Semana Santa

Pedro Jesús Álvarez Rodríguez ensalza a Nuestro Padre Jesús

  • El isleño realiza un emotivo pregón al Señor y a María Santísima del Socorro

Pedro Jesús Álvarez Rodríguez, ante Nuestro Padre Jesús, durante el pregón. Pedro Jesús Álvarez Rodríguez, ante Nuestro Padre Jesús, durante el pregón.

Pedro Jesús Álvarez Rodríguez, ante Nuestro Padre Jesús, durante el pregón. / A. G. Espina (Ayamonte)

El isleño Pedro Jesús Álvarez Rodríguez pregonó en la noche del sábado, a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y a María Santisima del Socorro. Con el templo completamente abarrotado de ayamontinos e isleños, comenzaba a desgranarse lo que iba a ser una noche llena de emotividad, pasión, esfuerzo, lágrimas y sobre todo espiritualidad.

A la hora prevista subía al estrado la presidencia que estaba formada por el párroco, el alcalde, la presidenta de la Agrupación de Cofradías, la presidenta y Hermanos Mayores de las Hermandades anfitriona y de la Buena Muerte y Santo Entierro de la parroquia de las Angustias, como también el pregonero y la persona que iba a presentar al pregonero.

Después de los saludos protocolarios fue desgranando, paso por paso, y de manera breve pero calando hondo en los corazones de los presentes

Juan Carlos Contreras Márquez, a la sazón amigo y compadre del pregonero, hizo las labores de presentación. Después de los saludos protocolarios fue desgranando, paso por paso, y de manera breve pero calando hondo en los corazones de los presentes, los versos de quien vive cada año el calvario espiritual de llevar, en la cuarta remuda, a nuestro Nazareno. Con que amor hablaba de sus compañeros cargadores. Con cuanta veneración lo hacía con cada una de las cientos de promesas que van detrás de ambas imágenes, y cuan agradecido estaba a todos los ayamontinos: “siempre me he encontrado muy a gusto entre todos ustedes, y les pido que sigan haciéndolo, porque desde estos momentos en los que me habéis permitido el subir a éste altar de corazones con tanto amor, me siento tan isleño como ayamontino”.

Terminaba el pregón agradeciéndole a la cofradía por haberle dado la oportunidad de homenajear, como sabía y podía a unas imágenes tan queridas desde hace muchos años, cuando por primera vez, y a petición de su amigo, Juan Carlos estudiando en el Instituto de Ayamonte, lo llevó a contemplarlas, “desde ese momento me enamoraron”.

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