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Provincia

El turismo ornitológico echa el vuelo

  • El sector turístico y las administraciones comienzan a apostar por el potencial de la riqueza avícola

El mayor tesoro de Doñana es su patrimonio avícola. Las cerca de 300 especies que sobrevuelan los cielos del humedal más importante de Europa es uno de los principales reclamos para visitarla y, sin embargo, hasta ahora ha tenido dificultades para capitalizar todo el potencial que para el turismo ornitológico tiene la riqueza de su fauna.

Es ahora cuando las administraciones y el propio sector turístico están comenzando a creer fervientemente en este modelo de negocio, gracias al papel desempeñado por empresas que pueden ofertar servicios premium, que dan respuesta a la demanda de profesionales que conozcan como la palma de su mano los enclaves desde los que avistar esta riqueza avícola, a la par que ilustrarles más allá de especies tan características e iconográficas como el águila ibérica.

Hacia esta dirección reman ONG como Fondo para la Custodia y Recuperación de la Marisma Salinera (Salarte), que recientemente organizó, junto a Turismo Andaluz, un viaje de familiarización (fam trips o fam tour) destinado a una quincena de jóvenes ornitólogos británicos de la asociación Next Generation Birders.

Salarte explicó que durante una semana los participantes pudieron recorrer no sólo los humedales onubenses más emblemáticos, sino también parajes de provincias limítrofes como Sevilla, Cádiz o Málaga. Así, conocieron no sólo la avifauna andaluza, sino también la rica oferta cultural, patrimonial y etnográfica de la que goza nuestra tierra. En paralelo, los invitados pudieron empaparse del catálogo de servicios turísticos de naturaleza de los que disponen, así como los profesionales y voluntarios que trabajan en la conservación de estos ecosistemas.

Acompañados de la ONG gaditana, la Next Generation Birders visitaron el Paraje Natural del Guadalhorce (Málaga); la Sierra de Crestellina en Tarifa; los Alcornocales; el Estrecho de Gibraltar y su observatorio El Algarrobo, un lugar privilegiado para divisar aves planeadoras en su paso migratorio pre y pos nupcial con excelentes vistas de la Bahía de Algeciras, y la playa de Valdevaqueros; la Janda, la Bahía de Cádiz; la costa Noroeste gaditana, el bajo Guadalquivir, el Espacio Natural Doñana; la ZEPA Campiñas de Sevilla y la Sierra Sur sevillana, acompañados por guías profesionales y por algunos de los directores conservadores de estos espacios naturales.

El presidente de Salarte, Juan Martín Bermúdez, explica que en Doñana pueden verse especies tan exóticas para el resto del mundo como el rabilargo, un ave de la familia de los córvidos que nunca ha subido más allá de los Pirineos y que, por tanto, es de obligada visita para conocer su grácil y estilizada figura. También la majestuosidad del vuelo del águila ibérica que sólo se puede divisar aquí, así como otras tantas especies que tiene un público que viaja miles de kilómetros sólo para avistarlas.

Desde la empresa de naturaleza Wild Doñana certifican que el turismo ornitológico se ha incrementado notablemente gracias a la llegada de los británicos. Su gerente, Manu Mojarro, explica que allí el avistamiento de aves es "como los toros o la Semana Santa". Y añade, es cierto que "el incremento no es la panacea para el sector, pero sí representa un importante eslabón dentro del subsegmento de turismo de naturaleza, además de ser un cliente que tiene un importante poder adquisitivo y desea que su inversión se destine a conservación.

A colación de ello, Mojarro muestra su preocupación por "el interés de ciertos políticos y empresarios que quieren copiar el modelo de Marbella o de las Islas Baleares, cuando lo lógico y sensato es potenciar el ecoturismo y alojamientos integrados en el entorno". En este sentido, conmina a tomar como referencia el modelo de Costa Rica.

Por otra parte, el empresario insiste que la situación hídrica que atraviesa Doñana, "con los humedales más secos", ha llevado aparejado "un descenso de las visitas" en el interior del propio Parque, en contraposición con Marismas del Odiel, "que representa el complemento ideal", puesto que aquí aterrizan aves de agua salada, mientras que en las marismas almonteñas hacen lo propio las de agua dulce.

Juan Bernardo Torre, presidente de la Asociación de Turismo de Naturaleza de Almonte, reconoce que existe un "incipiente crecimiento de este turismo, principalmente llegado desde Inglaterra, cuna del bird watching (observación de aves)". Sin embargo, el cliente nacional aún carece de ese interés tan específico. Su desembarco en Doñana tiene una inherente motivación medioambiental, si bien sus prioridades van más encaminadas a otras alternativas de ocio como los paseos a caballo y camellos; pernoctar en un entorno único como el Espacio Natural en camping como el Doñarrayan, en Hinojos; descubrir las marismas rocieras o disfrutar de la rica gastronomía con especialidades como la vaca Mostrenca.

En cualquier caso, desde Atena insisten en que las empresas que operan en la zona cuentan con un personal "muy cualificado que, además, tiene una verdadera devoción por su trabajo con intérpretes de la naturaleza que ofrecen una basta formación a los clientes en ornitología.

Desde este análisis algunos empresarios consideran que el problema está en que las administraciones no fomentan la riqueza natural. "Es el patito feo" de todo el patrimonio material e inmaterial. Los municipios hacen grandes esfuerzos por promocionar y dar a conocer sus monumentos, bodegas o sus raíces etnológicas, si bien esos mismos esfuerzos humanos y económicos no se destinan a promocionar la avifauna o la riqueza natural.

La iniciativa privada es la que ha tomado este papel. El Grupo Sentire es de las pocas empresas que ha tratado de realizar actividades en este ámbito, socializando la educación en la riqueza avícola de la mano de entidades como Seo Bird Life.

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