Cultura

Un torrente con futuro

Bernabé Fernández Salvador (Ayamonte, 1985) es un músico que imprime a sus interpretaciones una frescura que no deja indiferente. A este joven que se está dando a conocer en distintas salas de Huelva le viene su pasión artística por una influencia familar poderosa pues su padre fue el pintor Overli. Ya a muy temprana edad Bernabé mostraba una inquietud por la música, que le llevó a estudiar guitarra para después tocar en una rondalla. Poco a poco se encaminaría hacia el violín y el piano, instrumentos que ha cursado en el Conservatorio Profesional de Huelva. Precisamente su gusto interpretativo y su facilidad para la improvisación le motivaron hace unos años a ofrecer recitales y conciertos con tal de ir creando afición. Y como los artistas buscan siempre nuevos territorios, Bernabé salpimenta sus dotes musicales con otra de sus facetas: el ilusionismo, que en ocasiones incluye en sus conciertos para dar un estímulo definitivo.

La vitalidad de las grandes obras desencadena una fuerza que define claramente a una generación de artistas. Con detalles individuales consolida un estilo donde se conjunta habilidades técnicas y expresivas. Y en esto precisamente es donde el público más se identifica. La manera intensa de tocar el piano es un torbellino de inspiración que le vale para ganar terreno en nuevos campos todavía reacios a las experimentaciones. Lo que más está divulgando este joven ayamontino es una fusión de música clásica con yaz que alcanza momentos efervescentes; el mismo entusiasmo por mezclar las emociones motiva a un oyente que empieza a escuchar las cosas con otra perspectiva.

Bernabé cambia las tonalidades y alterna instrumentos en obras donde no se especifica qué debe sonar. Y ésta es una de las libertades favoritas del músico, libertad que sale a relucir después de un proceso bien estudiado donde la disciplina académica y la intuición más personal se dan la mano. Si el ambiente necesita recogimiento o continuidad, los pasajes son bastante uniformes y poco a poco se crea un clima muy particular; pero si se busca la reacción de las masas, entonces se entrecruzan los motivos en episodios coloristas a base de timbres contrastados. Al músico onubense le fascina versionar temas célebres de todos los tiempos y un recurso muy eficaz es la elección de sonidos luminosos y robustos. Y va más allá: diversifica la melodía y crea texturas; con lo que produce un efecto muy original en las creaciones de muchas tendencias. Una de sus especialidades es aglutinar estilos, y al final el oyente no se queda en exclusiva con el regusto de un género concreto porque en Bernabé la música es un conglomerado de ideas que van y vienen en continua transformación.

Sin embargo, no se queda satisfecho interpretando la música sin más; el mundo del espectáculo es un complemento formidable que garantiza veladas de altura. Por eso, vestido como un showman gusta de hacer algunas presentaciones chispeantes donde el humor adereza su programación variada. Textos ensayados e improvisaciones se van compaginando entre sus brillantes piezas e incluso invita al auditorio con estrategias ocurrentes que van ligadas al tipo de música que está ofreciendo. No le cuesta a Bernabé encender el ánimo a un público forofo de una época; le basta recrear, y con brío, música que nunca pasa de moda.

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