Flamenco

La guitarra de Niño Miguel (II)

El Ayuntamiento de Huelva homenajeó con una gala la figura de Niño Miguel. El Ayuntamiento de Huelva homenajeó con una gala la figura de Niño Miguel.

El Ayuntamiento de Huelva homenajeó con una gala la figura de Niño Miguel.

Cuando Naranjito de Triana ofreció a Niño Miguel que le acompañara en sus galas por España con un buen sueldo, el guitarrista onubense empleó la evasiva de siempre y puso el no por delante.

Manolo Garrido Palacios, director entonces en TVE del programa Raíces –actualmente un reconocido y famoso escritor– vino a mi tienda para buscar al artista en su casa. Garrido rodaba una película y pretendía meter de fondo unos toques de Miguel con la guitarra. Al llegar a su casa no estaba y su señora, Fuensanta, me dijo que estaba en un salón de juegos en el futbolín. Nos dirigimos hacia allí y lo encontramos entusiasmado con el juego; al acercarme le expliqué que venía con un amigo de la televisión para hablar con él y proponerle un trabajo en una película y ganar un buen dinerito. Entonces, me miró muy serio y me dijo: “Yo estoy para que me hables de guitarra, llevo los tres partidos perdidos y me vienes tú a hablar de guitarra. Déjame tranquilo y vete ya, hombre”.

Este era el Niño Miguel, con sus desplantes y su anarquía para hacer de su propia vida lo que le apeteciera, sin nadie que le mandara ni obligara, sin compromisos, sin que le hiciera falta nada ni nadie, conformista con todo lo que tenía y le ofreció la vida; posiblemente fue todo lo contrario que en su difícil niñez vivió o le hicieron vivir.

En el año 1974 la Peña Flamenca de Huelva organizó un festival flamenco a beneficio del gran cantaor Antonio Castillo, artísticamente Niño Barbate y también conocido como El Muela. Se celebró en el desaparecido Cine Isla Chica y entre otros artistas actuaron el gran pianista Felipe Campuzano, Amos Rodríguez, gran orador y hermano de Beni de Cádiz, el prestigioso guitarrista Paco Cepero y Niño Miguel, que no había coincidido nunca con Paco. Éste tenía grandes deseos de verlo y escucharlo porque le habían hablado muy bien de él, por lo que antes de subir al escenario, me dijo que al final de su actuación le gustaría que Miguel subiera para tocar juntos. Así se lo comenté y me respondió que no lo conocía y que le daba mucha vergüenza. Tras presionarlo mucho junto a Manolo Rubio, el presentador del espectáculo, logramos que accediera con la particularidad de que al empezar Miguel a tocar, se le partió una cuerda, y tuvo que ser Paco Cepero quien la sacara de su guitarra y se la colocara a Miguel, un detalle que provocó el aplauso del público.

Al finalizar el espectáculo, los artistas y socios de la Peña Flamenca nos trasladamos a nuestra sede para continuar la noche y deleitarnos de los grandes artistas que actuaron. Fue una de esas noches difíciles de olvidar por lo que todos y cada uno de ellos nos ofrecieron, de manera especial los dos magos de la guitarra. Cepero quedó asombrado de la forma y manera de expresarse de Miguel con la Sonanta. Al comienzo de los años 80, en los Viernes Flamencos de la Peña Flamenca de Huelva en su antigua sede de Las Adoratrices, se presentó la actuación de Camarón de la Isla acompañado a la guitarra por un entonces joven Tomatito. Durante la velada, el almeriense invitó a su tío Miguel [Niño Miguel] a acompañar juntos al cantaor. Al unirse Niño Miguel a la pareja de artistas, el silencio se hizo dueño de la noche y los peñistas, sobrecogidos, nos preparamos para escuchar los sones más flamencos y castizos del cante y la guitarra flamenca. Camarón lanzó al aire los ecos y gemíos gitanos de su flamenca voz con las dos guitarras, no se podía escuchar cantar y tocar de una forma más maravillosa, nos dejó a los presentes atónitos a la vez que embriagados del arte que ese triunvirato nos deparó. La noche se cerró con el toque de tío y sobrino, es decir, de Miguel y Tomatito, y al final los tres artistas se fundieron en un abrazo. El espectáculo terminó con un fuerte aplauso de los socios de la entidad, algo que no era muy normal en unos años en los que, con razón, algunos llamaron a La Peña Flamenca de Huelva la Capilla Sixtina del Flamenco.

Miguel graba dos magníficos discos, 'La guitarra del Niño Miguel' y ‘Diferente’

A través de don José María Roldán, director de Radio Popular de Huelva, se realizaron gestiones para que Miguel actuase en TVE en el programa de Fin de año dirigido por Valerio Lazarov. El guitarrista fue citado en los estudios de Prado del Rey a primeros de diciembre, puesto que el programa no se hacía en directo. Al llegar a TVE lo alojaron en un camerino donde le entregaron unos zapatos, una camisa y un pantalón, todo negro, le pidieron que ensayara un poco porque contaba con dos horas para grabar y le explicaron que le avisarían cada cierto tiempo hasta poco antes de la grabación. Cuando sólo faltaban 5 minutos lo llamaron y al entrar en el camerino, lo encontraron sin ponerse las ropas que le dejaron. “Pero cómo no esta usted vestido”, le dijo el encargado de avisarlo, a lo que Niño Miguel respondió: “A mí no se me ha muerto nadie ni tengo luto para vestirme de negro”.

Cuando el director del programa fue informado, éste le dijo que no actuase y que se marchara a su casa, de modo que así fue, se fue sin que se le abonara una sola peseta, ni siquiera el viaje desde Huelva a Madrid, que pagó de su bolsillo.Aademás, se quedó en Madrid con un amigo que le acompañó desde Huelva, sin un duro. Las pasaron canutas para regresar.

Miguel vivió sus mejores años como un grandísimo artista, consiguió una gran perfección musical en el arte de las seis cuerdas a pesar de hacerlo todo de oído, sin saber nada de música, sólo con las enseñanzas de su padre, de su afición, deseos, constancia, improvisación, sensibilidad, interpretación, virtuosismo y el talento nato que poseía para efectuar múltiples creaciones y composiciones con la guitarra en sus manos. Llegó a ser admirado por grandes músicos y guitarristas y consiguió que el nombre de Niño Miguel se convirtiese en uno los más grandes genios de la guitarra flamenca, conocido y popular en todo el mundo, de manera especial en Japón, donde es un auténtico ídolo a pesar de que nunca visitó el país.

En los 80 llamaban a la Peña Flamenca de Huelva la ‘Capilla Sixtina del Flamenco’

Miguel continuó con plena ebullición de éxitos a través de la grabación de dos impresionantes y magníficos discos, La guitarra del Niño Miguel y Diferente, en los que despliega todo el arte, saber, encanto, belleza y embrujo que posee entre sus dedos para interpretar con su guitarra todo lo que sentía y expresaba para deleite de los que lo escuchamos. Tuvieron una gran acogida en el mundo flamenco.

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