Pleno municipal

La banalidad quita fuerza a Huelva en su demanda de la alta velocidad

  • Una moción por la ejecución del proyecto ferroviario con Sevilla sale adelante sin unanimidad

  • El alcalde critica la falta de compromiso de los grupos de la Corporación para lograr la unidad

La Corporación durante la celebración del pleno de febrero, con el equipo de gobierno socialista al fondo. La Corporación durante la celebración del pleno de febrero, con el equipo de gobierno socialista al fondo.

La Corporación durante la celebración del pleno de febrero, con el equipo de gobierno socialista al fondo. / Alberto Domínguez

El Ayuntamiento de Huelva perdió ayer una magnífica oportunidad para proyectar al exterior la unidad de todas las fuerzas políticas en torno a ese clamor ciudadano por la conexión ferroviaria con línea de alta velocidad con Sevilla. El Pleno no fue capaz ni de sacar adelante una votación con unanimidad de todos los grupos, simplemente exigiendo al Gobierno la rápida ejecución de la infraestructura, considerada fundamental para el desarrollo económico y social de la provincia.

El alcalde, Gabriel Cruz, tomó la palabra antes de la votación para criticar duramente la falta de compromiso de algunos grupos, “instalados en circunloquios que no conducen a ningún sitio”. Entendía que era momento para “un posicionamiento sin fisuras” de toda la Corporación de la capital, y al final el debate dio a entender que “lo accesorio condiciona lo fundamental”. “Parece que no entendemos del todo que nos corresponde representar a la ciudad, y si hay algo que no tiene duda es la necesidad de solucionar la conexión ferroviaria entre Huelva y Sevilla, entre otras infraestructuras básicas también”.

Lo accesorio, en la votación final, fue la abstención de Adelante Huelva. El alcalde, visiblemente contrariado, no cedió la palabra a uno de sus portavoces, Jesús Amador, que intentaba matizar de nuevo la propuesta si se retiraban las tres alusiones a las siglas AVE de la exposición de motivos y se sustituía por “línea de alta velocidad”, que realmente daba fundamento a los tres puntos a votar. No hubo rectificación in extremis y Adelante se abstuvo por esas tres letras que, dicen, no entran en su modelo ferroviario.

El dictamen sometido a debate, hay que decirlo, era de Vox. Y sus dos concejales dejaron caer que daba igual el motivo alegado para retirar su apoyo: “Todo es excusa para no votar una moción nuestra a favor”, como ha ocurrido desde que empezara el mandato actual en junio pasado.

Aún así, la situación final tampoco debió producirse. El mismo debate también lo reveló. Porque la iniciativa de Vox fue moción por su negativa a convertirla en declaración institucional en la comisión previa a la celebración del pleno. Porque las propuestas estuvieron encima de la mesa, como así relataron los distintos portavoces que se refirieron a ello en el punto 30 de la sesión de ayer, pasadas ya las tres de la tarde.

En ese caso no fueron las siglas del tren y sí dos destinos de conexiones ferroviarias, Zafra y Ayamonte, propuestos en dos puntos a añadir al documento inicial, para asegurar la conservación de la actual línea con Extremadura, y estudiar la recuperación de la extinta con la localidad fronteriza, de cara a un posible proyecto futuro con Portugal.

Vox se negó. Lo quiso justificar su portavoz, Wenceslao Font, por aquello de ganar fuerza con la reivindicación de una sola infraestructura sin dispersarla con el añadido de aquellas dos, también de trenes, también mensaje para el Gobierno de Madrid. Y se perdió la fuerza que sí, seguro, daba una declaración institucional para la que había consenso de las otras fuerzas de la Corporación. Y quedó devaluada a una moción más, aunque esta vez, como también notaron, para protagonismo único del Grupo de Vox como proponente. Y se aprobó pero no de la manera debida. Y el mensaje se minimizó.

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