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¿Por qué se pierden las elecciones?

  • No hay fórmulas mágicas para ganar las elecciones. Para planificar una campaña ganadora son indispensables requisitos sin los que el candidato va directo al precipicio

Momento de la votación. Momento de la votación.

Momento de la votación. / Alberto Domínguez

En las campañas electorales existen dos certezas: a nadie le gusta perder y los candidatos derrotados son más que los ganadores. “Una idea brillante, una propuesta renovadora, un spot emotivo o un candidato ideal no ganan elecciones por sí solos. Pero entonces ¿quién gana una elección? Sin ninguna duda, quien minimiza el margen de error”.

Ésta es una reflexión del experto Daniel Ivoskus, quien cree además que “los errores no forzados siempre están ahí y suelen generar crisis que derivan en derrotas impensadas”.

No hay fórmulas mágicas para ganar unas elecciones. Para planificar una campaña ganadora son indispensables una serie de requisitos sin los cuales el candidato va directo al precipicio: estrategia, un equipo profesional, adecuada relación con los medios, sintonía con el partido, uso correcto de las redes sociales, capacidad para escuchar a los electores… todo ello es necesario y, sin embargo, no garantizan la victoria. “No existen tácticas infalibles, sino algunas estrategias que pueden llegar a ser exitosas”, según Federico Posadas, director en Politeia Consultores.

De igual manera que nada garantiza a priori la victoria, otras circunstancias pueden conducir directamente a la derrota. “Ningún candidato debe olvidarse que el peor error que puede cometer es convertirse en su propio jefe de campaña, por eso debe ser disciplinado con la estrategia planteada y obediente con las determinaciones que tome su equipo”, afirma Ivoskus.

Contrariamente a este consejo, algunos candidatos se ponen al frente de sus campañas; están en el diseño de la estrategia y al tanto de todos los pormenores, por nimios que sean. Son candidatos a los que su equipo han de consultarle cualquier aspecto, y nada ocurre sin que él lo autorice previamente.

A este respecto, Federico Posadas asegura que “el problema de algunos candidatos es que quieren abarcarlo todo; quieren ser candidatos y consultores para poder estar en el detalle, y cuando hay muchas manos en el plato en lugar de una sola cabeza ordenada que dirija todo, es más fácil perder”. Su recomendación es “distancia” entre candidato y consultor. “Son dos cabezas que tienen que congeniar, pero deben estar separadas”.

Hacer que este binomio funcione no es tarea fácil porque también existen los consultores que juegan a políticos y se dejan deslumbrar por los focos, adquiriendo un protagonismo en la campaña que no benefician ni al candidato ni a la estrategia.

Además de la discreción, otra cualidad que debe tener un asesor político es carácter para decirle al candidato que él o su equipo están cometiendo errores.

Ésta no es una tarea sencilla y, por desgracia, en la órbita del candidato suele haber muchos “aduladores”, según Posadas. “Tener la capacidad de decir `te estás equivocando´ es fundamental para enderezar una campaña”, asegura.

Las campañas negativas son otra equivocación que suele castigar a los candidatos porque se produce una desconexión con el electorado. Daniel Peña, diputado por el Partido de la Gente en Uruguay, asegura que “hay partidos que se olvidan de representar a la gente y optan por mostrar los errores y las debilidades del contrario. Cuando se quiere ganar esa batalla, se termina perdiendo la guerra, porque los ciudadanos no quieren escuchar esos mensajes”.

20 razones para la derrota

El consultor Jamer Chica acaba de publicar un artículo en el que reflexiona sobre el hecho de por qué algunas campañas funcionan mejor que otras, y reúne veinte razones por las que se pierden las elecciones:1. No hay estrategia. Una campaña sin estrategia es como navegar sin rumbo.2. No hay asesores. Un error común es delegar en familiares, amigos, o peor aún, encargarse el propio candidato.3. No se conoce al elector, y por tanto, no puede generar un mensaje que le conmueva.4. Se trabaja bajo la intuición, sin tener en cuenta que todo el presupuesto destinado a investigar el comportamiento electoral es insuficiente.5. Depender sólo del voto duro, de su base electoral. Si no se conquistan nuevos electores todos los días, otros candidatos sí lo harán.6. Hay candidatos sabelotodo, y cuanto más se creen que saben, más vulnerables son.7. No se estudia al adversario. Si no conocemos a quién nos enfrentamos, nunca sabremos las posibilidades de ganar o perder.8. No hay conexión emocional con el elector. Dale a tus votantes una causa y ellos te devolverán un voto.9. No se utiliza la tecnología y, sin embargo, ésta permite contar con un segmento de población mucho más grande. Debe ser gestionada por expertos.10. Se baila la música de los rivales. No se puede permitir que el oponente proponga la agenda, los temas y el ritmo de la contienda.11. No se capacita al comando de campaña. Salir al campo de batalla con un ejército sin entrenamiento es condenarse a la derrota.12. Se hace lo mismo de campañas anteriores, y cada campaña y candidato tienen elementos únicos.13. No se segmenta la campaña. Las campañas generales no están dirigidas a nadie.14. No se tiene un equipo de campaña competente.15. Se confía en las encuestas, lo que puede llevar a tomar decisiones poco acertadas o bajar la guardia.16. No se hace un presupuesto real.17. Se divide la fuerza en varias campañas, fraccionando el potencial en diferentes candidatos.18. No descansa lo suficiente. Un candidato agotado pierde agilidad, claridad y está propenso a enfermar.19. No está en el terreno. La campaña en tierra es igual de importante que la mediática.20. No estudia y no sabe comunicar.

Las derrotas en política suelen ser muy dolorosas, pero si el vencido es inteligente y algo humilde, puede aprender mucho. “Perder unas elecciones no es el fin”, afirma Federico Posadas, para quien “a veces el camino al triunfo es a partir de muchas derrotas”. El mensaje de este experto es de esperanza para los derrotados, que son más que los triunfadores: “muchos partidos han demostrado que, si tienen temple, carácter y visión de futuro, no importa el resultado. Es cuestión de levantarse, sacudirse el polvo y prepararse para la próxima elección”.

Lo que suele suceder normalmente dentro del mundo de la política no es llegar y besar el santo. Lo recuerda Daniel Ivoskus:“Para todos los que alguna vez perdimos una campaña es bueno recordar que, aúnperdiendo podemos ganar, porque para disfrutar el triunfo primero debemospasar por la derrota”.

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