Juan José Benítez. Periodista e investigador

"El ser humano es tan engreído que piensa que sólo existe él"

  • El autor resume en su nuevo título, 'Sólo para tus ojos', una vida dedicada a la investigación del fenómeno ovni.

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Juan José Benítez (Pamplona, 1946) cumple sus 70 años inaugurando trilogía. Miles de cientos de kilómetros invertidos en la búsqueda de la verdad sobre el fenómeno ovni, una extensa investigación de toda una vida que, resumida y rigurosa, nos presenta en su nuevo título Sólo para tus ojos (Planeta). Con la embaucadora duda de conocer la vida más allá de los límites terrestres, el que fuera autor de Caballo de Troya pretende seguir contando las certezas a las que le han llevado los 27.000 casos que ya ha investigado y que le permiten concluir que hay vida en el espacio, y que esos seres han venido a visitarnos. 

-Primer libro de una trilogía y broche final a toda una vida en busca de verdades. ¿Lo es?

-Sí, iba a cumplir 70 años y me propuse hacer un libro conmemorativo del tema con el que yo empecé, el fenómeno ovni. Seleccioné mil casos inéditos de todo el mundo. Aquí aparecen los 300 primeros; en el segundo y en el tercero, el resto.  

-Comienza el libro hablando de sus primeros pasos de investigador. ¿Qué le hizo tirar el boli de la redacción y embarcarse en esta aventura?

-Después de siete años de investigación, cuando estaba totalmente seguro de que estaba investigando un hecho real, me di cuenta de que no podía alternar mi faceta de periodista local y la de investigador. Además había habido problemas con el Opus Dei, que no querían ni que tocara el tema en el periódico, en La Gaceta del Norte, y decidí dejar el periodismo activo. 

-Cuenta cómo con seis años usted tuvo contacto con un ser misterioso. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Estaba en un pueblo de Navarra que se llama Urdax. Me alojaba en el cuartel de la Guarda Civil, donde muy cerca hay un río pequeñito. El pueblo estaba a 400 metros en línea recta, yo salí a jugar a la orilla del río después de comer... Ahí se pierde todo, hay un espacio en blanco, no sé qué pasó, nadie sabe dónde estuve. Aparecí unas tres horas después dentro del pueblo en una casa abandonada rodeado de gente. 40 años después me hicieron una regresión hipnótica y creo que lo que ocurrió es que apareció una niebla en el río y de ella salió un ser muy alto con una escafandra negra, tintada, me llevó a un sitio y luego me devolvió. 

-¿Es usted el elegido? ¿Por qué?

-Siempre digo que hay que investigar a los investigadores. Para investigar el fenómeno ovni hay que tener unas características un poco especiales. No puedes trabajar por dinero, tienes que trabajar por vocación, este tema te tiene que interesar por encima de todo, aunque no veas el rendimiento, aunque se rían de ti... No importa, tienes que tener unas características especiales. 

-¿A veces duda?

-Las dudas son muchísimas, pero las certezas aparecen en seguida. Cuando uno lleva investigando estas cosas una serie de meses, no digo ni años, te das cuenta de que lo que te cuentan es cierto, que son decenas y decenas de testigos en todas partes, que no mienten, notas su miedo. Lo que he dudado es si seguir las investigaciones, porque en algunos casos los ataques eran muy duros, tanto de la ciencia como de las religiones, o de mucha gente que no tenía información. 

-¿Por qué le atacó tanto la religión?

-Porque atenta contra sus principios básicos. Si yo digo que aquí hay miles de civilizaciones que no son humanas y que además pueden demostrar que Dios existe, pero que las iglesias, las religiones no tienen nada que ver con Dios, eso no les interesa, no es bueno para su negocio. No olvidemos que las religiones son multinacionales. 

-Navarra, hijo de militar, familia católica.... Tuvo que ser duro.

-Mi familia estaba perpleja. Ellos saben que es cierto, que es lógico que no estemos solos en el universo. Fue duro, no se limitaron a criticarme en privado, subían a los púlpitos y lanzaban unas diatribas increíbles. El obispo de Lugo, el obispo de Málaga... lanzaban unos ataques virulentos diciendo que yo era el hijo de Satanás. Yo estaba muy entrenado, y lo resistí. 

-A usted han acudido muchas personas. ¿Con qué testimonios se queda?

-Los pilotos de combate, por su preparación, son testigos de primera categoría, los testimonios de estas personas son extraordinarios. Ellos saben distinguir cualquier cosa y te cuentan casos espectaculares, de persecuciones de las naves, de haber intentado disparar... es impresionante. 

-¿Por qué no hay documentos oficiales?

-Los gobiernos tienen poco que ver. Los que tienen que ver con los ovnis son los militares, que son los que tienen la información desde hace muchísimo tiempo, prácticamente desde la II Guerra Mundial. Entonces ya habían observado objetos que volaban junto a los aviones, y pensaron que eran armas de los nazis y al revés. Cuando terminó la guerra se dieron cuenta de que no eran armas de ninguno de los dos y empezaron la investigación en serio. Desde entonces han reunido todo lo que podamos imaginar y más, naves, criaturas... Mucha de la tecnología que se empezó a experimentar en los 50 procede precisamente de las naves que se encontraron, sobre todo del Roswell. Los ejércitos americanos  saben que esos seres tienen una tecnología extraordinaria, y entran en el territorio norteamericano cuando quieren. Salen los interceptores, salen los cazas, pero no les alcanzan. Hasta que los militares no abran los archivos, la sociedad seguirá en el limbo, como en otras muchas cosas, por otro lado. 

-¿A qué cree que vienen? 

-Buena pregunta. Por lo que se les ve hacer diría que son científicos, gente que está estudiando este planeta, a la sociedad humana, a los animales, que estudia las viejas construcciones, las ruinas... Incluso hay un caso muy famoso en Conil, en el que unos seres se convirtieron, se transformaron en un hombre y una mujer y se alojaron en un hotel de allí. Son los que llamamos infiltrados.

-Y Campanita y Margarito. Ésos seguro están entre nosotros. 

-Sí, ésos están en un sitio concreto y se les han hecho análisis. Las Campanitas, que en realidad fueron tres, aunque sólo se han podido estudiar dos. Son lo que entendemos como hadas, aspecto humano y alas; y Margarito, que tiene unos 30 cms, tiene semblante humano, cola... En él sí que se ha podido hacer un estudio de ADN. Lo hicimos en varios laboratorios y coincidieron: su madre es humana y el padre no es humano, ni animal conocido; lo que nos lleva a diferentes hipótesis, una es que sea una experimento genético, militar o que sea un cruce de una mujer y de alguien de fuera.

-En su anterior libro habló de vida más allá de la muerte. ¿Está todo relacionado?

-Sí, yo pienso que sí, pero que no somos capaces de verlo. En el orden universal hay criaturas de todas las clases, lo que pasa es que el ser humano es tan engreído que piensa que sólo existe él. 

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