Conflicto

Las limpiadoras de la UHU sufren una situación laboral "crítica"

  • La empresa adjudicataria no cubre las bajas y ni siquiera compra los productos de limpieza

Fernando Parrillo -izquierda- y Sebastián Donaire explican la situación. Fernando Parrillo -izquierda- y Sebastián Donaire explican la situación.

Fernando Parrillo -izquierda- y Sebastián Donaire explican la situación. / Nedd Chairi Muñoz (Huelva)

La situación es angustiosa para 82 familias onubenses que no ven que su situación tenga visos de mejora. Se trata de las trabajadoras de la limpieza de la empresa adjudicataria de la Universidad de Huelva (UHU) que precisamente este martes, se concentran en el Campus del Carmen para denunciar varios asuntos pero ninguno de ellos irrelevante: Incumplimientos en materia laboral como no cubrir vacantes, el retraso en el pago de salarios, etcétera.

Como un anticipo de lo que estas trabajadoras denunciarán este martes, tanto el secretario general de UGT-Huelva, Sebastián Donaire como el secretario de Fescm-UGT de Huelva, Fernando Parrillo, comparecieron ante los medios de comunicación, para presentar un panorama casi dantesco de cómo esta plantilla de 82 trabajadoras han de estar realizando sus tareas de limpieza de todas las instalaciones de la Onubense.

Parrillo explicó que recientemente se ha llevado a la Inspección de Trabajo la situación que ha de afrontar esta plantilla. Parrillo habló de “una situación prácticamente insostenible y empezó a dar detalles: Palicrisa, que es la empresa que tiene adjudicado el servicio de limpieza de la UHU, no cumple en el ámbito del pago de los salarios, no cubre las bajas laborales ni otras vacantes que acontecen.La situación es tan caótica que incluso “las trabajadoras han de comprar los artículos de limpieza y proveerse de la ropa de trabajo”.

Este panorama ha provocado “un círculo vicioso” que hace que de las 82 trabajadoras que integran la plantilla, 26 actualmente estén de baja lo que supone el 31% del cómputo total, lo que conlleva una sobrecarga laboral. “Hay pabellones –indicó Parrillo– que deberían ser limpiados por tres trabajadoras pero la tarea la tiene que asumir una sola”. A esto hay que añadir que “tampoco se cubran las vacantes definitivas tal y como lo exige el propio convenio colectivo. En esa situación hay otras seis plazas”.

El cómputo entre bajas, vacaciones y vacantes definitivas hace que más del 40% de la plantilla no esté operativa. Las irregularidades afectan también a la elección de los períodos de vacaciones “que son impuestos por la propia empresa”. Nada menos que el 80% de las trabajadoras están en la plantilla desde el principio de la adjudicación que fue hace 30 años.

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