Visiones desde el Sur

Perspectiva

No por el bien de España, no. España lo que necesita con urgencia es un Gobierno. Que nos dejen de cuentos

Escribo esta columna en el tren que me lleva desde San Petersburgo a Moscú, y, mientras la edificación urbanita se retira y van apareciendo el verde de esta tierra tan húmeda, los cientos de canales navegables o no, los terrenos amarismados, zonas de regadío por doquier, líneas eléctricas de alta tensión, fábricas y fábricas vaya usted a saber de qué, pueblos, almacenes gigantescos… y todo lo existente coronado por el capote gris de las siempre presentes nubes, pienso, a pesar de la distancia, en España, y cómo no, en las elecciones.

En cómo es posible que nuestros líderes políticos nos hayan metido otra vez en un proceso electoral por puros intereses partidarios. Y algunos lectores no lo creerán, pero si me detengo a meditar sobre el tema siento vergüenza; sí, vergüenza de que en España los partidos políticos llamados a ser Gobierno u oposición, en su caso, solos o en coalición, estén liderados por personas de tan poca entidad ética, política y con capacidades dudosas y hasta discutibles para dirigir y coordinar la tarea que supone gobernar un país transigiendo, es decir, acordando un programa de mínimos, de cuestiones de Estado, de factores esenciales…

Y lo digo así, a secas, sin empacho alguno, con la perspectiva que me da encontrarme en estos momentos a más de cuatro mil kilómetros de distancia.

Las mayorías absolutas parecen haberse perdido por siempre en Europa; lo de España hasta hace bien poco era una excepcionalidad y esperemos que tarde en recuperarse el bipartidismo, porque, se desee o no, las coaliciones de gobierno -sustentadas sobre acuerdos programáticos en políticas esenciales en las materias que fueran menester, ya sean en políticas sociales o asistenciales, climatológicas, de interior, defensa o posicionamiento internacional- son más representativas, a mi entender, que si están basadas en lo recogido por un solo partido que gobierna imponiendo su rodillo guste o no, siendo como es, dejémoslo claro, completamente democrático si ese ha sido el deseo expresado en las urnas por el pueblo soberano.

Pero, realmente lo que me choca y mucho, es tener la certeza, no sé por qué absurda intuición, de que vamos a elecciones porque cuatro mosqueteros, poco duchos, y con un ego más grande que su inteligencia, nos llevan a esta circunstancia por intereses personales o político partidistas. No por el bien de España, no. España lo que necesita con urgencia es un Gobierno. Que nos dejen de cuentos.

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