Ayamonte | Gordo de la Lotería de Navidad Entre la alegría y la incredulidad

  • Los ocho agraciados con uno de los premios del Gordo de Navidad en Ayamonte hacen aún esfuerzos por creérselo, una semana después

  • Hasta un día después no pudieron celebrarlo todos juntos

Isabel María Barro, Joaquín Gómez, Danae Rodríguez, Isabel Orta, Abraham Martínez, Ramón Moreno, María del Mar Rodríguez, y el alma máter del grupo, Juan José Rodríguez, no solo no están ya de resaca, sino que aún lo siguen celebrando, a pesar de que “ya han pasado unos días, y aún no nos terminamos de creer que nos haya tocado el Gordo este año”.

Este grupo de amigos, integrados por varios matrimonios y algunos de sus hijos, han sido los primeros vecinos de la Costa Occidental onubense tocados por la varita de la Diosa Fortuna en toda la historia del sorteo extraordinario de la Lotería de Navidad.

Bueno, ellos, y otro agraciado con el que no tienen nada que ver y del que no ha trascendido su identidad, pero que están convencidos de que se trata también de un vecino de Ayamonte, un hecho que ha generado estos días en la ciudad fronteriza cierta confusión, ya que el mismo día del sorteo, el pasado 22 de diciembre, se supo que un despacho mixto receptor de la localidad había vendido un décimo con el número 03347, el Gordo de este año.

Y es que todos pensaron en un principio que se trataba de ellos, lo cual no fue finalmente así ya que como ha señalado a Huelva Información Juan José Rodríguez, “nosotros compramos nuestro décimo de forma conjunta el pasado día 8 de diciembre en Sanlúcar de Barrameda”, localidad gaditana a la que se habían desplazado para participar en la ultramaratón Donando Vidas, una prueba que desde su creación en 2012 se ha convertido en uno de los proyectos solidarios más relevantes y de mayor alcance de la historia de la donación de órganos en España, logrando que más de 20.000 personas se hayan registrado como donantes.

La historia es “muy sencilla”, señala Rodríguez, y todo surgió porque la madre de una de las agraciadas, Isabel María Barro, “necesitaba urgentemente un trasplante, que logró en mayo de este año y gracias al que actualmente se encuentra muy bien”.

A raíz de ello, tanto la propia Isa, como otro de los agraciados, Joaquín Gómez, conocieron la existencia de dicha prueba atlética, “proponiéndonos al resto participar tanto como aficionados a las carreras que somos, como para aportar nuestro granito de arena en el fomento de la donación de órganos”.

Tres meses con el número en la cabeza llevaba Juan José Rodríguez; igual que con el primer premio de El Niño el año pasado

A ello se sumó, prosigue Juan José Rodríguez, que desde hacía tres meses “se me había metido el 03347 en la cabeza”. “No lo dudamos –añade– y, junto a la meta, había una Administración de Loterías en la que pedimos dicho número, el cual como no lo tenían nos lo tuvieron que vender por máquina. Finalmente, gracias a Dios, nos tocó el Gordo”.

“Aún estamos en una nube –prosigue– no nos creemos nada de lo que nos está pasando, y ninguno de los ocho damos crédito aún a todo esto”.

"¡Ostras, nos ha tocado!"

Juan José Rodríguez, de 51 años de edad y trabajador del Servicio de Limpieza Viaria de Ayamonte, se enteró estando en casa el sábado por la mañana, aunque previamente había ido a su centro de trabajo a consultar los cuadrantes de las vacaciones para 2019. Cuando regresó, su mujer tenía puesta en la tele la retransmisión de la Lotería de Navidad, la cual quitó “porque no tenía en mente que fuese a tocarme”, aunque lo puso en la radio “por si acaso”. Fue entonces donde escuchó el número 03347. “Pese a que no recuerdo mucho los detalles de esos primeros momentos, solo recuerdo que pensé ‘¡ostras, nos ha tocado!’. A partir de ahí “todo fue en casa una locura, todos nos pusimos en contacto para quedar y vernos, llantos, emociones, risas… algo indescriptible… un auténtico descontrol y locura”.

Desde entonces lo han celebrado ya “de mil maneras” asegura, y aunque ese sábado “no pudimos juntarnos los ocho, sí lo hicimos el domingo, que nos fuimos de almuerzo, cena y copas”. “Una auténtica locura”, precisa.

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