Vivir el verano

De Getafe al río Dílar, impacto a 'pedales'

  • Una profesora granadina que imparte clases en Perales del Río (Madrid) propone reforestar la pista fluvial en el entorno de la Base Aérea de Armilla

De Getafe al río Dílar, impacto a ‘pedales’ De Getafe al río Dílar, impacto a ‘pedales’

De Getafe al río Dílar, impacto a ‘pedales’ / G. H.

Vacaciones de verano. Una granadina, profesora en un instituto de Perales del Río, un barrio de Getafe (Madrid), visita la casa de sus padres en Ogíjares para despejarse junto a su familia después de meses de confinamiento y de duro trabajo telemático con sus alumnos. Natalia López García aprovecha su estancia por aquí para retomar algo que empezaba a olvidar: recorrer caminos y sacar lecturas de lo que ofrecen los paisajes. En su afán aprovecha las bicicletas que todavía quedan por casa de sus padres para explorar el río Dílar, en la conocida como ruta de la Base Aérea de Armilla, que recorre el trayecto desde el municipio de Alhendín hasta el de Las Gabias. Y en su observación, grandes impactos: su cauce seco, la escasez de árboles en el entorno, la vegetación descuidada, un parque fantasma (el de la Inmaculada) o, entre otros, paneles publicitarios en completo estado de abandono.

Natalia López destaca que vive sensibilizada por el bien común y el medio ambiente. A raíz de sus pedaladas por los nueve kilómetros del perímetro de la Base Aérea, considera que el entorno goza de "gran potencialidad". Su inquietud le lleva a pensar en extrapolar hasta la zona una de las propuestas llevadas a cabo durante el curso 2019-20 en el instituto madrileño en el que imparte docencia. Se trata del Proyecto Alba, una reforestación en suelo verde a lo largo de 9.000 metros cuadrados, en la que han participado los cinco centros escolares de Perales del Río, una parroquia y diversas asociaciones vecinales, todo bajo el asesoramiento de guardas forestales de la zona, la Asociación ARBA y la colaboración, esencial, del Ayuntamiento de Getafe. En el proceso han plantado 200 encinas, que en la actualidad están en una fase de riegos en la que colaboran 25 vecinos del entorno.

La primera pregunta que surge a Natalia es ¿dejamos el río Dílar como está? Se responde sobre la marcha: el movimiento se demuestra andando. En este caso a través de llamadas y visitas desde el 7 de julio. Entrevistas con el secretario del coronel de la Base, que puso en antecedentes sobre un proyecto en el olvido junto a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, la Diputación y los ayuntamientos del entorno, especialmente el de Alhendín. Se trataba de la mejora de la senda fluvial en el intento de mejorar la calidad de vida de la población contribuyendo además a potenciar la capacidad de generar riqueza y empleo para la zona.

"Deduzco, a lo largo de este itinerario apasionante, que el proyecto interesa, preocupa y se ve con buenos ojos por parte de las instituciones públicas", arguye Natalia López, que prefiere poner los pies sobre el suelo y esgrime que para llevar a cabo una reforestación de la pista fluvial del río Dílar en el entorno de la Base Aérea de Armilla, entre los términos municipales de Alhendín y Las Gabias, "existe un freno poderoso, que es el gran detonante de mi poder creativo, que es la falta de voluntad política”. Eso sí, no deja de ser optimista y estima que “todavía hay un tiempo importante hasta el final de la legislatura y los políticos que gobiernan en la zona tienen tiempo para arrancar motores y poner en marcha el proyecto".

Ha pensado durante sus vacaciones en Ogíjares este proyecto que afecta a nueve kilómetros entre Alhendín y Las Gabias

Diversos colectivos de defensa de la vega de Granada y sus ríos ya se han hecho eco de la propuesta, que a través de sus publicaciones han recordado situaciones y reivindicaciones similares y de la propia zona llevadas a cabo en los últimos años. Es el caso de la asociación Árboles Contra el Cambio Climático, el trabajo desarrollado ya por Paco Cáceres, ahora afanado en la defensa del río Monachil, o el de Beatriz Sáneez de Operación Encina.

Abiertos los despachos por parte de Natalia López sólo queda recorrer el camino y remover la voluntad política. Quizá sea una propuesta de calado para algún programa político de cara a las próximas elecciones. Más en tiempos en los que los políticos, especialmente desde la capital, venden aquello de crear un anillo verde que contribuya a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

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