Si hay algo que nos llena el corazón y nos enorgullece a los españoles es el culto y devoción a la Virgen, en cualquiera de sus advocaciones. En Huelva, sin duda alguna, esos títulos maravillosos y queridos llenan la provincia de tradiciones y de amor a la Madre de Dios, como gusta aclamarla en esa devoción nacida en la marismas de Almonte. Cada ocho de Diciembre celebramos la festividad de la Inmaculada Concepción, verdad de fe que todos los católicos aceptamos desde aquel lejano día del siglo XIX en que el Papa declaraba el tan esperado dogma de la Iglesia.

Para nosotros , los onubenses, la creencia y aceptación de ese dogma venia de siglos atrás. No olvidemos que en pleno corazón de Huelva hace más de quinientos años se elevó un templo bajo el titulo tan querido a la Virgen, que hace muy poco tiempo celebramos el medio milenio de su construcción, gracias a la donación de un hijo de la tierra, Cristóbal Dorante, que ejerció poder municipal en la ciudad y que donó el solar donde se alza la iglesia tan popular de Huelva.

Si miramos a la provincia veremos la cantidad de templos que llevan con orgullo esta advocación tan sentida, especialmente e nuestra Andalucía.

La Inmaculada Concepción, es además para satisfacción de todos los onubenses, Patrona de la Diócesis, en titulo que se ratificó siendo obispo de la entonces " diócesis benjamina de España", el doctor don Pedro Cantero Cuadrado. Recuerdo con nostalgia aquellos días en que el primer Obispo de Huelva, estudiaba la elección del título a dedicar como Patrona. No fue fácil, pues había dos o tres más que tenían fuerza para ello, pero finalmente se decidió el que tenemos por el valor y significación que tenia para nuestra fe católica y por la antigüedad demostrada en Huelva en una devoción demostrada públicamente en el pueblo onubense. En la Historia queda el recuerdo de aquella solemne procesión que exaltaba el patronazgo, donde en una tarde lluviosa, numerosas imágenes de las patrona de toda la provincia, recorrían las calles de Huelva.

Siempre los vecinos de muchos barrios de la capital señalaron esta devoción y en los anales de hace dos o tres siglos, queda aquel Triunfo que se elevaba a la Virgen Inmaculada en la plaza de la Merced y que desapareció en el siglo XIX.

Todo señala a un mismo punto, a una sola dirección: la extraordinaria devoción de este sur español y andaluz que siempre conservó el título extendido de "la tierra de María Santísima".

Huelva, mariana en toda su integridad devocional. La defensa del Dogma Concepcionista, en carta de fe jurada solemnemente por muchas de las Cofradías y Hermandades de penitencia de nuestra capital, dan naturaleza a esta devoción que un día el Papa Pío declarase, como una de las banderas más bella en el culto a la Virgen. Ese mismo culto que cada día se abre más, como una rosa, en la primavera de la vida de nuestro pueblo español.

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