Vivir en Huelva

Las cometas sobrevuelan el castillo

  • Grandes y pequeños disfrutan en Aracena de una tarde en familia y entre amigos con el vuelo de artesanales artilugios

  • El taller previo para enseñar a los niños a manejarlos no se lleva a cabo en esta edición

Algunas de las personas que participaron en el vuelo de la cometa. Algunas de las personas que participaron en el vuelo de la cometa.

Algunas de las personas que participaron en el vuelo de la cometa.

El entorno del cerro y recinto fortificado del Castillo de Aracena fue escenario un año más de la clásica volada de cometas, una cita que ha superado los veinticinco años de vida gracias a la implicación, desde sus orígenes, del aracenense Carlos Fernández Valladares. En esta ocasión no se llevó a cabo el taller previo para que los niños aprendieran a hacer su cometa para el día de la volada, el más esperado y participativo en familia.

Pese a no realizarse el taller, sí hubo una volada de cometas e incluso con mucho público, quizás algo más que otros años. Con unas temperaturas muy agradables y algo de viento, necesario para este envite, las familias disfrutaron de una tarde en el Castillo como antaño y que recuerdan muchos mayores, con las cometas volando sobre el cielo cebollero.

El objetivo de su responsable y organizador, Carlos Valladares, es que haya algún atractivo más, sencillo y barato, frente a la soledad de los videojuegos o móviles que predominan a día de hoy entre la mayoría de niños.

Muchos pequeños, con la ayuda de Carlos y de sus familias al completo en algunos casos, consiguieron volar sus cometas en el Cerro del Castillo y formar una estampa inusual en Aracena. Ante la ausencia del taller, Carlos este año ha hecho un trabajo extra y ha realizado por su cuenta varias cometas para que ningún niño se quedara sin su volada. Algunos también traían la cometa de otros años del taller o bien ya comprada.

En estos tiempos es muy raro, aunque es visible alguna vez, ver una volada de cometas en el castillo de Aracena, el punto más alto de la localidad y que habitualmente goza de la presencia de viento.

Una práctica, sin embargo, que era muy frecuente cada tarde hace algunas décadas para los niños de Aracena, los padres y madres de los niños de ahora, que se divierten de otra forma. Carlos Valladares recuerda que pasaba las tardes enteras en el Castillo entre amigos y vecinos. La suerte es que ha continuado esa tradición en solitario para enseñársela a todos los niños de la localidad durante muchos veranos seguidos.

El taller, salvo este año, siempre se ha celebrado, aunque ha habido ediciones con pocos niños apuntados. Sin embargo en la última edición de 2017 hubo veinte pequeños inscritos. Lo ideal sería que la práctica de la volada no se quedara en una única tarde y que los niños en solitario o en familia realizaran esa actividad alguna vez durante el año.

El deseo del autor y responsable de la iniciativa es que el taller se recupere y al menos perdure en el tiempo la volada de cometas. Por su empeño no va a ser y como siempre, pone a disposición de todos los materiales como el papel, colores, hilo, la caña y otros elementos necesarios para hacer una bonita cometa. Incluso está abierto a hacerla en otros pueblos de la comarca serrana.

El éxito de las cometas hace algunas décadas era tal que algunos como Valladares las hacían y las vendían entre los amigos y conocidos, para así sacar algún dinero de cara a la Feria y fiestas mayores del pueblo, que por entonces se celebraba en septiembre.

Una buena tarde en familia y entre amigos fue la que disfrutaron varios aracenenses con motivo de la volada de cometas en el castillo de Aracena bajo la batuta de Carlos Fernández Valladares para sorpresa de muchos desde el pueblo, al ver el cielo sobre el castillo con una estampa poco habitual, bonita y diferente, con el deseo de que perdure en el tiempo.

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