Crítica de Cine cine

Versión 'indie' de las niñeras mágicas

Charlize Theron, en una escena de 'Tully', la nueva película de Jason Reitman. Charlize Theron, en una escena de 'Tully', la nueva película de Jason Reitman.

Charlize Theron, en una escena de 'Tully', la nueva película de Jason Reitman. / h.i.

Los adoradores de Jason Reitman (Juno, Up in the Air, Young Adult, Una vida en tres días) adorarán esta película; más aún porque en ella vuelve a trabajar con la guionista Diablo Cody. Los seguidores de las series televisivas de prestigio la disfrutarán. Los políticamente correctos para los que las mujeres son necesariamente más inteligentes y sensibles que sus torpes parejas la aplaudirán. Quienes exijan al realismo cinematográfico que las actrices guapas se afeen y engorden se extasiarán con la interpretación de Charlize Theron, estupenda actriz en cuya ya larga filmografía, supongo que por vivir Hollywood los tiempos que vive, sólo encuentro unas pocas buenas películas (La maldición del escorpión de jade, Monster -donde se afeó tanto que le dieron el Oscar-, En el valle de Ellah y La carretera).

Reitman ha convertido su característico realismo indie con mujer sufriente -adolescente, joven o adulta- en un género que se balancea cómodamente entre la comedia costumbrista y el drama realista. Naturalmente entre el cine indie y el realismo media lo mismo que entre un Starbucks y un café de París o de Viena: la autenticidad. Estas películas, más que cine independiente, de autor o realista, son una forma de vender un producto convencional -una especie de costumbrismo posmoderno- a un público al que no le gusta reconocer que lo es.

A Tully no le falta nada. Una mujer casada con un simplón se deja la vida por sus dos hijos, uno de ellos con problemas, y por el que está en camino y que al llegar demostrará una notable potencia pulmonar. Avejentada, gorda, cansada, harta y pese a todo también madre amorosa y esposa enamorada, el amor a los suyos no puede impedirle sentir que la vida se le está yendo sin cumplir sus promesas. Hasta que recibe el sorprendente regalo de una niñera sobre la que nada se puede decir sin reventar la película. Apuntemos que para esta madre agotada será lo que Mary Poppins al señor Banks.

Tully no deja de ser un cuento casi fantástico sobre una mujer a punto de perderse en los laberintos de la autocompasión; y de la familia como una aventura de alto riesgo que requiere estrategias de supervivencia. Una variación indie sobre las niñeras mágicas Poppins y McPhee. Hace trampas, sobre todo en los giros del guión conforme avanza hacia el final, y exagera en sus planteamientos aparentemente naturalistas. Pero tiene buenos diálogos, está correcta aunque sosamente dirigida y sobre todo presenta dos muy buenas interpretaciones de Charlize Theron y MacKenzie Davis.

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