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Punto de vista

José Ramón del Río

jdel35@hotmail.com

Escribir a mano

Se comprende que en este mundo estén de más los pendolistas, pero eso no impide que se les eche de menos

He encontrado en mi mesa de trabajo un texto mecanografiado que se titula ¿Se acabó escribir a mano? El amable y oculto donante debe conocer mis problemas con la máquina para escribir los artículos que mando al periódico. Lo agradezco a quien haya sido.

El autor del texto original es Carlos Manuel Sánchez y comienza por decir que los colegios finlandeses abandonarán el próximo año la caligrafía enlazada tradicional, porque si los niños van a utilizar teclados es mejor instruirlos en su manejo y no perder el tiempo en una escritura que, consideran, es un "adorno innecesario". "No teníamos ninguna intención de asustar al mundo entero", declara una fuente. "La reforma la hemos hecho solo para nosotros" y nos cuenta, como autoridad educativa del país innovador en cuestiones escolares, que, en realidad, se trata de un adiós a la escritura en cursiva, con letras entrelazadas, palotes y sin salir del renglón y que, además, el idioma fines tiene una molesta sobrecarga de diptongos y otros signos. Prefiere que el tiempo que se necesita para aprender a escribir así, se pueda dedicar a aprender otras cosas.

Parece que en Finlandia no ha habido debate sobre el tema y esta reforma entrará en vigor el próximo curso, aunque algunos centros ya la han puesto en marcha. Así, en una escuela en las afueras de Helsinki ya han comenzado con el nuevo sistema, con el pretexto de que la escuela no puede vivir al margen de la sociedad. Dicen que el tiempo que se necesita para aprender a escribir a la antigua se puede dedicar a otra cosas. Encuestas llevadas a cabo en Alemania y Reino Unido revelan que uno de cada tres alumnos no ha escrito nada a mano en los últimos meses. Aquí en España el 58% de los españoles escriben habitualmente a mano. Solo para felicitar, el móvil gana al manuscrito. Yo añoro la caligrafía con sus múltiples variantes. Tuve un profesor que, además de enseñar una asignatura, daba a quien quería clase de caligrafía y enseñaba un amplio muestrario de ella. En los años 40 y 50 y antes, lo que estaba de moda era la letra inglesa.

Se comprende que en un mundo tan complejo estén de más los pendolistas, pero eso no impide que se les eche de menos. Por muchas variantes de los tipos de letras que puedan ofrecer las máquinas de escribir, no pueden compararse con las letras góticas que aquellos podían usar y los dibujos de la letra que iniciaba un punto y aparte. Lloremos por su desaparición.

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