Visiones desde el Sur

La convención

Objetivo: que los siete jefes de Estado o de Gobierno puedan hablar tranquilos, sin nada que altere su agenda

Los presidentes de EEUU, Francia, Canadá, Alemania, Japón, Italia y Reino Unido celebran a partir de mañana una cumbre en Biarritz. Desde hoy el espacio aéreo está cerrado a cal y canto y vigilado por aviones de la fuerza aérea. El espacio marítimo patrullado por navíos de guerra cargados con su artillería letal. Los accesos a dicha localidad francesa custodiados por más de 18.000 agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Tiempo ha vigilados todos aquellos dominios informáticos que les hayan parecido oportunos. Los servicios de inteligencia coordinados para que todo, todo, salga a pedir de boca de los asistentes.

Objetivo: que los siete jefes de Estado o de Gobierno puedan hablar tranquilos, sin nada que altere su agenda en esa mazmorra de oro que se han construido pagada con el dinero de todos.

Y bueno, uno ha de pensar que dichas excelencias tienen derecho a realizar una convención sin ser molestados. Pero, puntualicemos… porque ya está bien; para cuentos los literarios. Estas siete dignidades no van a hablar de los problemas que acucian a la ciudadanía de sus respectivos países o a la del resto del mundo, no. No conversarán del respeto a la vida del otro, de una sanidad universal, del derecho al trabajo y a una vivienda digna, del hambre existente en multitud de lugares del globo que han sido invadidos o colonizados por ellos mismos o sus predecesores, de los millones de sirios, afganos o iraquíes -por citar solo tres países- desplazados de su tierra o muertos, de la extinción de multitud de especies por el cambio climático alimentado por industrias irrespetuosas con el medio ambiente, de la situación de los mares o del aire que respiramos, del deshielo de los polos, del aumento del nivel del mar… no, no hablarán de esto.

Lo harán sobre sus negocios, sus economías, su posición geoestratégica en el mundo. De "yo me meto aquí y tú y tú lo hacéis allí". En fin, del reparto económico -apoyado en sus estructuras militares y de inteligencia- del mundo. Todo ello pese al lema impuesto por el presidente francés Macron "un G7 contra las desigualdades": una feria de vanidades.

Neoliberalismo, supremacismo, desmantelamiento del Estado social y de derecho, neutralización de los movimientos sociales, control de las redes informáticas, o sea, el uso y el abuso de la fuerza para amansar a los díscolos.

Esto es lo que hay este fin de semana en Biarritz. Nada que interese excepto a los oligarcas del mundo.

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