera a aquellos perceptores que, aunque no generan ingresos de la actividad, sin embargo mantienen sus tierras. Los señores de la UE demuestran estar muy alejados de la realidad y de las necesidades alimentarias de nuestra sociedad. Subvencionar lo improductivo es un despilfarro.

La introducción de las definiciones de agricultor activo y actividad agraria son elementos novedosos y principales de la aplicación de la reforma de la PAC en nuestro país. Estos conceptos resultan básicos para orientar nuestra agricultura hacia un modelo más profesional y sostenible y circunscribir las ayudas directas a lo que siempre debió ser su objetivo: la actividad agraria productiva, hombres y mujeres del campo, profesionales que viven de su trabajo, generando empleo y riqueza en el medio rural. De lo contrario, se abrirían aún más las puertas de las ayudas PAC a los caza-primas, especuladores y absentistas, algo totalmente inaceptable.

Desde COAG se ha pedido al Ministerio que no tenga en consideración las recomendaciones de la Comisión Europea, apelando a las características específicas de la agricultura de nuestro país. Resulta insostenible mantener una explotación sin obtener producción e ingresos, a no ser con una orientación exclusivamente especulativa en base a pagos directos. Se trataría en realidad de la creación de condiciones artificiales para el cobro de ayudas PAC. Nos preocupa el riesgo de que se pueda desvirtualizar una figura que ya es de mínimos como la de agricultor activo.

Nuestra organización considera insuficiente el porcentaje del 20% de ingresos procedentes de la actividad agraria que recoge la actual definición de agricultor activo a la hora de medir su profesionalidad. La agraria es una actividad fundamentalmente económica, que comporta obligaciones de naturaleza tributaria, laboral y relativa al Régimen de la Seguridad Social, fruto de su contribución a la creación de riqueza y empleo en el entorno rural. Ello supone a su vez asumir los riesgos de pérdidas derivados de esas decisiones, por lo que no se pueden mantener como beneficiarios de las ayudas a aquéllos cuyos únicos ingresos agrarios son precisamente los pagos directos. De ahí, que sea imprescindible la medición de ingresos de la actividad agraria como única fórmula válida para caracterizar al agricultor activo.

Pedimos a Ministerio y consejeros de Agricultura que no cedan a las pretensiones de Bruselas y refuercen su apuesta por la figura del agricultor activo profesional como receptor prioritario de las ayudas en el desarrollo de los reglamentos de aplicación de la nueva PAC que deben publicarse en breve. Apostar por un modelo profesional y social de agricultura es invertir en el futuro de nuestra actividad agraria, en un modelo alimentario sostenible y en un desarrollo equilibrado de nuestro medio rural.

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