Semana Santa

Una presencia que es clave en los cortejos procesionales

  • Demandan un cambio de mentalidad para reconocer su valor y aporte a lo cofrade

El director de 'Huelva Información', Luis Pérez-Bustamante, ofrece agua a Rosa Cabello, la primera hermana mayor. El director de 'Huelva Información', Luis Pérez-Bustamante, ofrece agua a Rosa Cabello, la primera hermana mayor.

El director de 'Huelva Información', Luis Pérez-Bustamante, ofrece agua a Rosa Cabello, la primera hermana mayor.

A la mujer no le resultó fácil el espacio encontrado en las hermandades, siempre tuvo que demostrar su valía y en algunas ocasiones se le dejó paso por necesidad. Es el caso de muchas cofradías en las que los hombres son los que sacan los pasos y las que completan el cortejo son las mujeres y los niños. Unos cortejos procesionales en los que es fundamental la participación de la mujer en los cuerpos de diputados de orden e incluso como diputada mayor de gobierno.

Un tiempo que se recuerda con tristeza, cuando las mujeres estaban en tramos señalados, con el morrión caído o sólo portando cruces de promesas. Con el tiempo han llegado a ser costaleras en el paso del Cristo Yacente, pero porque los hombres no quisieron sacarlo.

En Huelva no hicieron falta decretos del Obispado para la integración de la mujer en las hermandades, pues las que no las habían admitido de manera natural se vieron obligadas a dejar que accedieran a ponerse la túnica por la merma de sus cortejos.

En cuanto a la responsabilidad que la propia Iglesia pueda tener para invitar a las hermandades a una mayor presencia de la mujer en las juntas, las contertulias creen que "es un caso perdido". La razón la pueden ver en que "los directores espirituales no se implican en estos temas, a pesar de que la propia Iglesia o el papa Francisco haya dicho que la mujer es indispensable en la Iglesia".

Carmen Córdoba, por otra parte, destaca que en la Iglesia la presencia de la mujer es importante y en el caso que ella conoce, en la pastoral parroquial, "hay mucha más participación de mujeres que de hombres".

Lo que se propone es un cambio de la mentalidad sobre la mujer en las hermandades, pero se considera tan difícil como conseguir el lugar que quiera ocupar la mujer en la sociedad. Las contertulias entienden que queda mucho por avanzar. Mientras en la sociedad se ofrecen algunos cambios, en el mundo de las hermandades es mucho más lento. A pesar de que la mujer es la encargada desde siempre de cuidar de la transmisión de la fe en las casas, quienes son las que acaban llevando a sus hijos a que formen parte de las hermandades.

Sin embargo, aún se necesita que se produzca ese gran cambio que la propia sociedad demanda para la mujer, incluido también en las hermandades.

Maru Flores es pesimista en este sentido y cree que pasarán muchos años antes de que este cambio se produzca, "en el que la presencia de la mujer sea real y no a cuenta gotas como lo es ahora".

Rosa Cabello cree que para ello "es fundamental el empuje de la mujer". "Es querer formar parte de una junta de gobierno, no esperar a que te llamen", apunta.

Cinta Ortega entiende que la mujer debe creer en sí misma y será entonces cuando "se producirán los cambios que se piden y estarán en la juntas de gobierno por sus capacidades, no por si es mujer o hombre".

Carmen Córdoba dice que todo va a depender de la propia evolución de la sociedad y "ocurrirá como en muchas profesiones que en la actualidad están dominadas por la presencia de la mujer".

La Semana Santa se debe abrir más a la presencia de la mujer, es lo que las invitadas a la Tertulia Cofrade El Aguaó ponen de relieve. Es necesario que exista una igualdad absoluta, no hay motivos para una diferencia, la devoción es igual en un hombre que en una mujer, y tienen capacidad para llevar la hermandad y eso, en definitiva, es la contribución para romper los techos de cristal.

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