Silencio

29 de enero 2026 - 03:08

Le silence tue” (El silencio mata), dijo una vez Nicolás Sarkozy, siendo presidente de la República de Francia, Seguramente es una de las frases más acertadas de su azarosa vida política, sujeta ahora a juicio por la Justicia francesa. Y es silencio lo que se nos pide cuando la oposición, y buena parte de los medios informativos libres, exigen explicaciones sobre los trágicos accidentes ferroviarios de Adamuz, que han llenado de dolor y consternación a todos los españoles.

Una vez más se trata de imponer silencio, no solo a cuantos exigen explicaciones y responsabilidades en el ámbito político sino de manera autoritaria, por parte del Ejecutivo y de sus corifeos mediáticos, cuando, precisamente, la Asociación de Medios de Información (AMI) acaba de hacer pública una reivindicación sobre el papel del periodismo profesional, que, dice, debe ser “pilar del derecho ciudadano a recibir información veraz”, advirtiendo “que defender el periodismo equivale a defender un derecho fundamental recogido en la Constitución Española”, reclamando, además, “un compromiso colectivo con el periodismo profesional”.

Invocar el silencio y la lealtad, como han pregonado el presidente, sus ministros y sus informadores y analistas afines, con el pretexto de respetar a las víctimas, parece contrariar los principios constitucionales que exigen explicaciones, clarificación y responsabilidades ante estas catástrofes. Quizás por eso se han apresurado a celebrar la postura contenida y prudente del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, el gran comendador de las mascotas y benefactor de los gimnastas de baratillo . No les extrañe después que los de VOX vociferen como de costumbre con sus denuestos habituales.

Pero de silencios, olvidos y abandonos sabemos mucho en Huelva. Ahí tienen a Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, que dice que el proyecto de la presa de Alcolea, que comenzó a ejecutarse hace diez años, “está desfasado tanto técnica como presupuestariamente” y que “tiene que ser actualizado”, sin revelar si firmará el protocolo de actuación ya acordado. Y así mismo en otros problemas de extraordinaria gravedad, como es la situación de nuestras playas, sobre la que el Gobierno sigue sin adoptar soluciones definitivas.

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