Crimen de Matalascañas

La defensa alega que hubo una vulneración de derechos al tomar el ADN al acusado

  • Revuelta mantiene que su representado, M.C., no cometió el asesinato y pide su absolución

Un agente del Instituto Armado, en la verja de acceso al chalé en mayo de 2015, tras los hechos. Un agente del Instituto Armado, en la verja de acceso al chalé en mayo de 2015, tras los hechos.

Un agente del Instituto Armado, en la verja de acceso al chalé en mayo de 2015, tras los hechos. / Alberto Domínguez (Matalascañas)

Pedro Pérez tenía 77 años cuando le arrebataron brutalmente la vida en el chalé de Matalascañas en el que vivía solo. Ocurrió el 13 de mayo de 2015 y su cadáver fue localizado dos días más tarde en una de las habitaciones de la vivienda. Presentaba evidentes signos de violencia y estaba amordazado y atado de pies y manos. Todo apunta a que los asaltantes se llevaron la caja fuerte que conservaba al fondo del pasillo de la casa, oculta tras una pared de azulejos arabescos.

Por el crimen de Matalascañas se sentarán en el banquillo próximamente dos hombres, M.C. –en prisión desde el 30 de septiembre de 2015– y C.R.M. –entre rejas desde el 23 de noviembre del mismo año–; y una mujer, O.G.L., quien está en la cárcel desde el 17 de febrero de 2016.

En la recta final del procedimiento judicial -que dirimirá la Sección Tercera de la Audiencia onubense-, Huelva Información ha tenido acceso al escrito de calificación provisional de la defensa de M.C., que tendrá que ser puesto en libertad dentro de poco más de mes y medio si no se celebra antes el juicio.

Imagen parcial del cuchillo donde se encontró el ADN de uno de los acusados. Imagen parcial del cuchillo donde se encontró el ADN de uno de los acusados.

Imagen parcial del cuchillo donde se encontró el ADN de uno de los acusados. / H. Información (Matalascañas)

El ADN del otro acusado, C.R.M., fue localizado por el Laboratorio de Biología de la Guardia Civil en el mango de un cuchillo y en las ligaduras con las que los autores ataron de pies y manos a la víctima. "La forma de las ataduras y el modus operandi coincide en ambos casos", observa la Unidad Orgánica de la Policía Judicial en uno de los atestados que consta en las actuaciones, en referencia a otro asalto que tuvo lugar pocos días antes, el 4 de abril de 2015, en una vivienda de Gibraleón en la que agredieron a una pareja de ancianos.

El Instituto Nacional de Toxicología encontró vestigios genéticos de otras personas en la escena del robo y del asesinato. Cuando el Laboratorio de Biología de la Guardia Civil introdujo el resultado en la base de datos de ADN, el cotejo ofreció la coincidencia con el de M.C., que ya estaba fichado por otro robo con fuerza en Valverde del Camino.

Ahora su abogado, Antonio Revuelta, remarca como preliminar en su escrito de calificación que se ha producido una "vulneración de los derechos de mi representado a la intimidad personal y a un proceso con todas las garantías", puesto que considera que las muestras para el cotejo del ADN "le fueron tomadas con vulneración de la legislación y la jurisprudencia vigentes en aquel momento", lo que da una idea de cuál será su línea de defensa en el venidero juicio.

A esta consideración añade que también se ha producido una conculcación del "derecho a un proceso sin dilaciones indebidas", puesto que han transcurrido ya más de cuatro años desde que se inició el procedimiento en los tribunales.

M.C. quiere que se concrete la data de la muerte por si esta pudiera exculparlo del asesinato de Pedro Pérez

No obstante, el letrado se muestra disconforme "con los relatos de hechos de las acusaciones", subrayando que "mi representado no ha cometido ninguno de los delitos que se le imputan", concretamente los de robo por violencia en casa habitada y asesinato, por lo que la Fiscalía solicita 25 años de prisión para cada uno de los procesados.

La defensa pide en su escrito que testifiquen siete testigos, el instructor y el secretario de la Policía Judicial y otros cuatro agentes de la Guardia Civil. Asimismo, reclama la presencia en sede judicial de los forenses, del jefe del Servicio de Biología y los facultativos que emitieron distintos estudios o de los efectivos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Benemérita que realizaron los informes de rastreo y análisis de los teléfonos móviles.

Por último, reclama que Toxicología elabore o que remita al Instituto de Medicina Legal de Huelva los resultados del estudio entomológico de la fauna cadavérica que permitiría concretar la hora del fallecimiento de la víctima. 

Guantes abandonados por los asaltantes en la escena del crimen. Guantes abandonados por los asaltantes en la escena del crimen.

Guantes abandonados por los asaltantes en la escena del crimen. / H. Información (Matalascañas)

El jurista indica que en el informe definitivo de la autopsia se concluye que "la muerte data en el acto del levantamiento, según las notas del médico forense de guardia y de los hallazgos de autopsia, aproximadamente a las 23:00 del 13 de mayo de 2015", a lo que se agrega que "no puede precisarse más esta data ante la ausencia de resultados del análisis entomológico solicitado".

La defensa recalca que la data del fallecimiento es un "dato sustancial y relevante al objeto de atribuir responsabilidades penales, pues un desplazamiento solo de varias horas en la determinación del momento exacto de la muerte puede provocar igualmente un desplazamiento trascendental en la determinación de los autores".

En este sentido, subraya que "podría darse el caso de que un acusado no tuviera coartada para las 23:00, pero sí la tuviera para cinco horas antes o cinco horas después". Así que en este caso concreto detalles como este "podrían suponer modificaciones importantes en las posibilidades probatorias o exculpatorias de cada uno de los tres procesados por esta causa una vez se conociera la data exacta, para lo cual la prueba del estudio entomológico resulta trascendente".

Antonio Revuelta evidencia que en el propio estudio "supuestamente definitivo" de la autopsia se señala que el informe de Toxicología es "necesario para poder confirmar o refutar la impresión diagnóstica de la autopsia relativa a la data de la muerte".

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