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Productores onubenses de frambuesa recurren al fuego para evitar las heladas

  • Después de varios años, agricultores dedicados a este cultivo vuelven a usar las conocidas velas antihelada de parafina para elevar la temperatura en el interior de los invernaderos

Interior de un invernadero de frambuesa con una vela de parafina en su interior, en Palos de la Frontera Interior de un invernadero de frambuesa con una vela de parafina en su interior, en Palos de la Frontera

Interior de un invernadero de frambuesa con una vela de parafina en su interior, en Palos de la Frontera / Jordi Landero (Huelva)

El sistema no es nuevo. Aunque hacía ya varios años que los agricultores no hacían uso del mismo por estar directamente vinculado a la aparición de heladas fuertes y persistentes en el tiempo, como ha ocurrido en la provincia onubense a lo largo de toda la semana pasada, ligadas a la borrasca Filomena.

Se trata del uso de fuego para combatir los efectos adversos que dicho fenómeno meteorológico puede llegar a ocasionar en la agricultura, lo cual no deja de ser una técnica casi tan antigua como el origen de la humanidad. No obstante, y a pesar de los avances tecnológicos e innovaciones que continuamente implementa la moderna agricultura onubense, puede marcar el límite entre que una cosecha se pierda en unas pocas horas -y con ello miles de euros e ilusiones-, o por el contrario salga adelante.

Una línea roja que es perfectamente evitable elevando apenas unos grados centígrados la temperatura interior de los invernaderos de plástico donde se cultivan y producen algunos de los más delicados frutos rojos onubenses, especialmente la frambuesa, y en menor medida el arándano.

El joven agricultor palermo Cristian Cumbreras comprueba la temperatura en el interior de sus invernaderos. El joven agricultor palermo Cristian Cumbreras comprueba la temperatura en el interior de sus invernaderos.

El joven agricultor palermo Cristian Cumbreras comprueba la temperatura en el interior de sus invernaderos. / Jordi Landero (Huelva)

El sistema se aplica generalmente mediante el uso de las conocidas como velas antihelada, compuestas de parafina, un producto proveniente del desaceitado, que se caracteriza por tener un contenido en aceite superior al 20 por ciento, cuyo punto de fusión se sitúa entre 30º y 45º grados centígrados y que proporciona 12.000 kilocalorías por kilogramo.

Físicamente estas velas están compuestas por un bote metálico -o lata-, especialmente diseñado para su uso en agricultura, protegido para retrasar la aparición de óxido y con un contenido por cada unidad de 5,7 litros. Dicho envase es de fácil apertura y cierre, y tiene una vida útil superior a tres años en condiciones de uso normales.

Se trata, por otra parte, de un método activo para aplicar justo cuando comienza la helada, y durante ella, que poco a poco está sustituyendo a la tradicional quema de pacas de paja, la cual según los expertos no es el más efectivo, además de presentar inconvenientes medioambientales y de salud pública por las nubes de humo que genera.

Por el contrario, la vela de parafina ofrece ventajas como que se trata de un producto biodegradable; clasificado oficialmente como no peligroso y no perjudicial para la salud ya que ninguno de sus componentes está listado en el reglamento de la Unión Europea ((CE)1907/2006) Sistema Europeo de Control de Sustancias peligrosas; cuya combustión se produce sin liberar vapores nocivos o corrosivos; que tiene una autonomía de entre 10 y 12 horas, y cuyo coste es reducido en relación a otros sistemas usados con el mismo fin.

Dos velas de parafina se consumen en el interior de un invernadero con frambuesas Dos velas de parafina se consumen en el interior de un invernadero con frambuesas

Dos velas de parafina se consumen en el interior de un invernadero con frambuesas / Jordi Landero (Huelva)

Por todo lo anterior su uso se centra en evitar la congelación tanto de la flor, como del fruto, aportando a éstos luz y calor inmediatos, no permitiendo por tanto que se hielen, e incluso que la planta sufra daños.

Cristian Cumbreras Tomé (27 años), es un productor de frutos rojos de Palos de la Frontera. En sus explotaciones agrícolas cultiva 1,5 hectáreas de frambuesas, y 7,5 de fresas, y en los invernaderos bajo los que se producen sus frambuesas ha echado mano durante las madrugadas de mayor incidencia de los efectos adversos de Filomena de estas velas de parafina, las cuales confiesa que no usaba “desde hacía ya varios años”.

Con ellas "logro aumentar la temperatura en el interior de los invernaderos lo justo para evitar la helada", ha indicado a Huelva Información. Y es que según ha precisado, temperaturas por debajo de -1,5º centígrados perjudican bastante a la frambuesa, tanto a la planta, como a la flor y al fruto, ya que se producen quemadoras por frío". Usando las velas, prosigue "elevo la temperatura interior del invernadero entre uno y tres grados, dependiendo de la cantidad de ellas que use, lo que a efectos prácticos supone evitar la temida helada".

Cumbreras afirma por otra parte que usa las velas "sólo unos días muy determinados, los de más frío y en los que por tanto se producen heladas", motivo por el cual "en nuestra zona, que se caracteriza por la ausencia generalizada de este fenómeno meteorológico, llevábamos ya dos o tres años sin aplicarlas". Pero este año, por los efectos de Filomena, "hemos tenido que volver a recurrir a ellas".

Para su aplicación este agricultor palermo se desplaza a su finca entre las tres y las cinco de la madrugada los días de más frío para comprobar la temperatura que hay en el interior de los invernaderos y, "antes de que éstas bajen de cero grados centígrados, prende las velas de parafina. Posteriormente regresa a casa, para volver de nuevo al campo "justo al amanecer, cuando sale el sol y empieza a calentar, para apagarlas hasta la madrugada siguiente".

El sistema "no sale barato", añade, ya que el coste de su aplicación es para él de unos 750 euros por hectárea "teniendo en cuenta que lo ideal es colocar unas 150 velas de parafina por hectárea, a un precio de casi cinco euros cada una". No obstante, añade, tienen la ventaja de que, como su combustión dura entre 11 y 12 horas, si cuando las apagas no se han terminado de consumir, puedes usarlas el día siguiente, o más, dependiendo del tiempo que cada madrugada estén encendidas.

Las velas antihelada de parafina duran entre 11 y 12 horas. Las velas antihelada de parafina duran entre 11 y 12 horas.

Las velas antihelada de parafina duran entre 11 y 12 horas. / Jordi Landero (Huelva)

El uso de velas de parafina es siempre el mismo, independientemente del tipo de helada o de la época del año en que ésta se produzca, aunque los expertos aconsejan colocar 150 unidades cuando la temperatura es de dos grados bajo cero, 200 cuando se llega a los 3, 270 cuando los grados negativos son cuatro, 340 cuando son cinco, y hasta 400 cuando el termómetro se desploma hasta los seis grados bajo cero, no siendo por otra parte necesario que se enciendan todas a la vez si con menos se logra alcanzar y mantener la temperatura deseada para evitar el efecto de la helada, lo cual tiene que controlar el propio agricultor.

Otros agricultores usan riego mediante microaspersores distribuidos sobre los invernaderos, ya que al salir el agua a temperaturas que oscilan entre 14 y 16 grados centígrados, se evita que la helada cuaje sobre el plástico. Este sistema ofrece como inconvenientes el mayor gasto de un recurso tan necesario como el agua y que pueden ocasionarse en las fincas encharcamientos indeseados, además de la gran inversión que requiere la instalación del sistema.

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