Semana Santa

La Hispanidad junto a su hermandad

  • El Cristo estrena la túnica bordada y las potencias, la Virgen el rostrillo de encaje del siglo XVIII

La imagen del Cautivo en la avenida Santa Marta se dirige a la residencia de mayores Santa Teresa Jornet. La imagen del Cautivo en la avenida Santa Marta se dirige a la residencia de mayores Santa Teresa Jornet.

La imagen del Cautivo en la avenida Santa Marta se dirige a la residencia de mayores Santa Teresa Jornet. / Josué correa

El barrio de La Hispanidad estuvo un año más con su hermandad. El Lunes Santo es una fecha clave para los vecinos de la barriada, un momento que esperan durante el año, en el que todo gira en torno a los titulares de la cofradía: el Cristo Cautivo y la Virgen de la Misericordia, con los que realizaron estación de penitencia.

Numerosas personas se congregaron a las puertas de la Capilla del Cautivo, en la plaza de la Misericordia, para ver salir a las imágenes. A las tres y veinticuatro minutos de la tarde se abrió la puerta y un minuto después salió la Cruz de Guía.

La primera levantá del paso de misterio la realizó Antonio Matías Benítez. El Cristo, que iba sobre un monte de claveles rojos, estrenó la túnica bordada realizada por el bordador Antonio Roldán; las potencias en plata de ley sobredoradas, obra de los Hermanos Delgado, y los gemelos. Todo ello donado por hermanos de la cofradía.

A las cuatro menos veinte la imagen salió del templo y fue recibido entre aplausos por las personas allí congregadas.

El paso comenzó a avanzar por una abarrotada plaza de la Misericordia al son de la marcha En tus manos Cautivo, interpretada por la Banda de Cornetas y Tambores Virgen de la Salud, una composición de Carlos Puelles, que se estrenó ayer.

Veinte minutos más tarde el paso de palio atravesó el dintel del templo e inició su procesionar con la marcha La Reina de La Hispanidad, tocada por la Banda de Música Virgen de las Mercedes. La primera levantá, en el interior de la capilla, la llevó a cabo Antonio Sarrión.

El paso de palio estrenó los restaurados varales y el nuevo llamador, realizado por José Antonio Conradi y donado por los costaleros, que simboliza la unión de la ciudad de Huelva con Palos de la Frontera, según apuntó el hermano mayor, Daniel Villalba. Por su parte, María Santísima de la Misericordia lució un rostrillo de encaje del siglo XVIII y la restaurada corona de salida.

Uno de los momentos más emotivos se vivió a las puertas de la residencia de mayores Santa Teresa Jornet, donde los ancianos esperaban sentados en el porche para ver pasar la procesión. Se sucedieron las ofrendas de flores a las imágenes y Mario Garrido y Andrés El Lepe le cantaron saetas. Allí el capataz le dedicó la levantá del paso de misterio a "los abuelitos, que nos están viendo, que el Señor los tenga muchos años con nosotros".

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