El Rocío

Los rocieros vuelven con sus peregrinaciones

  • La Hermandad Matriz prepara un protocolo por la pandemia

  • Se suprime la procesión de los simpecados y se reduce el aforo en la iglesia

Llegada del Simpecado de la Hermandad Castrense. Llegada del Simpecado de la Hermandad Castrense.

Llegada del Simpecado de la Hermandad Castrense. / Alberto Domínguez

Las peregrinaciones extraordinarias han vuelto al calendario rociero, aunque en esta ocasión el destino vuelve a ser la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Almonte al encontrarse la sagrada imagen en su pueblo al no haber sido trasladada a la aldea por la pandemia.

Unas peregrinaciones que están sujetadas a las medidas que marcan las autoridades sanitarias. Esta situación ha llevado a la propia Hermandad Matriz a señalar que las hermandades rocieras están eximidas este curso de la convocatoria anual. En ello trabaja la delegación de peregrinaciones con las filiales, que deben confirmar su asistencia el mes anterior a su visita.

Hay algunas que de septiembre que ya confirmaron que no asistirán, es el caso de la filial de Fuengirola que suspende su participación debido al alto número de positivos en la localidad malagueña.

Las que sí pudieron postrase ante la Virgen del Rocío, que se encuentra vestida de pastora son otras cuatro hermandades, abriendo el peregrinar de este nuevo curso rociero la de Los Palacios y Villafranca, que celebró misa a las 10:00. Le siguieron la Hermandad Castrense y posteriormente la de Chiclana de la Frontera que cerró la jornada de visitas rocieras en la parroquia almonteña de la Asunción.

Sin duda son peregrinas vividas intensamente pero muy distintas a las de años anteriores ya que no hay ese ambiente festivo de las procesiones de los simpecados que por el paseo de la Virgen a la parroquia llenaban de colorido las calles de Almonte. Se trata una consecuencia más de los efectos de la pandemia.

Unas peregrinaciones con algunas normas especiales, como es la no presencia de miembros de junta en el presbiterio como era habitual, solo el simpecado y el capellán que oficia la misa, mientras que cada comitiva se reduce en la iglesia a 25 personas por hermandad, para dejar espacio al pueblo ya que las medidas de seguridad solo dejan libre un aforo de 150 personas.

Unas peregrinaciones que cuentan con la colaboración del Ayuntamiento de Almonte y la vigilancia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

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