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Está uno ya hasta la coronilla de tener que escuchar o leer, que no aguantar, los jardazos de pretensiones supremacistas de personaje que como dice el refrán, "presumen de lo que carecen''.

Y es que se "yerra'' cuando en sede parlamentaria, -no valen matices interpretativos a posteriori porque lo que afirma lo está leyendo y su consecuencia, no improvisa- una alcaldesa catalina, seguramente a pesar de sus pasiones lingüísticas no sabrá qué significa eso en nuestro argot, los catalanes de bien y de aspecto físico más o menos parecido al común de los mortales son otra cosa. Pues bien, ante la aseveración de: "… poner fin a la costumbre muy presente en determinadas zonas del país -entiende que Cataluña- de hablar siempre en castellano con cualquier persona que por su aspecto por su nombre no parece catalán…'' no queda más remedio que recordar alguna de mis cartas de hace tiempo ya, y publicadas en este mismo espacio, a mi pitorra Arturo, Mas se entiende, recordándole las singularidades de nuestro habla andaluza.

Por eso, frente a los señuelos de superioridad de los que aquí llamaríamos chipichangas, hay que decir con rotundidad que los colegas principales con los que se relacionan, sea dicho con todo el respeto personal, que ni Torra es Brad Pitt; Oriol Junqueras, Leonardo DiCaprio o Pujol, Robert Redford… con lo que se evidencia lo del aspecto físico de los catalinos. Por tanto, hasta ahí totalmente de acuerdo en el enunciado que no en el contenido, porque aquí en esta tierra nos relacionamos y acogemos a todo el mundo y no vamos más allá, en tono jocoso, afectivo y como máximo irónico, ante aspectos individuales, de poner un mote.

Como tampoco quiero resultar ofensivo, esto si es hecho diferencial, me limitaré a lo que me sugieren esas posiciones de los chichirivainas, así que como vengo de la calle, me quito el berbetón para escribir más cómodo, después de haber estado anca unos amigos donde nos hemos trincao unos calentitos y nos dedicamos a plantear unas competiciones para ofrecérselas y así tener un encuentro diferencial. Cogen una camioneta y quedamos en algún lugar a mitad de camino para que no influya el factor campo para que vea nuestra renuncia al ventajismo y competimos en: "chicharito las habas", con prohibición reglamentaria de reguindarse; luego a la villarda, para después, en esta especie de olimpismo popular, sin "mañas colúas" y cada cual con su butre, demostrar quién tiene el hoyo más empicao y, por fin, de construcción de pandorgas con guitas, engrudo y cañas…. Los premios serán para los perdedores, e irán desde galetes, sardis, pescaíllas a capuanas. Espero que los "¿superiores?'' hayan entendido algo.

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