Cultura

San Sebastián recuperado

  • Tras su restauración, patrocinada por Cepsa, la talla del Patrón de Gaspar del Águila se exhibe en la sala Negra del Museo Fue hallada en el antiguo cementerio de la capital a finales de los 50

La primera vez que Enrique Carlos Martín, conservador del Museo de Huelva, tuvo conocimiento de la escultura fue al leer el libro San Sebastián. Barrio y devoción en Huelva, editado en 1997. En esta obra, el escritor y periodista Eduardo Sugrañez ilustra con la aportación de un dibujo el hallazgo en los años 50 de la talla del Patrón, creada por Gaspar del Águila, en el antiguo cementerio municipal de San Sebastián, cerrado desde 1928, y cuenta su historia.

"Un operario municipal, al pasar por una de las calles de nichos, observó que debajo de un montículo había un trozo de lápida de mármol. La quitó y vio una caja muy poco consistente, tiró de ella y aparecieron los trozos de la escultura desensamblada", explica Martín.

La talla, según asegura, permaneció almacenada hasta los años 60, cuando fue tratada por el carpintero municipal Alfonso Yáñez, quien restauró la carpintería barroca de la parroquia de San Pedro tras los destrozos de la Guerra Civil. Yáñez completó algún trozo que le faltaba a la pieza, mientras que el imaginero Enrique Pérez Saavedra, del taller de León Ortega, acometió la repolicromía con sulfato de cal blanca y después realizó una policromía al óleo que ocultó el original y que, según el conservador, "no fue la adecuada para una obra de este tipo, si bien atendió al estilo de los años 60, cuando las restauraciones no se efectuaban con el rigor actual".

Martín relata que anduvo detrás de la obra, que estaba en manos de particulares y fue ofrecida al museo, si bien la Junta no habría podido adquirirla en aquel momento. Entonces llevó a cabo gestiones con Cepsa, que hizo una "gestión cultural redonda" al adquirirla y cederla -en depósito temporal- al museo, al objeto de que este espacio público pueda exhibir una obra que forma parte del patrimonio de Huelva desde hace cinco siglos y que ha sido restaurada, con fondos de esta compañía, por Enrique Balbontín y Noelia Melara.

Desde las 10:30 de hoy ya luce en la Sala Negra como Pieza del Mes, dando la bienvenida a la Semana Santa desde el museo y buscando la comodidad del visitante, que puede visitarla en la planta baja. Así, la talla luce de forma independiente antes de formar parte de la colección de Bellas Artes.

"El modelo bebe del Renacimiento puro italiano y requiere un espacio elevado. Así le damos monumentalidad en esta sala que se parece mucho, salvando las distancias, a la capilla original de San Sebastián. Le damos una musealización y recreamos aquel espacio", indica el director del Museo, Pablo Guisande.

Por su parte, Enrique Balbontín precisa que al restaurar esta escultura realizada en madera de cedro se buscaba recuperar lo que quedaba del siglo XVI, "prácticamente solo la madera" y, por supuesto, la talla renacentista, que estaba "completamente enmascarada por la policromía de los años 60".

El proceso de restauración, que ha durado unos cuatro meses, ha incluido también la reintegración volumétricamente de la imagen, devolviendo a la escultura su movimiento natural. "El brazo izquierdo estaba rectificado y hemos recuperado su posición original, consiguiendo que, además, la anatomía tenga consonancia", señala Balbontín. De esta manera, se han eliminado añadidos que se pusieron precisamente para acoplar la postura nueva y errónea del brazo, recuperando así los restauradores la posición original y la talla del XVI.

La pieza adquiere una importancia excepcional por la fecha en la que está datada, anterior a la propia declaración oficial de San Sebastián como Patrón en 1738. Su autor, Gaspar del Águila, fue un escultor renacentista del XVI que trabajó sobre todo en Sevilla y que fue conocido por ser el examinador del Ayuntamiento hispalense desde 1573, realizando las cartas de examen de escultores tan importantes con Gerónimo Hernández o Juan Martínez Montañés.

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