Semana Santa

Una proclamación de sencillez y emoción en el Santo Entierro

  • Sandra Zamorano pregona a la Hermandad del Viernes Santo en la ermita de la Soledad

Sandra Zamorano, ayer, durante el pregón del Santo Entierro. Sandra Zamorano, ayer, durante el pregón del Santo Entierro.

Sandra Zamorano, ayer, durante el pregón del Santo Entierro. / alberto domínguez

La Hermandad del Santo Entierro celebró ayer en la ermita de la Soledad su tradicional pregón de la Semana Santa. En esta edición, la hermana Sandra Zamorano fue la encargada de emocionar a los presentes tras el atril. La pregonera, hermana desde hace cinco años, pertenece actualmente al cuerpo de capataces del paso del Cristo Yacente, además de ser saetera en la intimidad de la hermandad cuando cada Viernes Santo se recoge la cofradía en la calle Jesús de la Pasión.

Sandra Zamorano elaboró un pregón sencillo, ya que "a mi me gusta pregonar pero que se me entienda y que muchas personas se puedan poner en mi papel, en el sentido de qué es lo que siente una mujer cuando se mete debajo de un paso", señaló la pregonera a Huelva Información previamente. Y es que, Zamorano fue costalera del Cristo Yacente y se tuvo que retirar a causa de un accidente. Así, gran parte del texto lo dedicó a la cuadrilla de costaleras que este año cumplen 15 años bajo las trabajaderas del paso del Santo Entierro.

Gran parte del texto está dedicado a la cuadrilla de costaleras del Cristo Yacente

Además, sus palabras pusieron de relieve sus vivencias en la hermandad, sus emociones, y sus sentimientos hacia el Señor. "Yo te voy a seguir queriendo igual y cada Viernes Santo voy a seguir llorando" por no poder estar debajo del paso, habló Zamorano al Cristo Yacente.

El pregón continuó en la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, sobre el dolor que ella pasó como madre cuando le entregaron a su hijo muerto en sus brazos, mediante una conversación entre madre e hija. Así, Zamorano pidió a la imagen que le permitiera ser su pañuelo de consuelo y que se apoye en ella para ese dolor tan grande que siente.

El pregón desembocó en la Soledad de María, tercera imagen titular de la hermandad. En esta parte, Sandra Zamorano se dirigió a la Virgen para explicarle sus sentimientos cuando está con ella en la ermita en la intimidad, que es "a quien le cuento mis preocupaciones y mis alegrías".

Un pregón sencillo, claro, directo y emocional. Que navegó entre la prosa rimada y el verso. Sin palabras técnicas y sin adjetivos rebuscados con el objetivo de que todos entendieran el mensaje de Sandra Zamorano y sus sentimientos.

La pregonera aseguraba a este periódico que dar el pregón era "un reto muy honroso" y es que significa "un sueño hecho realidad" ya que "desde el primer momento que pisé la ermita y fui costalera me sentí como en mi casa".

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