María Domínguez/presidenta Feafes Huelva

"La sociedad tiene que perder el miedo a hablar de la salud mental"

  • El confinamiento ha incrementado los problemas de estas patologías

  • La esquizofrenia consecuencia del consumo prematuro de cannabis es la enfermedad más común en Huelva

La presidenta en la sede de Feafes, entidad con la lleva colaborando desde hace 12 años. La presidenta en la sede de Feafes, entidad con la lleva colaborando desde hace 12 años.

La presidenta en la sede de Feafes, entidad con la lleva colaborando desde hace 12 años. / Rafa del Barrio

María Domínguez lleva vinculada a la Asociación de Familiares y Personas con Problemas de Salud Mental de Huelva y su provincia (Feafes-Huelva) desde hace unos doce años, los últimos seis como presidenta. La enfermedad mental llegó a su familia a causa del estrés postraumático provocado por un accidente laboral, y desde entonces trabaja cada día por mejorar la calidad de vida de este colectivo y visibilizar la patología. Lamentablemente, a causa de la pandemia la entrevista se ha tenido que realizar por teléfono.

–¿Qué trabajo realiza Feafes-Huelva?

–Nuestra asociación está centrada en la atención a los usuarios y a sus familias, tanto en personas con afectación grave como media. Además, atendemos a personas que tienen afectación leve, por lo que la enfermedad mental no les ha impedido desarrollar un proyecto de vida, así que estudian o trabajan. Actualmente estamos en Huelva capital y en cinco delegaciones comarcales para intentar abarcar toda la provincia, situadas en las localidades de Valverde del Camino, Cortegana, San Bartolomé de la Torre y Almonte. Nos faltaría una sede en la costa y estamos estableciendo contacto con los ayuntamientos, ya que es una de las zonas de la provincia con más incidencia y necesitan atención.

–¿Qué papel desempeña la familia en el día a día de los enfermos mentales?

–El papel de la familia es primordial y en Feafes somos unos grandes defensores de que la familia se forme en salud mental. En este sentido en la asociación trabajamos tres factores: que el enfermo reconozca su enfermedad, que se tiene que medicar y que la familia reciba la formación adecuada para saber cuidar a los enfermos, igual que aprendería a inyectar la insulina en el caso de que les dijeran que su hijo es diabético. La formación es la única manera de que las familias conozcan la importancia de las tomas correctas de la medicación, o del cumplimiento de las horas de sueño para que no se vean sus biorritmos alterados, algo fundamental para que los enfermos estén controlados.

–¿Existen todavía estigmas sobre los enfermos mentales?

–Muchísimos, en la calle y en las familias, sobre todo en las zonas rurales. Hay muchas familias que no hablan de la situación que viven sus hijos y los tienen prácticamente escondidos porque no saben cómo afrontar la situación. Por eso siempre me gusta hacer hincapié en la necesidad de normalizar y visibilizar la enfermedad.

–¿Y tabúes en la sociedad de cara a estas enfermedades?

–Sí, en este sentido también pasa lo mismo, no se habla del tema, ni en la sociedad en general ni en las familias en las que cuentan con algún miembro con estas patologías. La falta de claridad a la hora de hablar de las enfermedades que existe actualmente puede hasta provocar diagnósticos erróneos. Y es que las familias, con más frecuencia en las localidades pequeñas, en las que se vive de forma más cerrada, no se habla y no se comunica, y eso perjudica mucho a la enfermedad mental. Hay que aprender a hablar de las enfermedades mentales con toda claridad, como se habla de otras patologías, como puede ser el cáncer. Todavía hay muchas barreras que romper y hay que insistir en el mensaje de que no hay nada que ocultar, es una enfermedad más.

–¿Qué enfermedades mentales son las más comunes en la provincia de Huelva?

–En Huelva existen un gran número de pacientes que padece esquizofrenia, enfermedad que en la mayoría de los casos se desarrolla a causa del consumo de cannabis desde edades muy tempranas. Los porritos con los que los jóvenes empiezan a tontear pueden desembocar en el desarrollo de enfermedades mentales, por lo que es muy importante realizar trabajos de prevención tanto en los institutos como en los colegios, para que tengan claro qué les está haciendo a su cerebro y qué consecuencias puede tener. Después de la esquizofrenia el trastorno bipolar es el más común en la provincia.

–¿Qué señales pueden mostrar los enfermos mentales antes de ser diagnosticados?

–Cada enfermo lo manifiesta de una forma, pero en general las familias deben estar pendientes de los cambios de actitud. Ellos les conocen y son los que mejor pueden detectar que algo pasa. El nerviosismo injustificado, dificultad a la hora de mantener la atención, la dejadez personal, la pérdida de apetito o incluso la falta de higiene, son algunas de las cosas que nos deben poner alerta. Respecto a la detección, también es importante la labor de los educadores y orientadores de los centros, ya que ellos son en muchos casos los que tienen que hacer saltar la alarma. En este sentido quiero hacer especial mención al instituto Alonso Sánchez de Huelva, porque siempre nos abre sus puertas para que podamos celebrar jornadas de prevención con sus alumnos. Quiero también aprovechar para recomendar a todas las familias que tengan dudas sobre sus hijos que se apoyen en nosotros, que nos llamen y les ayudaremos.

–Tras estos meses complicado de confinamientos y restricciones, ¿qué pautas daría para el cuidado de la salud mental?

–Después del año tan complicado que hemos vivido, las consecuencias en la salud mental van a ser muy malas porque no estábamos preparados para algo así. Esto es algo que se está viendo y que a la larga va a seguir dando la cara. Yo recomiendo que al menor síntoma de inestabilidad acudamos al psicólogo, o nos acerquemos a hablar para desahogarnos con alguna persona de nuestra confianza que nos tranquilice. En España hay que normalizar el ir al psicólogo, algo que es muy natural en otras culturas donde es casi como el médico de cabecera. El no saber gestionar los problemas puede desembocar en situaciones muy trágicas, algo que lamentablemente ya se está viendo en el incremento de suicidios que se han dado durante estos meses, pero cómo eso es algo de lo que no se habla, pues parece que no pasa.

–Respecto a este tema, ¿cree que sería más beneficioso para los enfermos que se rompiera el pacto tácito que existe para no hablar de los suicidios?

–Definitivamente sí, igual que se han roto tabúes para hablar de otros temas y se ha visto que a la larga socialmente ha beneficiado a esos colectivos. Si se hablara sin tapujos la gente no se asustaría y pediría ayuda antes de que la cabeza te juegue una mala pasada y elijas esa opción. Por supuesto es algo que habría que hacer muy poco a poco, paulatinamente, porque hay que preparar a la sociedad para que se pueda hablar abiertamente de los problemas de salud mental y poder evitar situaciones así. Existen herramientas para prevenir y hay que darlas a conocer a la sociedad.

–Volviendo a este año, ¿qué consecuencias ha tenido para los enfermos de salud mental?

–El primer confinamiento fue muy difícil. Desde la asociación pusimos en marcha mecanismos de acompañamientos para visitar a enfermos que viven solos, asistirles y darles tareas que pudieran desarrollar en sus casas ya que las terapias se tuvieron que cortar. Esta situación nos ha pasado factura a todos, así que a las personas con estas patologías todavía más. Fueron meses muy malos y por eso ahora tienen miedo de que se pueda volver a decretar un confinamiento, ya que para ellos es fundamental el contacto con sus compañeros y la ayuda mutua. Les ha pasado factura la separación de sus familias porque viven en otras localidades, la falta de actividad, el no poder más con esta situación, etc., en definitiva, un sin fin de situaciones particulares.

– ¿Cómo podría trabajar la sociedad para la integración plena de estos enfermos?

–Todos tenemos que poner de nuestra parte para trabajar por la integración plena. La sociedad tiene que mirar las enfermedades mentales con la misma cara con la que ven otras patologías, con naturalidad y con empatía. La sociedad prefiere mirar para otro lado, piensa que no les va a pasar a ellos, cuando las enfermedades mentales se pueden desarrollar en cualquier momentos, por infinidad de causas y le puede pasar a cualquiera. Es muy importante, como he dicho antes, que se hable de las enfermedades mentales y que se hable en positivo, para que la gente vea con naturalidad a una persona que sufre un trastorno, que lo reconoce, se medica y que puede desarrollar un proyecto de vida. Actualmente, en la mayoría de los casos, cuando se habla de las enfermedades mentales es solo relacionado con personas que comenten algún delito, y eso tiene que cambiar para desestigmatizar de una vez por todas las enfermedades mentales.

–Y por parte de las administraciones, ¿qué iniciativas podrían desarrollar en este sentido?

–Creo que las administraciones tienen que ponerse las pilas con la salud mental y dejar de mirar para otro lado. Hay que ayudar a la enfermos desde todos los ámbitos y necesitamos que las administraciones apoyen a los enfermos mentales al igual que hacen con otras patologías, y en ese sentido todavía queda mucho trabajo por hacer. En el caso de Huelva, la provincia está por debajo de todos los ratios relacionados con la atención de los pacientes con problemas de salud mental. Hacen falta más centros para atender a los pacientes y sobre todo que se mejoren los que están, como el de la Plaza Houston, que no cumple las condiciones ni los requisitos idóneos para atender a este tipo de enfermos. Además, en Andalucía hace falta que se cumpla el Plan Integral de Salud Mental, ya que es una gran herramienta que bajo mi punto de vista no se aprovecha como debería.

–¿Qué avances destacaría sobre la integración de estos enfermos en la sociedad en los últimos años?

–Pues sobre todo cómo instituciones del tipo de Feafes han ido creciendo para poder llegar a más lugares y atender a más enfermos. Otra herramienta muy útil para nosotros son las redes sociales, gracias a las que hemos conseguido ser más visibles, dar a conocer nuestra tarea y conseguir que las personas con problemas nos contacten para pedirnos ayuda. Pero sin duda el mayor avance para Feafes Huelva es la celebración cada dos años del Congreso Internacional de Salud Mental. Es el proyecto estrella de nuestra organización, llevamos unos 18 años organizándolo y cada edición conseguimos reunir a los principales expertos, que acuden a nuestra llamada siempre de forma altruista para hablar de salud mental, debatir y compartir los últimos avances.

–¿Cuáles son las principales dificultades a los que se enfrentan los enfermos en su día a día?

–El principal problema al que se enfrentan estos enfermos es contar con la aceptación del entorno. Por desgracia, es muy frecuente que cuando se diagnostican estas enfermedades el paciente se quede solo, desaparece todo el mundo, cuando lo que más necesitan para aceptar su enfermedad en la solidaridad y el apoyo de los que les rodean. Lo vemos cada día, pacientes que cuando son conscientes de que están arropados por su entorno y cuentan con el apoyo se ven capaces de todo. Por eso son tan importantes los grupos de ayuda mutua, ya que enriquecen, fortalecen y empoderan a los enfermos. Se sienten muy solos, muy apartados y tienen muchos miedos, así que necesitan todo el apoyo para aceptar la enfermedad y comprender que pueden seguir adelante.

–¿Qué proyectos está desarrollando Feafes actualmente?

–Sobre todo estamos centrados en las Escuelas de Familia para formales en salud mental. También tenemos otros talleres destinados a los enfermos propiamente dichos como pueden ser los de psicomitricidad, psicosocial, de ayuda mutua, para trabajar las emociones, etc., y ahora vamos a empezar a impartir formaciones específicas para ayudarles a asimilar toda esta situación que estamos viviendo desde que se comenzó la pandemia y que tanto afecta a los enfermos mentales.

–De cara a los próximos años, ¿qué petición lanzaría para mejorar la calidad de vida de este colectivo?

–Lo principal es que este colectivo empiece a contar, ya que los problemas de salud mental los puede tener cualquiera y como trasladan los expertos 1 de cada 4 personas va a tener un problema de salud mental a lo largo de su vida. También quiero dirigirme a las familias, a las que pido desde aquí que tomen consciencia y que al menor síntoma vayan al médico y se pongan en manos de expertos igual que irían al dentista si les duele una muela. Es importante insistir en el mensaje de que los enfermos de salud mental tienen recuperación, pero hay que ayudarles entre todos para que puedan desarrollar su proyecto de vida.

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