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Músicas contra la peste | Ravel Ravel por San Silvestre

Maurice Ravel (Ciboure, 1875 - París, 1937). Maurice Ravel (Ciboure, 1875 - París, 1937).

Maurice Ravel (Ciboure, 1875 - París, 1937).

"¿Mi obra maestra? ¡El Bolero, por supuesto! Por desgracia, está vacío de música." Le adjudican esta cita al propio Ravel. Y resulta verosímil, pero sólo si se asume que por "música" el compositor entiende "desarrollo". Otra vez Ravel: "Antes de la primera representación hice publicar una advertencia precisando que había escrito una pieza de diecisiete minutos que consistían únicamente en un tejido orquestal sin música [cursivas mías], un largo y progresivo crescendo".

Encargo de la bailarina Ida Rubinstein, que lo estrenó en la Ópera Garnier de París el 22 de noviembre de 1928, el Bolero es no sólo la partitura más célebre de Ravel, sino un auténtico icono pop, pues aparece una y otra vez en la cultura popular (¿cómo olvidar a Bo Derek?). La obra es una muestra del desbordante talento orquestador de Ravel, que manteniendo la armonía invariable (do mayor, salvo por una sorpresiva modulación a mi mayor casi al final), el ritmo y el tempo siempre iguales y la melodía idéntica a sí misma consigue un efecto de fascinación absorbente gracias al crescendo que provoca, sobre todo,  la estratificada entrada de los instrumentos de la orquesta. Se trata pues de un magistral trabajo con la idea de masa antes que con la del propio volumen sonoro.

Convertida en exitosa pieza de concierto, a veces se olvida que el Bolero es un ballet. Así lo presentó en Tokyo en la noche de San Silvestre de 2015 la francesa Sylvie Guillem, a quien Rudolf Nureyev convirtió en étoile de la Ópera de París con sólo 19 años y que acabó siendo una de las grandes figuras del Royal Ballet de Londres entre 1989 y 2003. La grabación está hecha para una trasmisión televisiva en directo, pues, como verán, los japoneses querían celebrar la llegada del año nuevo con escrupulosa exactitud. A ello se prestó admirablemente el embrujo obsesivo de la obra de Ravel, que hoy usamos como obsesivo antídoto contra el bicho

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