Urbanismo | Patrimonio arquitectónico Una nueva vida para la Papelería Inglesa

  • El histórico edificio de la familia Muñoz en la calle Palacio recuperará su fachada original en los próximos meses con un proyecto privado puesto ya en marcha

Muchos han sido los viandantes que han reparado estos días en un edificio ante el que, seguro, muy pocas veces se habían detenido en la céntrica calle Palacio. Un andamio y unos golpes de martillo en la fachada han dado paso a un hallazgo sensacional que queda ahora a la vista de todos: un imponente arco ovalado que enmarca la puerta de entrada al local, flanqueda por unas columnas de forja, un frontal bajo de piedra y los característicos azulejos verdosos de ese modernismo que no brilla igual en otros ejemplos en la misma vía.

La alarma se ha activado entre los onubenses más avanzados, conocedores de que ese edificio del número 13 es una de las joyas arquitectónicas que quedan en pie en el casco histórico de la capital onubense. Fue la última morada de la antigua Papelería Inglesa, símbolo en la Huelva del primer tramo del siglo XX, construido para sus propietarios, la familia Muñoz, editora del periódico La Provincia y poseedora de una imprenta que dejó grandes testimonios documentales y gráficos de la época. Pero no hay motivos para temer lo peor. Todo lo contrario. Esos han sido los primeros pasos para que la Casa de la viuda de Muñoz recupere el esplendor con que se levantó en 1908.

Es la iniciativa privada la que está detrás de la restauración de la construcción. Una firma empresarial onubense, Grupo Lyncis, adquirió hace unos meses la propiedad de todo el inmueble con el propósito de restituir los elementos originales de su fachada y convertirlo en emblema propio, como sede de su inmobiliaria, Lyncis Real State.

El arquitecto responsable del proyecto, Alfredo González González, al frente del estudio Lyncis Design lanza un mensaje de tranquilidad: “La única intención por nuestra parte es rehabilitar la fachada. Por normativa no se puede hacer otra cosa y el Ayuntamiento de Huelva tampoco va a dejar hacer nada que no sea eso, pero es que nuestro propósito con su compra fue siempre devolverlo a su estado original”.

La declaración de intenciones es firme. Hace tiempo que trabajan con el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Huelva para dar una solución adecuada a un edificio catalogado entre el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Quince días atrás se obtuvo un permiso especial de una semana para actuar sobre la fachada y retirar los elementos artificiales posteriores al proyecto del arquitecto jerezano Francisco Hernández-Rubio. Es lo que ha sacado a la luz la fachada original, con los destrozos ocasionados por la alteración realizada medio siglo atrás, cuando el local fue modificado para acoger la Papelería Muñoz.

González González y su equipo, junto a los técnicos municipales, deben evaluar ahora el estado de todos los elementos y la mejor forma de acometer su restauración. En este punto tendrán que conciliar el deseo de recuperar el estado original con la normativa vigente, de la que dependerán los materiales empleados y la posibilidad de reinsertar las estructuras metálicas que cubrían la entrada a la vivienda y el balcón de la primera planta.

Por el momento ya están en marcha con las compañías suministradoras los trámites para el soterramiento del cableado eléctrico y de telefonía que pende en la fachada. Y aunque la protección del edificio no llega a su interior, más allá de la tipología original, cuenta Alfredo González que tratarán de devolverlo también a un estado lo más fiel posible al de su inicio.

Fachada del edificio tras su construcción. Fachada del edificio tras su construcción.

Fachada del edificio tras su construcción. / L.D.

El arquitecto explica, en ese sentido, que ya han limpiado el interior del local de la mampostería de pladur existente y lo convertirán en un espacio diáfano, con ladrillo visto en las paredes y de nuevo con el piso de mármol de 1908, que ha aparecido “en perfecto estado” bajo el suelo vinílico instalado por negocios recientes.

El inmueble, de tres plantas de altura, cuenta con 204 metros cuadrados construidos, 68 por planta y 48 útiles en el local. No se conservan los planos originales del proyecto de Hernández-Rubio pero el equipo del estudio Lyncis Design trabaja con documentación de la época y fotografías para que la recuperación sea fiel en lo posible al proyecto de Hernández-Rubio, aunque deba diferenciarse el material nuevo.

Su inclusión en el Plan Especial del Casco Histórico de Huelva obliga a no dar pasos en falso, pero hay mucho interés del Ayuntamiento por lograr para la ciudad la recuperación de este edificio singular. Si no hay contratiempos en la tramitación, y a falta de concluir el proyecto final, desde Grupo Lyncis se confía en que las obras puedan empezar antes de que acabe el verano.

“La recuperación de parte del patrimonio en Huelva forma parte de nuestra estrategia”, recalca González González. Es la contribución que hacen para que no se pierda para siempre.

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