genios del flamenco

La guitarra de Niño Miguel (V)

La guitarra de Niño Miguel (V) La guitarra de Niño Miguel (V)

La guitarra de Niño Miguel (V)

Como se presumía, el festival fue un rotundo éxito tanto artístico como económico, poniéndose el cartel de “no hay billetes”, en la que Huelva demostró, una vez más, el cariño y apego que siempre tuvo hacia Niño Miguel, asistiendo al mismo todas las autoridades de Huelva que pagaron las entradas de sus bolsillos.

Asimismo estuvieron importantes personalidades del flamenco de Andalucía y de otras ciudades españolas, y otras muchas figuras del arte flamenco, a la vez aficionados de diversos lugares de esta comunidad, Pamplona, Barcelona, Madrid, Valencia, Oviedo, también de Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda o Portugal, mediante reservas telefónicas que se efectuaron en la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de nuestra capital, habilitadas para tal fin, que demuestran la popularidad, categoría, admiración y tirón del que gozaba el Niño Miguel en el mundo entero, para desplazarse desde tan lejos, para admirarlo, escucharlo en directo y disfrutar con el arte de su guitarra.

El festival fue de tal magnitud que le fue concedido el Premio Demófilo

El festival fue de tal magnitud y repercusión que le fue concedido el Premio Demófilo, otorgado por la Fundación Antonio Machado al más completo y mejor espectáculo flamenco presentado durante los años 2009 y 2010 en toda España. Asistieron importantes personas y artistas del mundo flamenco, entregado en un precioso acto en Sevilla, recogiendo el mismo, Ángel Vega, hijo del Niño Miguel y el autor de este artículo.

Tras la finalización del espectáculo, Miguel continúa en el Hospital Juan Ramón Jiménez, ingresado durante todo el mes de noviembre del año 2009, deseoso de poder salir del mismo, siguiendo con la continua vigilancia de personas especializadas para este trabajo, tanto de día como de noche, bajo las protestas de Miguel, y siempre con las atenciones y cuidados de los diversos equipos médicos y enfermeras, primero en Psiquiatría, para después y de manera más prolongada y grave en Hematología, y toda la planta de esta especialidad, que lo cuidan y velan por su salud durante su larga estancia en el mismo. Desde estas líneas quiero agradecer públicamente la gran labor desempeñada por todos los buenos profesionales que afortunadamente tenemos en este centro hospitalario, y hacerlo también en nombre de su familia y de la Comisión Pro Festival Niño Miguel, por el trato recibido durante toda su larga y penosa enfermedad, con ingresos y altas continuas.

En los primeros días del mes de diciembre, Miguel recibe el alta en el Hospital Juan Ramón Jiménez, trasladándose a la Residencia Monte Jara de Tharsis, donde es bien recibido y atendido por el personal del mismo. Los principios en la residencia no son bien aceptados por nuestro amigo Miguel encontrándose mal, no de salud, pero solo, aburrido, triste, sin nadie con quien poder hablar, por ser personas de edades avanzadas. Gracias a su fiel amiga, compañera y vieja guitarra va acostumbrándose un poco al ambiente. El trato que recibe en la misma se puede catalogar de exquisito por todo el personal del mismo. Una buena cama, buena comida, ropa limpia para poder cambiarse, amplios salones para disfrutar con su guitarra, disponiendo de algún dinerillo para su tabaquito y cafelitos, controlado por los cuidadores. Algunas veces quería invitarme a café, pues solo valía 50 céntimos.

Gracias a su fiel amiga y vieja guitarra va acostumbrándose un poco al ambiente

Sus revisiones médicas en el Hospital Juan Ramón Jiménez, cada quince o veinte días, siempre con un empleado de la residencia que le acompaña al hospital de Huelva, al llegar al mismo se vuelve a la residencia, teniendo un cuidador particular para que no pudiese marcharse, pues su idea era en cualquier momento que estuviese solo volver a su casa y no regresar a la residencia. Con bastante frecuencia le visitamos una serie de amigos que salíamos de algún restaurante próximo para hacerle la estancia más llevadera, dándole ánimos y compañía, haciéndonos acompañar de su guitarra, para que disfrutara tanto cantando, que también le gustaba, como tocando.

El año 2010 transcurre bien, Miguel está repuesto y las visitas al Juan Ramón Jiménez son más prolongadas. Tanto Arcángel, Pecas y un servidor seguimos visitándole con frecuencia, siempre acompañados de otros diversos amigos, que le hacemos la estancia más agradable y llevadera. Fueron muchas las veces que Miguel me decía, ¿cuándo me van a sacar de aquí? Yo le contestaba siempre lo mismo: “Tenemos que reunirnos, el médico, Arcángel y yo para firmar y es muy difícil coincidir los tres juntos”.

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