Pregón de la Semana Santa de Valverde Un pregonero de todos y para todos en Valverde

  • Alfonso Clavijo hace un repaso fidedigno de la Semana Santa valverdeña

El pregonero escucha emocionado la saeta de su hija Victoria. El pregonero escucha emocionado la saeta de su hija Victoria.

El pregonero escucha emocionado la saeta de su hija Victoria. / Javier Monterroso

La Semana Santa de Valverde del Camino dura unos 40 minutos. En ese tiempo, Alfonso Clavijo Millet hizo un repaso fidedigno de la semana de pasión valverdeña. Cupo todo, desde el Domingo de Ramos hasta la Resurrección de Jesús. Un recorrido sin prisas, directo al corazón cofrade entre piropos, historia, recuerdos, devoción y plegarias.

No escondió su sangre blanca, aunque tuvo guiños de todos los colores. “Un aplauso por llenar de amor las calles más antiguas”, agradeció a la Hermandad de la Borriquita. Ahí se inició su discurso, entre palmas, hebreos y con el Cristo del Amor, el presente reciente y el futuro de la Semana Santa valverdeña.El Lunes y el Martes Santo fueron para él un regreso al pasado. Enumeró momentos y les atribuyó protagonistas de emocionante calado. Así llegó al miércoles. “La anatomía en su grado más real”, dijo del Crucificado, el Cristo de la Buena Muerte.

“Sólo los costaleros saben el por qué de su promesa”. Clavijo tiene claro que nada sería sin ellos. Sobre sus hombros también pesan las tallas del Nazareno y la Virgen de los Dolores, el cartel del Jueves Santo: “Sigamos a Cristo con la cruz de los valores de los primeros cristianos”. Detrás va su madre, “no hay un amor más puro”.“Un cerrojazo hace silencio la noche”. El pregonero encamina la cuesta del Santo. “Se te eriza el alma; Dios y la Virgen también hablan a través de los silencios”. Los de la Madrugá valverdeña. Mención especial al cirineo, ejemplo de ayuda entre los fieles.

El Viernes Santo, “el luto se hace presente en las calles de Valverde”. La urna y la Virgen de la Soledad confirman el “fatal desenlace”. Es el final de la semana patrimonial. Hasta el domingo continúa la pasión. Para Clavijo, “sin Resurrección no habría nada”. Lo justifica todo: “Ahí nace la fe, el triunfo de Dios”.Ocho días de fervor cristiano y cofrade resumidos en un mediodía. Le dedicó el pregón a su padre, le mandó un beso a su madre y tuvo junto a él, sobre el escenario del Teatro Municipal Puerta del Andévalo, a su hija Victoria. A ella no le asusta el público, está acostumbrada, regalando una saeta que recayó en las manos de la Virgen.

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