Énorme | Filmin y Movistar+ La madre era él

  • Llega a Filmin y Movistar+ una de las mejores comedias de 2020, un hilarante cambio de roles de pareja en torno a la maternidad. 

Situada en el puesto noveno en la lista de las diez mejores películas de 2020 de Cahiers du cinéma, Énorme desembarca hoy en Filmin y Movistar+ dentro de la programación del myfrenchfilmfestival. Una oportunidad tal vez única, quién sabe si algún distribuidor español se habrá animado a comprarla, para ver la que sin duda es una de las grandes comedias (y no sólo francesas) del pasado año, un filme de portentoso ritmo y aromas clásicos, primo lejano de la screwball comedy norteamericana e inteligentemente atento al presente, que invierte los roles masculino y femenino en torno a la maternidad en el seno de una pareja formada por una pianista de éxito (Marina Foïs) y su marido, mánager, consejero y amante (Jonathan Cohen).

Ya desde sus primeros pasos, Sophie Letourneur, que ya llamó la atención crítica con La vie au ranch, despliega un proverbial sentido de la narración elíptica acompañando en viñetas siempre ingeniosas, casi a gag por escena, la gira mundial de la pianista y su pareja entre hoteles, recepciones y salas de conciertos. Se adivina ya que Énorme va a ser mucho más que una mera comedia de pareja, lo que se confirma pronto cuando sea él quien asuma desaforadamente el deseo y los gestos de la paternidad mientras que ella, ajena al asunto y más pendiente de su profesión, asiste con cierta indiferencia al paso de los días y las circunstancias.

Se abre entonces el filme a la escalada del absurdo de ver a un hombre actuando como una mujer embarazada, devolviendo un inteligente espejo deformante a los clichés de la comedia romántica entre sesiones pre-parto, visitas médicas y familiares, conversaciones hilarantes, crecimientos súbitos y mentiras piadosas que Letourneur modula entre actores profesionales y no profesionales y con evidentes signos de improvisación en los que un extraordinario Cohen da un auténtico recital de tempo para la comedia y Foïs mantiene su cara de palo con glorioso estoicismo.

Pero Énorme se reserva también para su tercio final un quiebro hacia la seriedad y la materia sensible que hace de sus últimos veinte minutos uno de los tramos más emocionantes de todo el cine que hemos visto este pasado año. Puede que nuestras circunstancias personales hayan amplificado sus efectos, pero el espectáculo (real) del parto y el nacimiento y el rostro en primer plano de un bebé al son del concierto para piano y orquesta de Ravel nos dejan literalmente al borde de las lágrimas (de alegría).