Javier Ronchel

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El sentido del esfuerzo por el CEUS

El CEUS ya está en marcha. Las máquinas están trabajando en los terrenos de Moguer donde se levantará el Centro de Ensayos de Sistemas no Tripulados, pionero en España y en Europa. Hay dos años por delante hasta que pueda estar operativo, después de una inversión de 28 millones de euros. Mucho se ha luchado durante años para llegar a este momento, en el que ya no hay vuelta atrás, aseguradas las voluntades, los permisos y el dinero. Pero queda lo más importante.

El esfuerzo realizado en Huelva para contar con este gran centro para la investigación e innovación en el sector aeronáutico sólo tiene sentido si la provincia lo aprovecha para que sea un motor de desarrollo que puede aportar muchos millones de euros anuales y un nuevo tejido industrial que abra horizontes de futuro para la siempre maltrecha economía onubense. Y ya vamos tarde.

Hace años que se conoce el gran interés por el CEUS entre grandes compañías multinacionales para el desarrollo de sus prototipos en Europa. Estas pistas para pruebas serán clave para que obtengan los certificados necesarios para operar en la UE con sus nuevos sistemas, y para ello necesitarán instalarse en un radio cercano. ¿Y qué mejor que la propia provincia de Huelva?

Está claro que no será fácil y que el tiempo apremia, pero hay que actuar ya. El guante lo tienen los empresarios, la Universidad de Huelva y las administraciones locales y regionales. La economía local debe reinventarse y enfocar parte de su industria auxiliar a este sector y sus necesidades. El reto está ahí para los empresarios onubenses, para adaptarse o propiciar iniciativas emprendedoras que apunten en esa línea.

La Universidad también tendrá que reaccionar, como con el pionero máster de drones, para que el sector cuente con personal cualificado, también de la mano de nuevos estudios de FP. Y, además, la Administración, con capacidad para ceder terrenos, dar facilidades económicas y administrativas, y extender una alfombra roja, si fuera necesario, para la llegada de empresas que formen una nueva industria de futuro.

La oportunidad está ahí. Ahora le toca a Huelva moverse sin esperar nada de fuera. Con el hándicap que todos conocemos de la falta de infraestructuras de comunicación adecuadas, pero con la obligación de hacer buenos los esfuerzos por el CEUS para evitar que lo aprovechen otros. Si estas industrias acaban instalándose en Sevilla o en Madrid, no podremos culpar a nadie al otro lado de la A-49. La oportunidad es de Huelva y es Huelva la que se tiene que mover para ser competitiva frente a otras opciones. Hay que espabilar. No queda otra.

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