Provincia

Proporcionar una vivienda digna fideliza el trabajo de los temporeros en Huelva

  • La empresa Surexport proporciona unas residencias modélicas a sus empleados eventuales

  • Sus responsables creen que es la única manera de lograr que quieran volver

Uno de los poblados donde se alojan los temporeros en Almonte. Uno de los poblados donde se alojan los temporeros en Almonte.

Uno de los poblados donde se alojan los temporeros en Almonte. / Jordi Landero (Almonte)

Con el principal objeto de fidelizar a sus trabajadores ante la cada vez mayor escasez de mano de obra en los cultivos intensivos de berries, las empresas agrícolas onubenses están poco a poco cambiando su filosofía, incorporando para ello entre sus principales conceptos el bienestar de sus empleados. En ello es de suma importancia facilitar a estos, durante los meses de campaña, un alojamiento digno que les haga decantarse por la misma empresa donde trabajaron el año anterior.

Así de claro lo tiene la empresa onubense con sede en Almonte Surexport, cuyo director de los departamentos de Recursos Humanos y Desarrollo Estratégico, Jesús Calvo, indicó a Huelva Información que dada la actual globalización un trabajador “puede llegar a tener varias ofertas de empleo al mismo tiempo, todas accesibles en tiempo real gracias a los actuales sistemas on-line, siendo finalmente ellos los que se decantan por una u otra”. “Uno de los factores más importantes a la hora de elegir –añade– es sentirse bien tratado. Se fideliza”.

Por ello esta empresa agrícola lleva ya años desarrollando el concepto de la fidelización: “la única manera de que en Huelva sigamos teniendo mano de obra en los cultivos intensivos de berries es tratando bien al personal. Ese es nuestro objetivo estratégico número uno”, apunta Calvo, para quien “hay agricultores que aún no se han dado cuenta de este cambio de paradigma y piensan que esto sigue igual que hace 10 años, cuando ya no es así”.

Varias de las trabajadoras en el tendido de la ropa. Varias de las trabajadoras en el tendido de la ropa.

Varias de las trabajadoras en el tendido de la ropa. / Jordi Landero (Almonte)

Jesús Calvo fue hasta septiembre del año pasado inspector de Trabajo y Seguridad Social, cargo que desempeñó durante 25 años en la provincia de Huelva, la cual conoce por tanto a la perfección, especialmente su sector agrícola, y se muestra totalmente convencido de que “quien tenga esto claro tendrá futuro, y quien no quiera verlo no lo tendrá, porque no podemos estar supeditados exclusivamente al contingente anual procedente de Marruecos”.

Por todo ello para Surexport la vivienda es “fundamental”. Una materia en la que lleva ya trabajando varios años y en la que ha apostado por la construcción de poblados lo mejor equipados posible junto a sus explotaciones agrícolas. En este sentido dispone en la actualidad de unas 700 viviendas repartidas por toda la provincia, con capacidad para alojar dignamente a los aproximadamente a 3.000 de los casi 4.000 trabajadores que requieren sus fincas durante los periodos álgidos de la campaña. Tal es el convencimiento de Surexport en esta materia “que cuando en los picos más fuertes de la campaña no es suficiente el número de viviendas del que disponemos, alquilamos inmuebles en las playas, o donde los haya”, apunta Calvo.

Los temporeros se ocupan de las tareas diarias. Los temporeros se ocupan de las tareas diarias.

Los temporeros se ocupan de las tareas diarias. / Jordi Landero (Almonte)

En base a todo lo anterior, la empresa con sede en Almonte dispone en la actualidad de un total de siete poblados. El más grande, Tayola, se encuentra ubicado en El Rocío (Almonte) y dispone de alojamiento para 1.048 personas. Artana tiene capacidad para 800 personas y es el segundo en tamaño. Se encuentra en Villanueva de los Castillejos y fue reinaugurado el pasado mes de junio tras las importantes obras que la empresa ha acometido en el mismo. El año que viene está prevista su ampliación para acoger a medio millar más de trabajadores gracias a la expansión de que está siendo objeto la finca que la empresa posee en dicha localidad andevaleña. El resto de poblados, ya de menor tamaño, se reparten por varios puntos del término municipal de Almonte.

Según detalla Calvo, en el caso de los más grandes están dotados con una serie de servicios comunes “que los hacen atractivos para el personal: sala multiusos, gimnasio, salones de televisión, de juegos, conexión wifi gratuita, aulas de formación, botiquín y hasta economato, gestionado por un conocido centro especial de empleo de Huelva”. El modelo de alojamiento más habitual son viviendas para cuatro trabajadores con dos habitaciones dobles, un baño, un salón y una cocina, totalmente equipada con muebles y electrodomésticos.

Además, detalla, los poblados están organizados “en función de los países de origen de los trabajadores: Rumanía (50%), Bulgaria (30%) y Marruecos (20%), y son gestionados por un equipo integrado por una docena de personas de dichas nacionalidades, dedicadas expresamente a tal fin”.

Los trabajadores tienen a sus propios responsables para la solución de cualquier problema. Los trabajadores tienen a sus propios responsables para la solución de cualquier problema.

Los trabajadores tienen a sus propios responsables para la solución de cualquier problema. / Jordi Landero (Almonte)

El equipo de poblados, como se conoce en la empresa a este grupo de personas, “se encarga de toda la atención personal de quienes viven en ellos durante 24 horas y siete días a la semana”, precisa Calvo, quien añade que “su labor empieza cuando los trabajadores concluyen su jornada laboral, encargándose de sus necesidades sanitarias, bancarias, de compras, burocráticas o de ocio, además de la resolución de conflictos que se puedan dar entre ellos”.

También con el objetivo del bienestar de sus trabajadores, Surexport cuida otros aspectos como la prevención del acoso, lo cual “está entre nuestras prioridades, y para lo que hemos implantado un protocolo de prevención del acoso e implementado sistemas de denuncia y comunicación con un equipo especializado”.

Trabajadoras en la entrada de sus viviendas. Trabajadoras en la entrada de sus viviendas.

Trabajadoras en la entrada de sus viviendas. / Jordi Landero (Almonte)

También en el marco de este “empeño por fidelizar a nuestros trabajadores, sometemos a nuestros equipos, sistemas e instalaciones, a varios tipos de auditorías sociales. Unas son internas y otras externas, a cargo de organismos de certificación acreditados –SGS- del protocolo social SMETA, y finalmente por nuestros propios clientes, que nos revisan en base a sus propios protocolos”.

En dichas auditorías se revisan aspectos como cumplimiento de los Derechos Universales; sistemas de gestión e implementación de códigos; empleo de libre elección; respeto de la libertad de asociación y derecho a la negociación colectiva; seguridad e higiene de las condiciones de trabajo; no permisión del trabajo infantil; pago de salarios dignos; cumplimiento de horarios laborales; no discriminación; empleo regular; cumplimiento del derecho al trabajo e inmigración; o condiciones de habitabilidad de los alojamientos.

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