Huelva

La explotación adecuada de las balsas podría generar empleo para un período de 30 años

  • Los residuos de la ría del Tinto deben ser contemplados dentro de la nueva estrategia de la economía circular

Excavadora en una de las balsas de fosfoyesos. Excavadora en una de las balsas de fosfoyesos.

Excavadora en una de las balsas de fosfoyesos. / alberto domínguez

Cada vez va cogiendo más fuerza la idea de que el problema que Huelva tiene con los fosfoyesos, puede convertirse en una fuente de riqueza. En el curso Fosfoyesos: de su evaluación ambiental como residuo a su revalorización como recurso, participó ayer el catedrático de Física de la Universidad de Sevilla, Luis Esquivias.

El científico señaló que "llevamos años trabajando en la captura o secuestro mineral del CO2". Esa captura se lleva a cabo a través de una reacción que se produce en la tierra en la que el silicato y otros materiales, se carbonatan y capturan el CO2 atmosférico, formando un carbonato.

Esquivias disertó sobre los secuestros indirectos que originan una transformación previa a una sustancia que "sí sea capaz de carbonatarse y ahí el agente fundamental es el calcio" . Insistió en que "todos los compuestos que llevan calcio son susceptibles de carbonatarse y forman la calcita que es una de las sustancias más abundantes en la tierra". Para el científico es posible carbonatar los fosfoyesos "lo que daría como fruto muchos productos". Esto supone un cambio de estrategia. Es entrar en la economía circular en la que se trata de reincorporar a la cadena de producción, los residuos".

"Proponemos -añadió- el desarrollo del tratamiento de estos fosfoyesos, con sosa o con amoniaco y se obtienen productos comerciables antes y después de reaccionar con el CO2".

Las potencialidades de las balsas son indiscutibles: "Si nos vamos exclusivamente al secuestro de CO2, la balsa es susceptible de captar 30 millones de toneladas y eso ya vale dinero aunque el CO2 ahora mismo esté barato". Pero también se pretende obtener materiales con valor añadido como la calcita, el sulfato amónico o el sulfato sódico". También el yeso tiene una gran cantidad de materiales que son prioritarios para la UE. En el mismo proceso "en el que queremos eliminar los radionúclidos -proyecto europeo- también vamos a extraer las tierras raras que es donde está el europio, el disprosio. También se considera tierra rara el litrio; está el antano. Todo eso se encuentra con cierta abundancia.

Esquivias quiere en vez de ver un problema, una oportunidad y poner plantas producción de materias primas: Cal, calcita, sulfatos, pero también la extracción de las tierras raras, o fósforo "que también es una materia relevante para la UE". Con una buena planificación, las balsas podrían dar trabajo durante 30 años: "Los problemas hay que convertirlos en oportunidades".

A día de hoy, "tenemos muy avanzada la parte de la extracción de las tierras raras que es en lo que está trabajando la UHU". Simplemente la venta de las tierras raras y el fósforo haría que la explotación fuera sostenible". Otro ejemplo que Esquivias puso fue el del lantano que está a 300 euros el kilo " y ahí hay toneladas. Lo que falta es saber extraerlo".

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