Cultura

"La crisis también nos afecta a los toreros que estamos por romper"

  • El diestro sevillano acusa la disminución de festejos en los pueblos · A la espera de contar con una oportunidad en Madrid, este año no ha pisado la Maestranza

En plena vorágine de la temporada y rebasado su ecuador, el diestro sevillano Antonio Fernández Pineda (La Puebla, 1980) todavía no se ha vestido de luces. En la Maestranza, donde ha conseguido varios triunfos, no está anunciado. A la espera de una nueva oportunidad, entrena y sueña con torear este verano en Madrid, donde también cosechó buenos resultados en sus últimas actuaciones. El torero sevillano analiza su situación y se remonta hasta aquella alternativa de lujo en la plaza de Sevilla, el 28 de abril de 2001, de manos de Joselito y con José Tomás de testigo.

-Llama la atención, que a estas alturas de temporada, esté 'desaparecido en combate'...

-Este año se nota que hay menos festejos en los pueblos y todavía no he comenzado, aunque estoy muy ilusionado.

-Si no me equivoco es la primera vez que se queda fuera de la temporada sevillana.

-Me hubiera gustado haber toreado. He dado la cara siempre, incluidos los dos últimos años. En la Feria de Abril de 2007 di un nivel muy alto en la corrida de Cuadri, en la que ha sido mi mejor tarde. El año pasado, el 15 de agosto, estuve firme ante un lote muy deslucido, que a mi juicio no sirvió, del Conde de la Maza. Este año también hay que tener en cuenta que varios toreros sevillanos han dado el salto de novilleros a matadores.

-¿Qué expectativas tiene?

-Ahora estoy pendiente de Madrid, esperando poder entrar en una de las corridas de verano y tengo una decena para torear en pueblos, como en Tarifa, Zufre, Alovera y Riaza. Aunque todo está difícil, disfruto con la vida de torero, entrenando y en cualquier momento se le pueda dar la vuelta a la tortilla.

-Para ello es fundamental un aldabonazo en una plaza de primera categoría.

-Sí. Por eso pienso en Madrid. En 2006 toreé dos tardes. En la primera estuve muy bien y me repitieron. En la segunda, la corrida de Sepúlveda salió mansa y el único toro que me sirvió se partió una mano a mitad de la segunda tanda. El toreo es muy duro. Por eso es tan bonito cuando se consigue el triunfo.

-¿Hasta que punto ha incidido negativamente el no torear en la Maestranza?

-Mucho. Para los toreros de Sevilla es fundamental torear en tu tierra. Además, este año, la crisis también nos afecta a los toeros que estamos por romper. Se están dando menos corridas en los pueblos y eso nos afecta fundamentalmente a los toreros que no estamos en el circuito. Para los que estamos por romper, las cosas están muy complicadas. Yo espero volver pronto a torear en Sevilla, siempre he tenido buena relación con la empresa.

-¿Es muy difícil entrenar diariamente cuando no se tienen contratos a la vista?

-Claro. Pero siempre pienso que muchos otros toreros que han llegado a la cima han pasado por mi situación y que incluso han estado peor. Tarde o temprano llegará mi momento.

-¿De qué manera se mentaliza para continuar ilusionado?

-Disfrutando lo que es la Fiesta, viendo muchas corridas y sobre todo toreando mucho en el campo, en los tentaderos. Cuando veo a los compañeros que están arriba me doy cuenta de que yo también puedo estar en primera línea.

-¿Ha pensado en algún momento en arrojar la toalla?

-No. En los últimos años he toreado una quincena de corridas por temporada. He triunfado. No se me han ido toros. Y cuento con el respaldo de los aficionados y compañeros.

-Entonces, ¿qué es preciso para remontar?

-Pues entrar en Madrid y Sevilla. Estoy preparado y tarde o temprano meteré la cabeza.

-Tras llegar con fuerza a una alternativa de lujo, ¿cómo ha vivido la etapa de matador?

-Llegué a la alternativa en Sevilla con mucho ambiente, tras haber cortado varias orejas y también habiendo triunfado en Madrid y en varias plazas de América y Francia. Me venía todo rodado. Pero ya en mi alternativa, a la que llegué tras una rotura de ligamento de la rodillla derecha, un toro me fracturó la muñeca derecha. Estuve parado y sólo pude torear ese año dos o tres corridas. Al año siguiente una y las lesiones me persiguieron: un pie roto, dos cornadas en Venezuela, fractura de costilla en un percance en el campo. Todo aquello me paró y hasta la temporada 2004 no pude salir adelante. Ahora, entrenando, todo puede cambiar cuando llegue una oportunidad importante.

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