Vivir en Huelva

San Sebastián pertenece al Andévalo

  • La devoción al mártir está muy arraigada en varias localidades de la comarca

El buen tiempo sí acompañó la procesión de El Almendro. El buen tiempo sí acompañó la procesión de El Almendro.

El buen tiempo sí acompañó la procesión de El Almendro. / Monterroso (Huelva)

Las entrañas del Andévalo se encojen cuando llega este mes de enero. Parte de la comarca profesa su devoción a San Sebastián, fijo en la nómina de los mártires católicos. Villanueva de las Cruces, Cabezas Rubias, San Bartolomé de la Torre, Santa Bárbara de Casa y El Almendro. De Norte a Sur; de Este a Oeste. San Sebastián le pertenece al Andévalo.

Aunque ha sido éste un fin de semana de festividad que ha estado teñido con tonalidades grises. Sólo las calles almendreras han podido disfrutar de la contemplación de las heridas de sus flechas. La procesión, en jornada dominical, es lo que tiene. Abrían el cortejo los cirochos más pequeños del lugar. Nunca se acostumbra uno a saborear una manifestación inmaterial con tanta historia.La puesta en escena no era como la del último enero. Y es que todos los años tampoco se cumplen 500. Sin centuria ni romanos, sus andas fueron caminando por las calles más céntricas a golpe de flauta y tamboril. Y castañuelas, cómo no. El sol salió para resplandecer en la pulpa de sus naranjas. A su paso, le acompañaban decenas de fieles.

Los templos aguardaron las emociones en otros tantos territorios. Pocos sábados han amanecido más tristes como el de esta ocasión. En tierras bartolinas, donde comparten patronazgo con San Bartolomé, como es lógico, los danzaores no cruzaron el dintel de la parroquia. Su techo de espadas se dispuso por el pasillo central como escolta del paso del mártir San Sebastián, que sólo llegó hasta el portón de entrada para ilusión de los niños.

Al mediodía, repicaron las campanas con más pena que nunca. Hacía siete años que el paso no salía al encuentro con sus vecinos y fieles. En el interior del santuario, se ofrendaron dulces, flores, panes, vino, frutos y aceite; y se lanzaron vivas al aire como un soplo de amargura en las tardes más eternas.En Santa Bárbara de Casa, los rezos tampoco se escucharon más allá de la Piedad. La lluvia lo enturbió todo. Para regocijo de los hogareños, en abril se cobrarán la revancha durante la celebración de su esperada romería.

También se vestirán de romeros en Cabezas Rubias para declarar de esa manera, su amor al mártir romano. Será en mayo la celebración de los rubiatos, que se quedaron aguardando la espera. Después de muchos años, incalculables e imperceptibles, San Sebastián iba a volver a pasear por el Santo. El titular de la ermita de Los Negros iba a volver a procesionar por Valverde del Camino. Pero todo quedó en una eucaristía, que se entendió como el comienzo de algo bonito. De algo grande. Algo así como ocurre en Villanueva de las Cruces, donde se vio a los lanzaores, pero sólo cerca de su gigantesca candela. Cantes, bailes y guitarras, pero demasiada lluvia para un amor tan puro. La riqueza del patrimonio manda.

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