Huelva

Juan García: “La ciencia debe emplear un lenguaje más accesible en sus comunicaciones”

  • El psicólogo y bioquímico onubense, Juan García, ha lanzado la web ‘Neuronhub’, un proyecto de divulgación científica que persigue llegar a la población hispanohablante con un estilo muy cercano

Juan García Ruiz en un laboratorio. Juan García Ruiz en un laboratorio.

Juan García Ruiz en un laboratorio. / M. G. (Francia)

De los labios de Juan García Ruiz emana una pasión incontenida por la neurociencia. También la irradian sus artículos científicos, los cuales han encontrado acomodo en el primer proyecto de divulgación científica de este joven onubense, Neuronhub. Con el mismo, García quiere hacer llegar sus conocimientos a la sociedad con un lenguaje sencillo y accesible y, de este modo, se desvía de la línea habitual de científicos que apuestan por un lenguaje hermético en sus comunicaciones. El joven, que ha completado las licenciaturas de Psicología y Bioquímica, ansía que sus investigaciones tengan un efecto provechoso en la ciudad de Huelva, la cual, por el momento, no dispone de laboratorios que investiguen esta rama del conocimiento.

–Su pasión es la divulgación científica y ha encontrado acomodo en ‘Neuronhub’. ¿Cómo nace?

–La idea de crear Neuronhub nace hace dos años, pero no fue hasta el pasado verano cuando le di forma. Precisamente, uno de los objetivos que respalda el proyecto es la posibilidad de llegar a una parte de la población que es ajena a la divulgación científica, ya sea por el idioma –todos los artículos científicos son redactados en inglés– o por el hermetismo que caracteriza al lenguaje científico. La web nace también porque quería aunar el conocimiento de los diferentes laboratorios del mundo, en tanto que es extraño encontrar publicaciones que enlacen los conocimientos específicos de cada laboratorio, pese a que están relacionados entre sí. El conocimiento no significa nada si no lo contextualizas o enlazas y, para ello, me ayudo de revisiones bibliográficas y de entrevistas con expertos en determinadas áreas del saber. Por último, el tercer objetivo del proyecto es acabar con los neuromitos, los cuales son muy habituales y suelen respaldarse en la neurociencia para vender un producto, cuando realmente todo lo que explican no tiene una base científica que lo justifique.

–¿Algún ejemplo de neuromito que usted haya desbancado a través de su web?

–Un ejemplo podría ser el del efecto Mozart. Este neuromito se respalda en que la inteligencia humana solo puede mejorar si se escucha una determinada sonata de Mozart y, para desbancarlo, usé un hilo de Twitter con conocimientos fundados.

–¿Con qué informaciones podemos toparnos en ‘Neuronhub’?

–Al principio comencé con temas mucho más académicos, como las enfermedades neurodegenerativas, véase el alzheimer o el parkinson, en tanto que a todos nos deberían preocupar puesto que con la edad es muy probable que las tengamos en mayor o menor grado. Luego, me introduje en temas más cotidianos como pueden ser los efectos del café a largo plazo, y en temas polémicos, como la experimentación con animales, el estrés o el insomnio. Pese a que sean temáticas muy variadas el lenguaje que empleo siempre es el mismo: un vocabulario sencillo, en español y accesible a la sociedad en general.

–¿Qué temas consiguen un mayor respaldo de los usuarios?

–Por lo general, los que más curiosidad dan a la población son los temas más cotidianos, si bien hay otros que también han alcanzado una gran relevancia como la experimentación con animales. No obstante, los artículos académicos también tienen su público y, por ejemplo, en la Universidad Complutense de Madrid sí que están teniendo mucho éxito.

–¿Qué tan importante es la divulgación científica en la actualidad?

–La divulgación es importante para mí porque veo a la ciencia como una de las bases de nuestra cultura. Normalmente, cuando las personas piensan en cultura se acuerdan de otras ramas como la música o la pintura y, sin embargo, a la ciencia siempre se le deja una posición marginal. En este sentido, soy sabedor de que muchas veces los científicos parece que intentan que no se les entienda por la alta complejidad de su lenguaje y eso quizá imposibilita que tenga un puesto similar al de las artes anteriormente mencionadas. El lenguaje científico es como un idioma y, por ello, cuenta con muchas barreras, pero yo no quiero que sea así y trato de usar un vocabulario más sencillo al habitual.

–¿Cuantas personas estáis a cargo de ‘Neuronhub’ actualmente?

–En estos momentos somos dos trabajadores. En el momento en el que decidí embarcarme en esta aventura me asocié con Jesús Copado, un amigo mío que es ingeniero de software, adquirimos un dominio y en agosto de 2019 empezamos la página web. Desde entonces publicamos dos o tres artículos al mes sobre un mismo tema, es decir, tenemos un mismo hilo conductor para cada mes, el cual lo fijamos en un calendario que, hasta ahora, está cerrado hasta junio de 2021, si bien es cierto que siempre estamos sujetos a los intereses que nos hagan llegar nuestros lectores. Lo que tenemos ahora viene porque soy un apasionado de la literatura científica, no solo de la divulgación y, en base a las experiencias que me hicieron llegar desde BrainFacts, comencé un blog muy simple que terminó derivando en la web que ahora tenemos.

–En vista al crecimiento que esperáis tener, ¿contempla aumentar el equipo de trabajo?

–Es mi objetivo. Ahora mismo somos dos personas y hay mucho trabajo, por lo que me gustaría contratar a otro autor que se sienta motivado por la causa para tener más tiempo disponible. Además, quiero contar con un ilustrador para homogeneizar las imágenes, con algún especialista en redes sociales, sobre todo en Twitter (@_neuronhub), y con un traductor, si bien este último no es una prioridad por el momento. Hay que tener en cuenta que este proyecto ahora es sin ánimo de lucro, pero en el momento en el que entre más gente mi pensamiento es pagarles, para lo que necesitaré fuentes de ingreso y financiación.

–El proyecto se encuentra en estos momentos sin ningún tipo de financiación.

–Por el momento no. De momento he contactado con empresas onubenses porque siempre voy a querer priorizar en mis proyectos a las personas de Huelva. He pensado también otras vías, pero para ello necesito estudiarlo todo con más calma, algo que ahora se me hace difícil porque estoy absorbido por los artículos.

Ensayo en el salón de actos del campus de Talence, Bordeaux. Ensayo en el salón de actos del campus de Talence, Bordeaux.

Ensayo en el salón de actos del campus de Talence, Bordeaux. / M. G. (Burdeos)

–¿Recibe comentarios positivos de sus lectores?

–La verdad es que sí. Sin hablar de los números, estoy muy contento con las opiniones que recibo y cada día me encuentro muy buenos comentarios y eso me motiva mucho. Lo que sí me gustaría es darle un empujón a las redes sociales porque, si bien en Linkedin nos va bastante bien, en otras como Twitter nos queda mucho por hacer. Tenemos que ganar en visibilidad.

–Después de dos años, ¿cual es su valoración acerca de cómo se estructura ‘Neuronhub’ en la red?

–Es positiva. Me gusta mucho el diseño y estoy contento con ello, pero iremos a más, con imágenes con un estilo reconocido, la posibilidad de tener la web en varios idiomas y con otro autor con la misma motivación que tengo yo.

–Cuánto tiempo le ocupa la redacción de sus artículos?

–Para que un artículo vea la luz, entre la lectura bibliográfica y la redacción, la media es de casi 40 horas. Hay que tener en cuenta que 30 horas o más son las que necesito para leer, además de para la realización de entrevistas y la constatación de la información con una gran diversidad de fuentes. Seguidamente, la redacción, que es más rápida, me ocupa unas cinco o seis horas, aunque este tiempo va a más si tenemos en cuenta la síntesis y la aclaración de las ideas que plasmo sobre el papel.

–¿De donde nace su pasión por la neurociencia?

–Desde muy pequeño. Siempre me ha interesado entender el comportamiento del cuerpo humano y, desde hace mucho, empecé a ser muy preguntón porque quería saberlo todo sobre este tema. Precisamente, ese motivo fue el que me llevó a entrar en la carrera de Psicología, la cual cursé en la Universidad Complutense de Madrid. Además, me especialicé en neuropsicología. Seguidamente, comprendí que mi pasión era la investigación y, por ello, mi mente ponía el foco en trabajar en un laboratorio. Sin embargo, cuando terminé la carrera no me sentía preparado para este reto, por lo que empecé la titulación de Bioquímica en Toulouse, después de haber obtenido una Beca de Excelencia de la Embajada de Francia (Avenir). Esta decisión la tomo porque cuando terminas Psicología con la especialidad estás muy preparado para atender a pacientes en una clínica, pero si te colocan en un laboratorio no sabes ni por donde empezar. Yo me di cuenta de ello durante unas prácticas que hice en Madrid, las cuales evidenciaron que un laboratorio aún se me quedaba lejos. Por otro lado, yo tenía en mente un Máster de Neurociencia, el cual estoy cursando ahora en Burdeos, y en este máster, dos terceras partes de los alumnos provienen de Bioquímica y Biología. Ahí vi claramente el siguiente paso.

–¿Cómo está siendo su experiencia en el Máster?

–Muy positiva, pero es indudable que es muy exigente, pues la carga de trabajo en las dos primeras semanas es brutal. Además, es una titulación muy internacional y me está permitiendo conocer a profesionales de diferentes partes del mundo. En estos momentos, en el inicio, estamos trabajando la comunicación científica para mejorar nuestra forma de dirigirnos a la sociedad cuando publicamos artículos científicos.

–Tras el máster, ¿cuál es el siguiente paso?

–Además de continuar y crecer con ‘Neuronhub’, quiero enfocar mis estudios hacia la investigación y mi objetivo es hacer una tesis sobre la memoria o las enfermedades neurodegenerativas, una vez que finalice el máster. Como he dicho, cuando termine el doctorado, me gustaría estar trabajando en un laboratorio.

–¿Por qué decidió seguir con su formación en Francia?

–Uno de los motivos es que Francia me ha dado garantías que a lo mejor mi país no puede ofrecerme. Por ejemplo, aquí no he hecho prácticas sin un contrato, algo que en España, por desgracia, es impensable en muchas ocasiones. Igualmente, tenía mucha curiosidad por la cultura francesa, ya que yo hice un Erasmus en Estrasburgo, por lo que tenía claro que quería hacer una inmersión completa en el país francés y lo he conseguido. A su vez, la calidad de vida es muy buena aquí, aunque sí que es cierto que echo mucho de menos Huelva y me planteo volver en un futuro.

–Se han cumplido sus expectativas con el país, pero ¿hay algo en lo que no esté de acuerdo con ellos?

–Primeramente, tengo que decir que los franceses me han facilitado muchísimo mi adaptación, son personas increíbles. Creo que los prejuzgamos bastante, cuando en realidad son muy calurosos. Lo que menos me gusta de mi experiencia aquí es la burocracia, que es bastante tediosa y compleja, y el racismo hacia la población musulmana, algo con lo que me he encontrado en ciertas ocasiones y que a día de hoy me sorprende.

–Hablaba antes de un regreso a Huelva, ¿se ve trabajando aquí en el futuro?

–Claro. Yo quiero tener líneas de investigación de mi campo en Huelva, es una de mis máximas preocupaciones. En la provincia no hay laboratorios ni investigaciones de este tipo y no sé el cómo, pero sí se que quiero que Huelva se beneficie de mi formación y capacidades.

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