Economía

Abengoa no entrega las cuentas de 2019 y se da dos semanas más para evitar la quiebra

Gonzalo Urquijo, presidente de Abengoa Gonzalo Urquijo, presidente de Abengoa

Gonzalo Urquijo, presidente de Abengoa

Abengoa prolonga la agonía con la esperanza de salvarse de la quiebra. La multinacional andaluza tenía que comunicar este martes 30 de junio las cuentas anuales de 2019, pero su consejo de administración decidió no hacerlo hasta que se sepa si las negociaciones para evitar la quiebra tienen éxito o fracasan.

La dirección que preside Gonzalo Urquijo es consciente de que la situación de máxima incertidumbre por la que pasa Abengoa no puede alargarse mucho más, por lo que se da 14 días más. El 14 de julio sería la fecha en la que, como máximo, la empresa comunicaría las decisiones legales que adopta si no consigue pactar todas las medidas que prevé su Plan de Negocio Actualizado, que varios analistas aseguran que sería la liquidación de la empresa fundada en 1941 por los ingenieros Javier Benjumea Puigcerver y José Manuel Abaurre Fernández-Pasalagua, junto con tres amigos y otros familiares.

El citado plan, en realidad una reestructuración financiera, la tercera desde que presentó preconcurso en 2015, fijaba para hoy, al final de junio, la fecha para conseguir las medidas necesarias para asegurar tanto la viabilidad como la liquidez de la compañía. Esas medidas son obtener una nueva línea de liquidez con entidades financieras que ya son acreedoras por importe de 250 millones de euros, 300 millones de euros en nuevas líneas de avales revolving, modificar los términos y condiciones de los diferentes tramos de deuda sin descartar quitas y renegociar los pagos a proveedores con deuda vencida y a otros acreedores.

Esas cuatro medidas no sólo no se han conseguido a día de hoy, sino que las negociaciones, según varias fuentes, no terminan de cristalizar en un acuerdo que evite la quiebra, dado que la empresa está en causa de disolución desde que se cerró el ejercicio de 2019, por más que ahora se esgrima la crisis generada por el Convid-19 para justificar la situación. La pandemia ha convertido en crítica una situación que ya era muy grave por los problemas propios que ya tenía Abengoa antes del coronavirus.

De hecho, el auditor de la multinacional sevillana no ha firmado todavía las cuentas de 2019, porque no acepta dar viabilidad a la empresa si no se adoptan las medidas citadas.

Encajar el rompecabezas

La dirección Abengoa intenta encajar un rompecabezas que, en efecto dominó, vaya salvando cada escollo. Así, si logra la liquidez, los avales, aminorar la deuda y pactar los pagos pendientes, el auditor firmará las cuentas, tanto de 2019 como del primer trimestre de 2020. Porque eso supondría reequilibrar el patrimonio de la matriz del grupo, al menos por un tiempo.

El propio consejo de Abengoa es muy consciente de la crítica situación. La información privilegiada remitida esta tarde a la CNMV no deja lugar a dudas. En primer lugar, sobre la marcha de las negociaciones para lograr las cuatro medidas del Plan de Negocio Actualizado, afirma: "Al día de la fecha ninguna de las actuaciones puede darse por cumplimentada y tampoco la Sociedad dispone de información que permita concluir que van a poder ser comprometidas en los próximos días".

Ante tal evidencia, la dirección colegiada que preside Urquijo tenía que tomar decisiones. La primera de ellas adoptada por el consejo este martes es "retrasar la formulación de las cuentas anuales correspondientes al ejercicio 2019" prevista para este martes. Todo ello, porque admite que "la reevaluación del principio de empresa en funcionamiento a que se hacía referencia en los estados financieros resumidos correspondientes al segundo semestre de 2019 requiere tener mayor grado de certidumbre sobre la probabilidad de éxito o fracaso de las medidas anunciadas".

En segundo lugar, el consejo acordó este martes presentar esas cuentas de 2019 "a la mayor brevedad posible, una vez se pueda evaluar con una mayor certidumbre el resultado de las medidas propuestas".

Y en tercer lugar fija el plazo para acabar con la agonía que vive la compañía y sus 14.025 trabajadores –de ellos, más de 2.500 en España y la inmensa mayoría en Andalucía–. La dirección entiende que es "razonable" hacer una acotación temporal de cuándo informará a los mercados para que se puedan despejar las incertidumbres,  a la vista de la situación de liquidez de la compañía. Por ello, el consejo de administración establece "un plazo máximo hasta el próximo 14 de julio, llegado el cual, de no haberse concretado con grado suficiente la probabilidad de éxito de las actuaciones previstas, adoptará las medidasque legalmente procedan". Esto, si ese día no hay otra salida, se iría a la liquidación.

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